La prima de riesgo suma 26 días por encima de 400 puntos

España se abona a vivir en el precipicio

España está sufriendo el peor ataque de los mercados desde que estalló la crisis de la deuda soberana. Es verdad que la prima no ha superado los máximos de noviembre (todavía), pero nunca antes estuvo tanto tiempo por encima de los 400 puntos. Y no parece que vaya a bajar de las alturas.

España, al borde del abismo
España, al borde del abismo

Desde luego, nadie puede decir que faltan razones. La incertidumbre política en Grecia por el resultado poco ortodoxo de sus elecciones, la preocupación por la salud del sistema financiero español en general y la de Bankia en particular, las inexistentes perspectivas de crecimiento de la economía nacional provocadas por los planes de ajuste... Cualquiera de esos elementos serviría en solitario para explicar el nerviosismo de los mercados y juntos han provocado la peor racha de la historia para la deuda pública española, al menos si se toma como referencia la prima de riesgo.

Y es que el indicador por excelencia, ese que mide segundo a segundo la rentabilidad extra que exigen los inversores a la deuda española para que les compense comprarla y no huir al sacrosanto refugio del bono alemán a diez años, está otra vez al rojo vivo. Puede que no se hayan superado todavía los máximos de ese noviembre negro cuando se tocaron los 468,6 puntos de diferencial, pero nunca antes se estuvo tanto tiempo por encima de la línea roja que marcan los 400 puntos. Hasta ahora, el registro más alto eran 14 días (el ataque de noviembre pasado), pero la crisis actual lo ha dinamitado: van 26 jornadas consecutivas de diferencial más allá de dónde saltan las alarmas.

El problema es que los expertos no ven mucha probabilidad de cambio a corto plazo, así que España se tendrá que acostumbrar a vivir en el abismo. ¿Se puede? "Una prima de más de 400 puntos con el bono alemán en mínimos históricos es distinta a esa misma referencia con el bono al 5%", explica Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio. "Todo depende del coste final de financiación y los tipos superiores al 5% a diez años que está pagando España ahora no están entre los peores de la historia", añade.

Una de las claves de que España lleve tanto navegando por el abismo sin aparentes males mayores es que el bono no se ha consolidado por encima del 6%, la referencia que sí se considera un punto de no retorno. Cada vez que esta rentabilidad se ha instalado de forma cómoda en los mercados de cualquier país ha habido consecuencias. Con España e Italia, el Banco Central Europeo (BCE) salió al rescate con la compra de deuda. Grecia, Portugal e Irlanda fueron otra historia que se prefiere no recordar en estos momentos. De ahí que en ciertos círculos se quite importancia a la situación nacional: "Si el bono se instala por encima del 6% volverán las compras del BCE", señala Paz. "Y también los especuladores lo saben, por eso la rentabilidad del bono cae cada vez que se supera ese límite y no se consolida".

A eso se une que el Tesoro ha hecho sus deberes y ha acelerado la emisión de deuda a principios de año, cuando la prima estaba más relajada y el coste era más reducido. A estas alturas, el Gobierno ya dispone de la mitad de los fondos necesarios para todo el año, así que puede esperar a que se calmen los ánimos para salir al mercado con cuantías elevadas.

Pero la prima de riesgo es una referencia que está ahí por algo y no se puede olvidar lo que implica. "La excusa de que la prima de riesgo está muy alta porque el bono alemán está muy bajo es relativa", explica Tomás García-Purriños, analista de economía y estrategia de Cortal Consors. "Significa que la gente se está refugiando en Alemania porque no se fía de España y eso no es bueno, porque el coste de financiación relativo sube".

Lo que queda por ver ahora es hasta cuándo durará el ataque. Y parece que el final no está cerca porque, esta vez sí, hay fundamentales que justifican la rentabilidad extra exigida. Ahí están las dudas sobre la banca, la falta de crecimiento, el miedo a una salida de Grecia del euro y los cambios que implicará el resultado de las elecciones francesas. Eso sí, puede que a corto plazo no haya tregua a la vista, pero a medio plazo se ha construido una puerta de escape. Y Europa tiene la llave: "Creemos que se llegará a un acuerdo para alargar los objetivos de déficit; sin renunciar a ellos, se podrán plantear en más tiempo y eso relajará la presión", añade Garcia-Purriños.

El cambio de tendencia podría comenzar en junio, cuando Alemania dé finalmente su brazo a torcer y la Europa de los ajustes empiece a dar algo más de importancia al crecimiento. Al menos, esa es la esperanza.