Ibercaja, Popular, BMN y Catalunya Caixa lanzan ofertas

La banca acelera la recompra de deuda para reforzar su capital

La banca ha sacado de la recámara una de sus armas secretas: las recompras de deuda. Estas adquisiciones de activos por debajo del precio de venta permiten a las entidades reforzar sus balances. Ibercaja, Popular, BMN y Catalunya Caixa ya han lanzado las primeras ofertas.

Los bancos españoles están en pleno proceso de búsqueda de dinero fresco con el objetivo de reforzar sus balances. No en vano, se enfrentan a una auténtica carrera de obstáculos, con las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) por un lado y los nuevos requerimientos del ministro Luis de Guindos para sanear la exposición al ladrillo por otro. El capital de máxima categoría vuelve a ser un bien extremadamente preciado y cualquier método para conseguirlo es bien recibido.

Los canjes de preferentes por acciones o deuda subordinada han sido la vía a la que han recurrido muchas entidades en los últimos meses. La otra palanca que están comenzando a utilizar es la recompra de deuda por debajo del precio nominal. Y es que los problemas de liquidez también tienen un lado bueno para las entidades. La mecánica es sencilla: ofrecen comprar a los inversores -exclusivamente institucionales- deuda emitida por ellas mismas pero que cotiza por debajo del nominal; es decir, en mercado vale menos que el precio al que la vendieron.

La diferencia entre el precio nominal y al que compran se contabiliza como beneficio, que las entidades pueden destinar a reservas y reforzar así su solvencia. Por ejemplo, un bono emitido por 100 euros y recomprado por 40 supone 60 euros de beneficio para el banco.

De momento, Popular, BMN, Ibercaja y Catalunya Caixa han planteado en las últimas semanas ofertas de este tipo a los inversores institucionales. Santander también propuso un canje el pasado noviembre, con el que consiguió unos 100 millones de euros de beneficios que incluyó en las cuentas de 2011.

Hay que tener en cuenta que la plusvalía de la entidad implica una minusvalía para el inversor. Este, si decide vender, es principalmente porque necesita la liquidez. También es cierto que las entidades, aunque pagan menos que el valor nominal, suelen ofrecer una prima respecto al último precio de cotización.

Ibercaja ofreció comprar las preferentes que lanzó en octubre de 2009 pagando el 68% del valor nominal. La colocación, realizada en su día entre institucionales, fue de 150 millones, y finalmente la caja de ahorros ha recomprado 139,8 millones por el 68% del nominal. Las plusvalías ascienden por tanto a unos 44,7 millones.

Catalunya Banc, el banco de Catalunya Caixa, planteó una compra para hacerse con hasta 900 millones en cédulas hipotecarias y bonos de titulización, aunque finalmente han aceptado titulares con unos 550 millones. Los precios que ha pagado oscilan entre el 94% del nominal de las cédulas hipotecarias y el 10% de algunos bonos de titulización.

En proceso

Las ofertas de Popular y BMN están en curso. La primera ofrece recomprar diversos activos de renta fija -bonos de titulización y obligaciones subordinadas- por 1.644 millones. En el peor de los casos, ofrece un precio mínimo del 50% del nominal y en el mejor, del 91%.

BMN, el banco liderado por Cajamurcia, ha anunciado su intención de comprar 100 millones en bonos de titulización. Realizará la adquisición a través de un proceso de subasta y los precios mínimos oscilan entre el 30% y el 92% del nominal.

Las cifras

900 millones ofreció recomprar Catalunya Caixa en cédulas hipotecarias y bonos de titulización. Aceptaron 550 millones.

45 millones en plusvalías ha obtenido Ibercaja con la recompra de preferentes. Pagó el 68% del nominal.

50% es el mínimo sobre el nominal que da Popular.

Canjes de participaciones preferentes

Una de las primeras bazas que han utilizado las entidades financieras españolas para mejorar sus ratios de capital son las participaciones preferentes. Con el canje de este instrumento por acciones u otros títulos de deuda, como la subordinada, solucionaban dos problemas de una tacada. Por un lado, proporcionan liquidez a los inversores atrapados en instrumentos de deuda perpetua, un problema que ha estallado en los últimos tiempos y cuya comercialización estuvo de moda sobre todo en 2009. Por otro, convierten en capital de máxima categoría (acciones) una deuda que no se contabiliza como core Tier 1, la ratio que tiene en cuenta la Autoridad Bancaria Europea.

Santander, BBVA y Sabadell han planteado con gran éxito canjes de participaciones preferentes por acciones o bonos obligatoriamente convertibles.

La Caixa también ha propuesto cambiar preferentes, aunque en este caso no por acciones, sino una parte por bonos obligatoriamente convertibles y, otra, por deuda subordinada con vencimiento a una década. La entidad que preside Isidro Fainé ha podido tomarse esta licencia al ser una de las que luce los ratios de capital más holgados.

Bankia, por su parte, también ha planteado una oferta de canje y Banca Cívica se dispone a hacerlo.

En la mayoría de los casos, las participaciones se valoran al 100% de su valor nominal -es decir, el precio al que fueron vendidas-, de manera que los expertos aconsejan acudir a los canjes. Los inversores obtienen liquidez y no tienen por qué vincularse a la evolución en Bolsa de la entidad, ya que pueden vender las acciones en cuanto las reciban.

Los inversores siempre tienen la opción de no canjear las preferentes, si bien corren el riesgo de quedarse con un activo cuya liquidez se verá aún más mermada.