COLUMNA

Los perdedores del 'caso Bankia'

El rescate de Bankia ha generado muchos perdedores. Pero los contribuyentes han sido los que más han sufrido. Mientras, los acreedores y el resto de grandes bancos españoles son los principales ganadores.

Identificar a los ganadores y a los perdedores es complicado debido a la compleja estructura corporativa de Bankia. BFA, compuesta por siete cajas de ahorro, tiene una participación del 45% de Bankia. Las cajas de ahorro con probabilidad serán totalmente diluidas después de que el Estado convirtiera 4.500 millones de euros en participaciones preferentes que previamente inyectó en BFA en forma de acciones. Pero los inversores minoristas de Bankia, que compraron un 60% de las acciones en su salida a Bolsa, también están sufriendo las consecuencias. Las acciones de Bankia se han reducido a la mitad desde la OPV y podrían caer aún más.

El primer riesgo es que 4.000 millones en participaciones preferentes que pertenecen a BFA serán convertidas en acciones de Bankia. BFA ya lo ha hecho una vez de forma voluntaria, convirtiendo 1.300 millones. Mientras, se espera que el Estado inyecte hasta 10.000 millones en Bankia y la matriz BFA. Si lo hace en forma de acciones, la dilución sería feroz: el valor de mercado de Bankia es de 4.100 millones. Alternativamente, el Estado podría usar bonos convertibles contingentes. Esto limitaría la dilución en el corto plazo. Pero el cupón del 10% le costaría a Bankia 1.000 millones al año, doblando los beneficios antes de impuestos del año pasado. Los acreedores probablemente serán rescatados. BFA mantiene 7.500 millones en bonos subordinados, preferentes y convertibles. El Estado dijo que ningún acreedor saldría mermado, pese a que Bankia podría ofrecerles recomprarlas o cambiarlas por acciones. Y si estos no serán perjudicados, los acreedores sénior están aún más seguros.

Otros ganadores pueden ser los grandes bancos españoles, que los inversores temen que tengan que rescatar a Bankia.

Hay una multitud de perdedores en esta historia. El Banco de España y los políticos se durmieron al hacer su trabajo. Tristemente, los contribuyentes españoles van a terminar pagando la factura. Y a diferencia de otros accionistas de Bankia, no tienen otra opción.