Las ventajas del optimismo aún en tiempo de crisis
Sonrisa en el trabajo
Sonrisa en el trabajo

Sonría... le irá mejor en el trabajo

La situación del mercado laboral español no invita a muchas alegrías, pero, incluso en estos momentos, hay autores que destacan que quienes afrontan su jornada con una visión optimista obtienen mejores resultados en la empresa y, por extensión, en la vida.

Un estudio realizado sobre un centenar de graduados de Haravard durante la Segunda Guerra Mundial revela que los que entonces se definían como optimistas disfrutaron de una vida más saludable. Otro análisis realizado sobre médicos a lo largo de los años sugiere que los que acumulaban mayores frustraciones y una actitud más negativa fueron eventualmente más afectados por enfermedades cardiovasculares.

El psicólogo y periodista David J. Pollay sostiene que, si una persona desea tener éxito en una empresa, necesita tener emociones positivas, no solo a nivel superficial: gratitud, mente abierta, curiosidad, optimismo elevan notablemente las probabilidades de salir airoso de las situaciones.

Existe una explicación plausible sobre algunos de estos efectos: los pesimistas tienden a darse por vencidos más rápidamente, mientras que los optimistas tienen mayor capacidad para levantarse después de las caídas y, por tanto, de alcanzar eventualmente resultados satisfactorios.

Para Polley, autor del ensayo The Happiness Answer (la respuesta de la felicidad), el optimismo no es la única variable sobre la que podemos incidir para mejorar nuestros resultados en el mundo de la empresa. Además, es necesario utilizar nuestros talentos innatos, además de plasmar la experiencia y la formación acumuladas, lo que redunda en la satisfacción laboral y eleva el rendimiento. Y conectar con el propósito último del trabajo concreto que se realiza: "Un camarero puede pensar en generar felicidad para los demás; un periodista, en explicar comprensiblemente lo que sucede, etc.", explica.

La ley del camión de la basura

Pollay añade un cuarto punto para elevar el rendimiento en el trabajo, a aplicar esta vez cuando los eventos están fuera de nuestro control. "En esas ocasiones, si realmente no hay nada que podamos hacer para mejorar las cosas, al menos debemos lograr que no nos generen estrés", señala. En su libro Reciclaje Emocional (Zenith), Pollay se refiere a esa forma de actuar como la Ley del Camión de la Basura (The Garbage Truck Law, como se titula el volumen en su versión original). "En la vida hay muchos eventos que no podemos controlar, y hay gente incapaz de discriminarlos. Así consume energía inútilmente, y la energía tiene un límite. Necesitamos apostar por lo que podemos controlar y dejar que pase de largo lo demás sin que nos afecte".

Pollay explica que la energía negativa suele ser suministrada por "camiones de la basura emocionales", personas que vuelcan en los demás sus frustraciones. "La idea del libro me la sugirió un taxista neoyorquino hace más de 20 años. Se le cruzó imprudentemente otro coche cuyo conductor comenzó a insultarlo. El taxista, en lugar de contestar, sonrió y pasó de largo. Le pregunté por su actitud, y dijo simplemente que desde que empezó a dejar pasar de largo ese tipo de situaciones en las que no hay nada que ganar era más feliz".

Se trata de una visión zen de la vida, probablemente más fácil de enunciar que de ejecutar. Pollay, que acaba de participar en la 2ª conferencia Felicidad en el Trabajo, organizada por Aedipe, reconoce que el instinto lleva a contestar ante ese tipo de agresiones, "pero es un instinto propio del hombre de las cavernas. A diario tenemos múltiples ocasiones para probar este método, y observando los logros alcanzados vamos adquiriendo un hábito que nos lleva a esbozar una sonrisa de satisfacción", explica.

El impacto de la brutal crisis económica que viven los países industrializados podría poner en cuestión este tipo de actitudes laborales, pero Pollay afirma que ahora son más necesarias que nunca: "debemos abordar la realidad con los ojos abiertos, sin ocultar los problemas, pero también sin magnificarlos. Es tiempo de ser optimistas, aprender más en el trabajo, ayudar más, no ponerse el caparazón... ese tipos de personas capean mejor ante las dificultades, y a la larga tienden a mejorar sus carreras.