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Decreto Guindos II: cuatro patas para un banco

El Gobierno lleva cuatro meses de hiperactividad reformista para combatir el pesimismo de los agentes económicos sobre España, tanto los de dentro como los de fuera. Y si en algunas materias ha bastado con una ronda refomadora, en materia financiera está claro que no, que habrá un segundo decreto Guindos. Más vale que sea suficiente. Consta de cuatro patas para un banco: otros 35.000 millones de provisiones, fuerte inyección de crédito al capital de Bankia, sobreaportación al FGD para costear los blindajes de las subastas de las entidaes nacionalizadas, y creación de bancos malos para aislar la gangrena immobiliaria.

Cuando la banca de inversión y las agencias de calificación advertían hace ya tres años largos que la banca española necesitaría 60.000 millones de euros, bancos, cajas, Gobierno y demás agentes económicos rechazaban tales cálculos por considerarlos exagerados, confiados en la calidad de los activos bancarios, en el buen hacer de sus gestores y en la exigente regulación de las autoridades supervisoras. Los cálculos nativos sobre las necesidades de capital siempre eran muy inferiores, y ni hablar de dinero público: las entidades tienen capacidad suficiente para corregir su solvencia si fuese necesario.

Qué error. Como si no supiésemos ya entonces que históricamente los excesos de crédito inmobiliario, y el de España ha sido descomunal, se suelen llevar por delante los sistemas financieros por sanos que sean. Y España no iba a ser diferente, y menos teniendo en cuenta que su crisis sí iba a ser diferente. Muchos más larga y con unos niveles de endeudamiento mucho más elevados de lo normal. Por tanto, pasados los años, las cifras que la banca de inversión y las agencias de rating apuntaban se han quedado muy cortas y han sido superadas por el esfuerzo de provisiones, aunque sigan siendo necesarios otros 60.000?, 70.000? u 80.000? millones de euros.

Como a largo plazos estaremos todos muertos (usted también), los mercados financieros para intercambiar liquidez con los bancos españoles exigen una solución rápida. Los retoques que había puesto en marcha el Gobierno de Zapatero esperando a que escampara se han demostrado simples parches que no han parado la hemorragia. El primer decreto de Luis de Guindos, que parecía contener mucho más calado tanto en provisiones como en rapidez en los procesos de concentración y ajuste de red y plantilla, ha sido engullido por el mercado en un par de meses, y estamos igual.

Por ello ahora es necesario este segundo decreto Guindos que el Consejo aprobará el viernes, y que constará de cuatro patas que podrían solucionar el problema. Pero que nadie ponga la mano en el fuego: puede que no sea suficiente. A saber, el decreto pretende poner un dique de provisiones más alto, con otros 35.000 millones de euros para cubrir hipotéticas pérdidas de los activos inmobiliarios considerados sanos.

Además, impondrá a los bancos ahora la aportación de sus cuotas para el Fondo de Garantía de Depósitos de varios años para financiar las pérdidas que generen las entidades nacionalizadas y subastadas o por subastar: esos recursos saldrán del flujo de liquidez del BCE y serán prestados por la banca al FGD, que tendrá que remunerarlos. La cantidad a aportar no será inferior a los 20.000 millones de euros, puesto que hay muchas pérdidas que cubrir ya comprometidas.

Además, la tercera pata del banco, consistirá en la reglamentación de los bancos malos, o sociedades de liquidación inmobiliaria, en las que de forma voluntaria (voluntaria?), las entidades que no puedan llegar a cubrir todas las provisiones puedan alojar en esas sociedades sus activos dañados, junto con las provisiones exigidas para cubrir sus pérdidas. En esas sociedades, en las que podrán participar en el capital los recursos privados, se gestionarán los activos problemáticos hasta su liquidación, fundamentalmente por la vía de la venta, un proceso que puede durar varios años.

Estas sociedades suponen la limpieza de los balances de los bancos, lo que de alguna forma proporciona visibilidad a los mercados para recuperar la confianza en el sistema financiero español, que ahora no existe.

Y la cuarta pata del banco es Bankia. Qué hacer con Bankia. Tras sustituir a sus gestores, el Gobierno (el Banco de Epñaña en realidad a través del FROB) tendrá que equilibrar patrimonialmente el balance y las cuentas de la entidad con una conversión en capital de las preferentes del FROB ya inyectadas, así como como la suscripción de una nueva emisión de bonos contingentes convertibles por una cantidad no determinada, pero que seguramente, como siempre en estos casos, será muy superior a la que se dice ahora (unos 8.000 millones).

A continuación habrá que buscarle una solución final a Bankia, puesto que a todos los efectos estará nacionalizada: subasta?; troceamiento y subasta por partes?. Vaya usted a saber.

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