Mercados

Un paso más en el largo intento de activar el crédito

La renuncia a nuevas quitas supone un alivio para la banca

Un acuerdo para impedir que Europa repita su tenebroso pasado. Un acuerdo para avanzar en el proceso de integración económica, política y social. Y un acuerdo, también, destinado a aliviar a un baqueteado sistema financiero. Porque los bancos son la correa de transmisión del dinero y, si esta falla, no hay inversión, ni crecimiento económico ni bienestar para la ciudadanía.

Esta es, a grandes brochazos, la lógica que rige las mentes de los líderes de Europa en estos frenéticos meses de altibajos de la prima de riesgo de la deuda soberana. Los mandatarios saben que la UE padece una crisis doble: fiscal y bancaria. Por eso, buena parte de sus empeños van dirigidos a que las entidades de crédito vuelvan a prestar.

Los bancos de la región se encuentran noqueados por cuatro años de turbulencias, cuyo último episodio afecta a la deuda pública en sus balances. Las entidades han acumulado ingentes cantidades de estos títulos porque se les consideraba como carentes de riesgo. Según el Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS), las banca europea tiene unos 7,5 billones de euros en bonos soberanos de países de la UE. Cualquier depreciación en el valor de los títulos de los Estados más grandes tendría consecuencias fatales para su solvencia.

El sector financiero tiene liquidez del BCE a tres años, una ocasión para vencer su temor a prestar

Frente a los mensajes anteriores, los mandatarios europeos han descartado ahora por completo posibles futuras quitas sobre los títulos soberanos. Para ello han pactado que la solución otorgada a la quiebra de Grecia sea un caso excepcional que no se repetirá. Con el fin de sacar a Atenas de la situación de hiperendeudamiento en la que había incurrido, se impuso el pasado otoño a sus acreedores privados que asumieran una quita del 50%, que aún está pendiente de negociarse.

La liquidez es otra fuente de preocupación y, en este campo, Mario Draghi ha dado un paso al frente. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) comunicó el pasado jueves su intención de extender de 12 a 36 meses las líneas de financiación a largo plazo puestas a disposición de las entidades de crédito de la eurozona. Asimismo, amplió el abanico de activos que pueden presentar como colateral ante su ventanilla de descuento.

Por esta vía, Fráncfort busca incentivar que los bancos se sientan suficientemente cómodos para redirigir el dinero hacia empresas y familias en lugar de que este quede estancado en los balances de unas entidades financieras temerosas de prestar al prójimo.

El flujo del crédito es crucial para que las economías nacionales se reactiven con el consiguiente efecto positivo sobre el empleo y la recaudación fiscal, una recaudación clave para atender el servicio de la deuda soberana.

Los analistas de Deutsche Bank consideran que "el importe de operaciones de refinanciación a largo plazo (LTRO, en inglés) del BCE debería ser suficiente para despejar las dudas sobre liquidez" y ven la medida "claramente positiva para los bancos". Está previsto que el BCE celebre su primera subasta a tres años el 21 de diciembre.

Una solución por fascículos

La cumbre de la UE que se cerró el viernes en Bruselas logró un acuerdo de mínimos que supone otro paso hacia la unidad fiscal. Han quedado para mejor ocasión la ampliación del fondo de rescate o el lanzamiento de los eurobonos, viables quizá a largo plazo y tras superar muchos obstáculos. Como sentencia Fernando Hernández, director de gestión de Inversis, "no habrá un encuentro donde se alcance 'La Solución', con mayúsculas. La UE está reiniciando sus reglas de juego y en el proceso debe conciliar muchos intereses cruzados".

Una recapitalización para ganar confianza

Las autoridades europeas han prestado unas muletas al sistema financiero en áreas claves como la liquidez pero también le han puesto deberes en materia de solvencia. La Autoridad Bancaria Europea (ABE) hizo público el jueves que los 71 grupos bancarios más relevantes de la UE deben recabar 114.685 millones de euros antes de junio de 2012. ¿El objetivo? Que su ratio de solvencia core Tier 1 alcance el 9% y que dispongan de fondos para asumir hipotéticas depreciaciones de sus carteras de deuda soberana. Este colchón es una medida temporal hasta que la UE tenga un mecanismo que garantice las emisiones de sus socios.

Los bancos más penalizados fueron los griegos (30.000 millones de euros), seguidos de los españoles (26.151 millones), italianos (15.365 millones) y alemanes (13.857 millones).

Para reforzar sus balances los grupos financieros recurrirán a ampliaciones de capital, retención de beneficios y la conversión de deuda en acciones. También han mencionado como vía para mejorar su solvencia la venta de ciertos activos ponderados por riesgo y la revisión de modelos internos de cálculos de capital, si bien la ABE no ve con buenos ojos estas opciones en ciertos supuestos. La alternativa de último recurso es pedir ayuda pública.