Asunto de Estado

La Comisión Europea toma cartas en el comportamiento empresarial para recuperar la confianza de los consumidores

Los escándalos financieros y el paro han dañado la confianza ciudadana en el comportamiento social y ético de empresas e instituciones. Los organismos supranacionales han respondido con medidas y recomendaciones para que las empresas sean más transparentes, sostenibles y justas. La CE quiere extender la RSE (responsabilidad social empresarial) entre las empresas europeas para convertirlas en tractoras de la sostenibilidad mundial, recuperar la confianza pública, y crear empleo estable. Por su parte, la ONU pretende que las multinacionales dejen de ser cómplices con la vulneración de los derechos humanos en terceros países. Es la vuelta de tuerca imprescindible para hacer un mundo más sostenible y justo.

"Había una petición mayoritaria para que realizáramos una estrategia en RSE más ambiciosa que la de 2006. Lo pedía el parlamento europeo, las empresas líderes, las ONG,s, los sindicatos, las patronales, los inversores", explica Pedro Ortún, director general de turismo, industria de bienes de consumo y RSE de la Comisaría de Empresas e Industria de la CE. Ortún lleva 12 años dedicado a labores de RSE en la CE, y ha capitaneado el intenso trabajo desarrollado durante cuatro años para realizar la Estrategia renovada de la UE para 2011-2014 sobre RSE, publicada el pasado 25 de octubre.

La bienvenida a este paquete de medidas ha sido general. "Lo mejor del documento ha sido el esfuerzo realizado por la Comisión, con tres comisarios implicados, para escuchar a todas las partes. Ha sido un diálogo intenso durante cuatro años. Su segunda gran virtud es que en la letra vemos reflejados a los inversores, a los consumidores y a las administraciones públicas, que son las tres grandes palancas que pueden incentivar la RSE", asegura José Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG España.

"Lo que más me gusta es que incorpora las dos patas de la RSE. Prevenir los impactos de la gestión de una empresa, entroncando con la transparencia y el control de proveedores. Promover el que las empresas contribuyan a resolver retos como el cambio climático o la reducción de la brecha de la pobreza, a través del desarrollo de sus productos y servicios. Es el círculo virtuoso", añade Germán Granda, director general de Foretica.

La base de partida es escasa, a pesar de que el número de empresas de la UE en suscribir los diez principios de RSE del Pacto Mundial de la ONU se ha más que triplicado en cinco años, hasta llegar a 1.900 en 2011. "Unas 2.500 empresas europeas publican informes de sostenibilidad, y hay 42.000 empresas con más de 250 trabajadores operando en la UE. Aun así, estamos en una posición de liderazgo mundial, pero queremos ampliar el número y consolidar el liderazgo de las empresas europeas como las más responsables del mundo, para que sean tractoras de las demás", opina Ortún.

Las empresas europeas son las abanderadas mundiales en materia de derechos humanos, aunque "todavía pueden reducirse impactos negativos, sobre todo en procesos de reconversión complicados que están mal informados a los trabajadores, y en subcontratas en países en vías de desarrollo", indica Ortún. Pero suspende en el impacto medioambiental, sobre todo en el sector turístico. "Hay que reducir los impactos negativos sobre el medio ambiente, resultado de prácticas irresponsables, aunque se están corrigiendo", añade Ortún.

El texto de la Estrategia UE 2011-2014 RSE indica que "la comunidad empresarial europea debe aspirar a ser uno de los grupos de organizaciones de más confianza para la sociedad". Para lograrlo involucra a todos grupos de interés y a todos los estamentos sociales, también a los estados, a los inversores, a los consumidores. Empezando por la educación, "desde los alumnos de educación secundaria, como mínimo, hasta los de la universidad y las escuelas, deben aprender responsabilidad social", indica Ortún. Casi una docena de direcciones generales del gobierno europeo están involucradas en el proceso. Las autoridades europeas van a impulsar el que la responsabilidad social se convierta en una filosofía europea de vida.

