COLUMNA

Producir más crudo no aliviará su precio

Arabia Saudí no puede aliviar fácilmente el sufrimiento de Barack Obama por el precio del petróleo. Las garantías de que puede y de que está dispuesto a incrementar el suministro de petróleo en caso de escasez no hará mucho por rebajar el precio de la gasolina en EE UU, que está alcanzando niveles de riesgo con las elecciones presidenciales de noviembre de fondo. De hecho, todas las opciones planteadas por el mayor proveedor de petróleo son imperfectas.

Un día después del gabinete de gobierno de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, ministro de Petróleo, insistió en que el reino puede producir 12,5 millones de barriles al día de crudo. Pero con esto Arabia Saudí no está diciendo nada nuevo al mundo.

Su producción de petróleo está cerca de alcanzar máximos históricos. El país podría permitirse ayudar a sus aliados extrayendo aún más y reduciendo precios, al menos hasta después de las elecciones estadounidenses. El precio de equilibrio para el presupuesto de Arabia Saudí está estimado en unos 75 dólares el barril. Se proyecta que el reino está en camino de generar un superávit presupuestario del 10% del PIB para este año. Y eso está basado en predicciones de un barril de Brent a 106 dólares, comparado con el precio medio de 119 de este año.

Pero los altos precios del petróleo se deben a las tensiones crecientes con Irán y Siria, no por una escasez de crudo. Producir más podría incluso añadir más presión al precio. También le enemistaría abiertamente con Irán, que ha advertido a sus vecinos del golfo de consecuencias impredecibles si producen más para compensar las sanciones actuales.

Arabia Saudí siempre ha mostrado algo de preocupación sobre el estado de la economía mundial y no quiere que los precios estén altos hasta el punto de que se reduzca la demanda entre sus principales clientes. Pero con unas escasas y seguras soluciones para controlar los precios, puede sentarse por el momento y disfrutar de las ventajas financieras y políticas de la situación actual: hacerse rico más rápidamente mientras sus enemigos regionales crecen débilmente bajo una serie de sanciones internacionales.