Guía para los inversores

¿Qué va a pasar con los pagarés de Nueva Rumasa?

La venta de Nueva Rumasa deja en el aire muchas incógnitas, entre ellas la situación de los pagarés colocados entre pequeños inversores. ¿Qué pueden esperar?

Los más de 5.000 inversores que confiaron en Nueva Rumasa, según los datos de la familia Ruiz-Mateos, se enfrentan a una nueva situación tras la venta del grupo de empresas a Back in Business. No obstante, sus expectativas de cobro apenas han cambiado: a día de hoy continúan siendo bajas.

Están en juego unos 140 millones de euros, incluyendo los pagarés y las ampliaciones de capital de Dhul (30 millones) y Clesa (12 millones), según publicó Invertia y confirmaron en el teléfono de atención al cliente del inversor de Nueva Rumasa.

La mayor parte de las empresas del grupo se encuentra en concurso de acreedores, incluidas las que emitieron los pagarés y, si el procedimiento sigue su curso normal, los que invirtieron en estos títulos de deuda se sitúan en tercer lugar de orden de cobro, dos escalones por detrás de los privilegiados especiales, como Hacienda y la Seguridad, y de los que cuentan con una garantía.

En la tercera emisión, Nueva Rumasa aseguró que los pagarés (que ofrecían una rentabilidad del 8%) contaban con la garantía real ante notario de las existencias de brandy de jerez de la marca Conde de Jerez. Los inversores que adquirieron los pagarés en esta tercera emisión se situarían, por tanto, en el segundo lugar. Los que acudieron a las ampliaciones de capital serían los últimos en cobrar, puesto que no son acreedores de la empresa, no tienen deuda, sino que inyectaron capital.

La alternativa a que el concurso siga su curso es una negociación entre los tenedores de los pagarés y los nuevos propietarios (Back in Business), que derive en un eventual acuerdo. Este podría incluir unas condiciones de cobro especiales, como una quita o un aplazamiento programado del pago del principal. De momento, no se sabe nada el respecto, solo se conocen las buenas palabras, tanto de los compradores como de los vendedores.

En el comunicado de la operación, Back in Business se limita a asegurar que la compra "no altera las garantías que se les concedieron" -es decir, se mantienen las condiciones contractuales correspondientes de estos títulos de deuda- y a decir que les facilitará los "medios adecuados para canalizar sus peticiones, que serán atendidas en todo momento, siempre en defensa de sus intereses".

Los Ruiz-Mateos, por su parte, añaden que los inversores "cobrarán" y recalcan su "firme compromiso" para hacer frente al reembolso de los pagarés, según recoge Europa Press. Como prueba de ello, señalan que en la operación se les respeta la cesión de los derechos económicos de la antigua Rumasa, a la que ya se han adherido gran parte de los inversores.