Nunca se ha realizado un proceso tan ambicioso en sostenibilidad empresarial, y "es la primera vez que se ponen los derechos humanos sobre la mesa al tratar esta materia", puntualiza Ortún. "La mejora de la coherencia de las políticas de la UE pertinentes para las empresas y los derechos humanos es un reto fundamental", dice el texto, e indica que deben respetarlos en todos los países en los que operen.

Más puntos positivos. Se promoverán criterios de sostenibilidad en toda la cadena de aprovisionamiento y producción, también en la contratación pública y sin penalizar a las PYME. Se establecerán unos premios europeos en RSE. Se estudiarán medidas contra el marketing engañoso que atribuye falsas virtudes ecológicas a un producto. Se promoverá el requisito de informar sobre criterios de inversión éticos en los organismos inversores. "Los Estados tenían políticas muy descoordinados. Desde 2000 se ha realizado un llamamiento de sostenibilidad a las empresas europeas, y solo hay 160 en la red para el desarrollo de RSE Forética. Con este paquete de medidas, la CE ha vinculado la RSE a la competitividad como palanca para salir de la crisis, y a la Estrategia Europea 2020", puntualiza Granda.

Un gran pero expuesto por los interesados en acción social: ¿se desarrollarán acciones correctoras que obliguen a cumplir tan buenas indicaciones? "La Estrategia establece unas directrices marco con algunos mandatos muy concretos para que la Comisión europea desarrolle su política, pero si no van acompañadas de unas mediciones concretas, y de un régimen de supervisión y sancionador podrían quedar en papel mojado. Veremos a ver como se trasladan y si se cumplen", explica Orencio Vázquez, coordinador del Observatorio de RSC. Blasco añade que "no hay un criterio claro de cómo se van a poner en práctica una gran parte de las recomendaciones".

Jordi Ribó, secretario de economía social y autoempleo de CC.OO. y miembro de la ejecutiva del Consejo Estatal de RSE (CERSE) va más allá. "Partiendo de la base de que hay más empresas europeas que lo hacen mal que bien, el documento debería tener un carácter coercitivo para que fuera seguido por todo el mundo. Las loas habrá que realizarlas al final del proceso y no al principio".

El espíritu europeo es más impulsor que impositivo. Sin embargo, el documento indica que "la UE debe impulsar políticas en el ámbito del consumo, la contratación pública y la inversión para incentivar más la RSE en el mercado". Ya se prepara una legislación europea para mejorar la existente sobre transparencia e información medioambiental y social, para empresas con más de 250 trabajadores. Se van a promover plataformas multilaterales y sectoriales europeas sobre RSE, "que cubran todos los países porque una de las debilidades es que solo quince de los veintisiete Estados miembros tienen políticas nacionales de promoción de la sostenibilidad empresarial", asegura Ortún. El esfuerzo no termina en la publicación del documento. La Comisión pide complicidad a las empresas y los gobiernos, vigilará, promoverá debates sobre su desarrollo y realizará una reunión para ver sus resultados en 2014. Quiere hacer un proceso sin fin.

Acuerdo mundial

"La sostenibilidad empresarial solo tendrá éxito cuando se traslade a un escenario mundial", asegura Germán Granda. Múltiples organismos internacionales vigilan e impulsan la sostenibilidad empresarial. La ONU ha publicado una guía, el pasado mes de junio, con principios rectores para que las multinacionales y los estados respeten los derechos humanos, y dejen de relacionarse con quien no lo hace. Un relator de la ONU ha estado desde 2001 investigando por todo el mundo para realizar el informe, aprobado por el consejo de derechos humanos de la organización. "Son referencias que se terminaran trasladando a políticas de condicionamiento para acceder a ayudas a internacionalización de las empresas, por ejemplo. Son avances importantes", indica Orencio Vázquez