Ciencia & Salud
El MIT elige a los mejores emprendedores españoles
El MIT elige a los mejores emprendedores españoles

El MIT elige a los mejores emprendedores españoles

La universidad de Estados Unidos premia a 10 empresarios menores de 35 años, los TR35, la próxima semana en el EmTech de Málaga

Son rara avis en España. Emprendedores y, además, del sector tecnológico y científico. Incluso, con una edad sorprendentemente joven, todos por debajo de los 35 años. 10 españoles han merecido el Premio TR35, concedido por la revista Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos a los mejores innovadores del país por debajo de esa edad.

Los galardones se entregarán en el encuentro EmTech Spain, que se celebra en Málaga el 26 y 27 de octubre. Este evento del MIT se presenta por primera vez fuera de EE UU, de la mano de Pedro Moneo, fundador de Open Innovation, y del Club Málaga Valley, una entidad que agrupa a los presidentes de grandes empresas españolas como un think tank para desarrollar una sociedad más tecnológica.

En Málaga se darán cita científicos, emprendedores e inversores que analizan las mejores tecnologías para el futuro.

Zuckerberg, de Facebook, también ganó este premio

En la edición global de estos galardones, que han conquistado personalidades como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el cofundador de Google Sergey Brin, solo un español ha recibido el premio. Fue Javier García Martínez, en 2007, por sus aplicaciones sobre nanotecnología.

En la versión española del TR35 se encuentran Iker Marcaide, con un proyecto de pagos internacionales más sencillos y económicos; Manuel Moliner, por la sintetización de nanomateriales selectivos para la industria; Nuria Rodríguez, por la captura de CO2; Francisco Javier Cazorla, por mejorar "las arquitecturas de computación multinúcleo", y Javier Agüera, que desarrolla telefonía móvil de código abierto. Este último emprendedor tiene tan solo 19 años y ya ha creado tres empresas. A continuación, un retrato de los otros cinco TR35 que buscan alcanzar el éxito compatibilizando la carrera investigadora y la empresarial.

Teresa Gonzalo. Ambiox Biotech. La revolución posible de un gel contra la infección por VIH

Unos investigadores españoles de la Universidad de Alcalá y del Hospital Gregorio Marañón sorprendieron hace unos meses a la comunidad científica con sus estudios sobre un gel vaginal y anal microbicida que podría prevenir el contagio por VIH. Solo la empresa australiana Star Pharma caminaba por la misma senda.

Teresa Gonzalo (Madrid, 1977) fue la benjamina que se sumó a los tres investigadores principales para crear Ambiox como spin-off de la Universidad de Alcalá. "Con la ampliación de capital nos piden que pongamos más dinero. He podido hacerlo despidiéndome de la cuenta vivienda y gracias al apoyo de mi pareja". Muchos esfuerzos para ser emprendedora, más si, como ella, tiene que cuidar de su hijo. "Durante dos horas al día juego en exclusiva con mi hijo. Y cuando se duerme, vuelvo a trabajar".

Teresa es doctorada en Farmacia y MBA en Gestión Biotecnológica por el IE Business School. Desde 2010 es la directora general de la empresa. "Hice el máster porque mi ilusión es que lo que hacemos en el laboratorio llegue a la sociedad, que no se quede solo en las publicaciones".

El producto está en desarrollo preclínico y la intención de la empresa es licenciarlo a una gran compañía farmacéutica en etapas futuras a cambio de royalties, porque las etapas finales clínicas necesitan una gran inversión.

Su trabajo consiste en buscar financiación, gestionar la I+D y gestionar la empresarial. "Pero sigo con la bata", asegura, siempre vinculada a la investigación desde su trabajo en el Gregorio Marañón. "Mi papel es unir dos mundos, el científico y el empresarial, porque hablo los dos lenguajes", explica.

Lo de emprender lo ve "complicadísimo, porque hay muchas barreras burocráticas". Lo sabe bien en su caso, ya que hasta que han conseguido utilizar la patente desde la spin-off ha pasado un año. "Lo peor es que te van minando el espíritu por emprender".

Como consejo a emprendedores ofrece el de "tener ilusión y ser persistentes". Además, cree que la biotecnología en España tiene mucho futuro, porque hay un buen nivel científico. "Pero se deben superar los miedos y las dudas. Hasta hace poco estaba mal visto ser profesor y lanzar una empresa".

Pau García-Milà. EyeOS. El genio expulsado de la universidad

Los medios de comunicación ya se habían fijado en él, Pau García-Milà (Olesa de Montserrat, Barcelona, 1981), porque con tan solo 18 años planteó el desarrollo de un escritorio informático virtual y ya cuenta con un libro, Está todo por hacer, como éxito de ventas. Incluso tiene su propio programa de radio. Su compañía EyeOs ofrece un software con más de un millón de descargas en 185 países del mundo. Y acaba de presentar la versión para empresas.

Pau antepuso su negocio a la ingeniería. "Me echaron por mal estudiante", reconoce. Pero no ha sido obstáculo para que haya seguido formándose en la Universidad de Cambridge o en Esade. Cree que sus compañeros de generación no tienen su misma gana por emprender. "Es una cuestión de actitud. Hay mucho talento tecnológico, pero generalmente se van al extranjero. España tiene grandes posibilidades, pero falta ambición. El problema no es el dinero para los proyectos, es más la actitud negativa como sociedad. Creo que es una crisis de actitud".

