TRIBUNA

El petróleo, en subida libre

La reciente evolución combinada del mercado del petróleo y del mercado de divisas va claramente en contra de los intereses económicos españoles. Con el crudo tipo Brent, de referencia en Europa, por encima de los 120 dólares/barril y el euro cotizando a 1,32 dólares, el precio del barril de Brent supera ya los 90 euros, cada vez más cerca de la cotización máxima histórica de 93 euros/barril alcanzada en junio de 2008.

En dicha fecha el precio del petróleo se aproximaba a los 150 dólares/barril y por cada euro se obtenían 1,60 dólares. La traducción de estas cifras a la situación económica española es bien sencilla. Según estimaciones realizadas, por cada euro de encarecimiento de la factura energética, el coste para nuestras arcas es 600 millones de euros, con la inmediata repercusión en los bolsillos de los ciudadanos, como observamos cada vez que repostamos gasolina.

En apenas tres meses el precio del petróleo ha subido un 20%. La crisis libia, iniciada hace justamente un año, colocó la cotización en casi 130 dólares/barril a principios de abril de 2011. La solución del conflicto en el país norteafricano contribuyó a una transitoria estabilización en torno a los 100 dólares, corto alivio temporal.

La tensión geopolítica, centrada en Siria e Irán, está en la base de la nueva escalada del precio del petróleo, movimiento ascendente que afecta especialmente a aquellas economías como la nuestra que tienen mayor dependencia de las importaciones del crudo, 47,3% de la energía consumida en nuestro país. Apenas el 0,2% de lo consumido se produce interiormente.

El conflicto sirio, cada vez más cercano a una guerra civil, ha provocado una fractura entre los países partidarios de una solución negociada y los que plantean una intervención internacional. La bicefálica Unión Europea, orientada por Francia y Alemania, se alinea con esta última posición, materializada en la retirada de los embajadores de Damasco. Entre los partidarios de la negociación con el régimen de Bachar el Asad se encontrarían Rusia y China. Su oposición a "cualquier intervención extranjera" para resolver la crisis siria ha desembocado en el derecho al veto ejercido en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, paralizando una resolución orientada al cese de una violencia que se traduce en centenares de víctimas diarias.

El desarrollo de la energía atómica iraní viene desde hace tiempo incrementando la tensión entre Estados Unidos y sus aliados con el régimen de los ayatolás, que no solo se niegan a abandonar su programa nuclear, sino que amenazan con realizar acciones de fuerza, como el cierre del estrecho de Ormuz.

Las medidas de disuasión y las sanciones euro-estadounidenses, financieras, comerciales y de embargo tecnológico, no produjeron los efectos deseados y periódicamente los iraníes hacen visuales campañas de marketing exhibiendo avances y logros en el enriquecimiento del uranio.

Mensajes que provocan inestabilidad en los mercados. De momento, Irán no necesita hacer cosas, sino dar a entender que lo puede hacer. El uranio enriquecido, según algunos observadores internacionales, podría haber alcanzado la llamada zona de inmunidad, punto de inflexión, sin retroceso, en el trasvase de su uso civil al militar. Israel considera esta transferencia como "amenaza existencial" y ha declarado la posibilidad cercana de un ataque preventivo que sin duda provocará una respuesta bélica iraní.

Iniciado un proceso de este tipo, las consecuencias son impredecibles, al igual que la reacción de otros países de la zona, con la respiración contenida ante tal eventualidad: Arabia Saudí ve peligrar su condición hegemónica regional, habrá que observar la respuesta del nuevo régimen proislámico de Egipto y contemplar el desarrollo de los acontecimientos en Siria. En medio, el cada vez más evidente enfrentamiento entre suníes y chiíes por imponer tesis y criterios.

Si a la inestabilidad geoestratégica le unimos el previsto aumento de la demanda asiática de energía, que compensa el descenso occidental, el resultado será una progresiva subida del precio del petróleo tipo Brent de referencia en Europa. Abróchense los cinturones.

Javier de la Nava. Profesor del Centro de Estudios Financieros (CEF)