Ciencia & Salud. Innovación

La fortuna de Bill Gates acerca una vacuna contra la malaria

La farmacéutica GSK presenta unos ensayos con el 50% de efectividad en niños del África subsahariana

Las labores de filántropo del cofundador de Microsoft Bill Gates empiezan a dar sus frutos. El martes se conocían los resultados positivos del ensayo de una vacuna contra la malaria, una investigación detrás de la que se encuentra la Fundación Bill & Melinda Gates y el laboratorio británico GSK. Una buena noticia que alegraba al mundo y provocaba reacciones positivas de la comunidad científica.

Los primeros resultados de un estudio con 15.460 niños del África subsahariana de la vacuna RTS,S -publicados en la revista The New English Journal of Medicine- desvelaban que el producto protege de la malaria grave en un 56% de los casos. Este estudio se encuentra en fase III, lo que en clínica significa que se ha realizado una prueba a una amplia muestra de población para medir su efectividad. Aunque todavía falta la aprobación de las autoridades sanitarias, los promotores de la vacuna creen que se podría empezar a producir en 2015.

En el desarrollo de esta inoculación, la organización de Bill Gates y de su esposa Melinda ha invertido 200 millones de dólares y GSK otros 300 millones, en un proyecto que quedó bautizado como MVI (siglas en inglés de Iniciativa para una Vacuna contra la Malaria), gestionada por la organización sin ánimo de lucro Path.

La fundación californiana -en la que también participa el inversor multimillonario Warren Buffett- ha invertido, desde su creación en 1999, 28.000 millones de dólares (20.318 millones de euros) en la lucha contra enfermedades como la malaria, la polio o el VIH.

Gates (Seattle, EE UU, 1955) es, tras del multimillonario mexicano Carlos Slim, la segunda persona más rica del mundo. Dispone de una fortuna de 42.774 millones de euros provenientes del emporio informático Microsoft, según la revista Forbes. Desde 2008 ha ido cediendo su poder en la compañía al consejero delegado Steve Ballmer con la intención de dedicarse a las labores de filantropía a través de esta fundación, sin miramiento por el dinero que deje a sus herederos.

"Una vacuna es la forma más sencilla y rentable de ahorrar vidas. Estos resultados demuestran la fuerza de la asociación en la creación de una vacuna frente a la malaria que tiene el potencial de proteger a millones de niños contra esta enfermedad devastadora", declaraba el filántropo al hacerse pública la noticia. "Si pensamos a lo grande, en traer más socios al programa, y tomar riesgos inteligentes, vamos a inventar nuevas herramientas poderosas de lucha contra la malaria".

Los promotores de la iniciativa tienen la intención, si finalmente se llega a comercializar la vacuna, de vender RTS,S a un precio bajo. En enero de 2010, GSK anunció que el precio final de la vacuna solo cubrirá el coste de su fabricación, con un retorno aproximado del 5% que será destinado y reinvertido en investigación y desarrollo para una segunda generación de vacunas contra la malaria y de otras enfermedades tropicales olvidadas.

"Se trata de una gran noticia, pero es fundamental mantener la investigación y el desarrollo de nuevas herramientas para luchar contra la enfermedad. Esta es una primera generación y no la vacuna definitiva. El impacto final se verá en los próximos dos o tres años", explica a Efe el investigador español Pedro Alonso.

El epidemiólogo español ha realizado investigaciones para esta vacuna desde el Centro de Investigación de Salud de Manhiça (CISM) de Mozambique y el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (Cresib), perteneciente al Hospital Clínico de Barcelona y a la Universidad de Barcelona. En total, en los ensayos clínicos han participado siete países al sur del Sahara y once centros de investigación de países africanos.

"La Organización Mundial de la Salud emitirá una recomendación para el uso solo en 2014 o 2015 porque hay que tener los resultados completos", añade Alonso. "Hay que ver si la eficacia se mantiene en el tiempo o decae. Hay que entender los mecanismos clave para ver por qué la vacuna funciona en alrededor de la mitad de las veces y no en el resto", apunta el investigador.

Medicina y... voluntad política

Todos estos avances se han conocido durante la celebración del Foro de la Malaria organizado por la fundación. Allí, Melinda Gates insistía en la necesidad de apostar por los programas de salud para acabar con estas enfermedades que afectan a los países más pobres: "Hemos visto un tremendo éxito en el control de la malaria, gracias a una inyección de recursos, innovación y voluntad política. A nivel mundial, las muertes por malaria se han reducido un 20% desde 2000".

Nuevas herramientas, como mosquiteros tratados con insecticida de larga duración y tratamientos de combinación basados en artemisinina (un antipalúdico), junto con la prevención durante el embarazo y la fumigación de interiores, han hecho posible este progreso.

Más de un millón de niños africanos se han salvado de la malaria desde el año 2000. Aun así, esta enfermedad provoca casi 800.000 muertes al año, en su mayoría de menores de cinco años.

Las cifras

781.000 personas mueren cada año por la malaria, la mayoría niños.

225 millones de personas se contagian anualmente de esta patología, según la Organización Mundial de la Salud.

200 millones de dólares ha destinado la Fundación Bill & Melinda Gates a la I+D para esta vacuna.