TRIBUNA

Crecer y reducir emisiones es posible

Junto a la puerta del centro de convenciones de Durban, delante de la playa, ha brillado durante los días que se ha celebrado la Cumbre del Clima un enorme baobab de 15 metros de alto, fabricado con madera reciclada e iluminado por 6.000 leds de Osram de alta eficiencia. Este árbol, que tradicionalmente ha servido como punto de reunión de la cultura africana, fue donado por Siemens a la organización de la cumbre para lanzar un mensaje de esperanza y sostenibilidad a todos los asistentes.

Puede que las reuniones al pie del baobab no cosechasen los resultados esperados y que muchos se hayan sentido decepcionados. Las críticas por la falta de acuerdo en la Cumbre del Clima demuestran que el cambio climático sigue siendo una de las principales preocupaciones de la población. Algo lógico, si tenemos en cuenta que el año pasado se generaron más de 30.000 millones de toneladas de CO2, un nuevo récord y una llamada de atención, ya que si mantenemos nuestro ritmo de consumo, esta cifra se habrá duplicado en 2025, lo que podría tener consecuencias muy negativas para el mundo en el que vivimos.

Por otro lado, el cambio climático va a tener una repercusión directa en la recuperación de la economía mundial. El economista inglés Nicholas Stern calculó que las pérdidas económicas anuales directas asociadas al calentamiento global serían de al menos el 5% del PIB anual mundial, si seguimos sin cambiar las cosas. Estas pérdidas equivalen al doble de las generadas por la crisis económica.

Estos datos demuestran que es tiempo tomar decisiones y de acción. Es el momento de convencer a los escépticos de que se puede aumentar la competitividad de las economías nacionales a la vez que se atajan las emisiones de CO2. Máxime si tenemos en cuenta que buena parte de las inversiones pueden financiarse con los ahorros generados. La tecnología para ello ya está disponible y solo es necesario el impulso necesario para su implantación. La generación de energía a partir de fuentes renovables y, sobre todo, las tecnologías que mejoran significativamente la eficiencia energética tanto en la generación como en los centros de consumo son ya una realidad.

Además de un compromiso con el crecimiento sostenible, el desarrollo de estas tecnologías supone un atractivo mercado que puede ayudar a la recuperación de la economía mundial. Las perspectivas de este negocio son excelentes: en 10 años podría duplicar sus ingresos anuales. Numerosos líderes mundiales han manifestado que las tecnologías ecológicas generan crecimiento y empleo. Y son conscientes de que la innovación juega un papel fundamental. El presidente de EE UU, Barack Obama, en su plan de estímulo económico, ha destinado 100.000 millones de dólares a este mercado, ya que, como señaló: "El país que encabece la economía de la energía limpia será el país que lidere la economía del siglo XXI". La posición europea es sólida a este respecto y es uno de los principales motores de este mercado con una participación que supera el 45%.

Esta fortaleza también ha quedado demostrada en Durban donde Europa ha conseguido el apoyo de muchos pequeños países, lo que supone un considerable avance. De hecho, los europeos debemos ser conscientes de que nuestra situación en este mercado puede ofrecernos innumerables ventajas competitivas. No podemos dejar pasar esta oportunidad y debemos liderar una revolución industrial verde. Esta revolución ecológica ha de centrarse en dos aspectos: por un lado, la fabricación de productos verdes, ya que el potencial de este mercado es indudable. Por otro, debemos pasar a una fabricación verde. A medida que aumenten los costes de la energía, la eficiencia energética de la fabricación pasará a ser una ventaja competitiva crucial. Una muestra más de que crecimiento económico y reducción de emisiones de CO2 son compatibles.

En Siemens, siguiendo nuestro espíritu pionero, hemos tomado buena nota de esto y contamos con la cartera de productos y soluciones sostenibles más amplias del mercado. Nuestro objetivo es mejorar la competitividad de nuestros clientes mientras garantizamos un desarrollo sostenible. En 2011, la facturación de estos productos alcanzó casi los 30.000 millones de euros, lo que supone el 40% de la facturación global de la compañía y ayudó a nuestros clientes a evitar la emisión de alrededor de 300 millones de toneladas de CO2. Nuestro objetivo es seguir liderando este mercado y alcanzar una facturación de 40.000 millones de euros en 2014. Solo conseguiremos este reto si mantenemos nuestra intensidad innovadora, que nos permite contar con una cartera de más de 56.000 patentes, de las que 14.000 corresponden a soluciones sostenibles. En 2012 hemos anunciado que incrementaremos un 10% nuestra inversión en I+D+i hasta 4.400 millones y esperamos mantener nuestro primer puesto en el ranking de patentes europeas.

Por último, me gustaría resaltar que la batalla contra el cambio climático debe ganarse en las ciudades, que es donde se genera más del 80% de las emisiones de CO2. Durante siglos, el baobab ha servido como centro de reunión. Un sitio donde los habitantes de las ciudades y las aldeas se concentraban para solucionar sus problemas. Esperemos que entre todos seamos capaces de recuperar su espíritu y ponernos manos a la obra para dejar un mundo mejor. No hay excusas, ni tiempo que perder.

Rosa García. Consejera delegada de Siemens