Elena de Benavides. Instituto Internacional de Flebología. Un reconocimiento al plan de gestión

Elena de Benavides (Málaga, 1982) se sumó al proyecto del Instituto Internacional de Flebología como gerente y ha dado un importante impulso comercial a la empresa. El jurado -formado por personalidades como Héctor Ara, presidente Suanfarma Biotech; Luis Arbulu, director financiero y de inversión en Google; Carlos Domingo, director ejecutivo de Telefónica I+D, o Florian Selch, director ejecutivo de Silicon Valley Space Business Roundtable- ha premiado su plan de negocio innovador para la compañía. La firma patentó una microespuma inyectable para tratamientos como las varices, úlceras, malformaciones vasculares o hemorroides. Los derechos del fármaco se vendieron a la farmacéutica británica BTG, que busca un desarrollo comercial, pero en España el Instituto está aplicando una estrategia denominada "plataformas horizontales de alta especialización", unos centros dotados de tecnologías y especialistas que atraerían pacientes, incluidos los de la sanidad pública. "El tratamiento es muy ventajoso. Una cirugía de varices la sustituimos por una sesión de 30 minutos", pone Elena como ejemplo.

La firma ya cuenta con dos clínicas en Granada, una en Barcelona, otra en La Coruña y dos acuerdos con la Clínica Universitaria de Navarra para Pamplona y Madrid. "Lo más difícil es conseguir financiación para la implantación del proyecto. Para que sea un éxito necesitamos trabajar con la sanidad pública", opina. Pero cree que por ahorros para el sistema y comodidad para el paciente interesará este tratamiento.

El jurado ha valorado el "gran potencial en la aplicación de la teoría a la práctica", en un campo que supone mejoras en el bienestar para "3.000 millones de personas en el mundo" y "un mercado global por valor de más de 300.000 millones de dólares".

Xavier Uribe-Etxebarria. Anboto. A punto de desembarcar en EE UU

Amboto es una empresa que ya ha merecido alabanzas de todo el mundo. Ha sido considerada mejor start-up a nivel mundial en 2010, según el ranking Innovate!100. Su creador, Xabier Uribe-Etxebarria (Bilbao, 1981), tuvo siempre la certeza, cuando trabajaba para una empresa de traducción automática, de que quería hacer las cosas por sí mismo. "Lo tenía claro. Ni me paré a pensarlo. Busqué la financiación... ¡Y a por ellos!", relata.

Trabaja en un revolucionario producto que permite a las personas comunicarse con el ordenador por voz. Un sueño mil veces recreado por la ciencia ficción. Ya han lanzado una versión y el año que viene la mejorarán. "Estamos muy cerca". Un software que, asegura, interesará a muchos sectores de la economía, como la banca o la sanidad. Incluso están desarrollando un médico virtual.

Este ingeniero cree que lo más difícil son los temas legales en España, no la consecución de dinero. "La financiación al final se consigue. Es bastante más fácil emprender aquí que en Silicon Valley. Hay muchos recursos públicos para comenzar", señala. Eso sí, piensa que en la meca californiana los profesionales están mejor formados: "La gente está mucho más preparada que nosotros. La primera vez que fui a Silicon Valley ni siquiera enseñé el plan de negocios que había elaborado. Me dio vergüenza".

Su producto ya ha convencido a compañías como Vueling, BBVA y PwC. Pero ahora quiere dar el salto al otro lado del Atlántico. En enero lanzará la filial en EE UU, por eso pasa 15 días allí y 15 en España. La oficina principal se situará en Idaho, donde estarán los técnicos y los servidores. En Silicon Valley habrá una representación de ventas y de marketing.

"Hay que estar en EE UU porque allí está el gran mercado de comercio electrónico. Habrá muchas empresas interesadas en mejorar sus servicios de atención al cliente. Si aquí le interesa a Eroski y a BBVA, allí le gustará a Wal-Mart y al Bank of America".

Damià Tormo. Bioncotech. La esperanza para muchos pacientes

Bioncotech Therapeutics se creó para desarrollar un fármaco contra el melanoma metastásico, unos de los tumores más agresivos, como el cáncer de vejiga, de cerebro o de páncreas, a los que también podría beneficiar la aplicación en un futuro.

El cofundador de la start-up valenciana -surgida de una patente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)- es Damià Tormo (Valencia, 1981). Doctor en Genética Molecular, comparte con Teresa Gonzalo la formación empresarial del IE Business School y la visión de llevar a la sociedad los avances científicos. "Nuestro trabajo es mejorar la esperanza de los pacientes".

Si las distintas fases de la molécula tienen un resultado positivo, venderán la patente a una farmacéutica. En la universidad ya creó un par de empresas, así que lo de emprender no le pilla de nuevas. Se queja de la lentitud de los procesos administrativos y de que la inversión es difícil de conseguir. "Aun así, en España hay más ayudas públicas que en EE UU", recuerda. "Lo que no tenemos es dinero especializado en biotecnología".