El frenazo en seco en España, Europa y Estados Unidos en el segundo trimestre dispara las alarmas

¿Se acerca la economía a la temida doble recesión?

Los números de crecimiento de Alemania o Francia en el primer trimestre permitieron respirar aliviados, pero el frenazo en el segundo trimestre ha disparado todas las alarmas. ¿Está la tan temida doble recesión, la W, a la vuelta de la esquina? ¿Será España la primera en caer?

¿Está la temida W a la vuelta de la esquina?
¿Está la temida W a la vuelta de la esquina?

Las probabilidades se miden como en el casino, a ver quién da más. Para el Nobel Michael Spence, las posibilidades de que la economía mundial entre en recesión arrastrada por una recaída de Estados Unidos y Europa están al 50%, según aseguraba hace unos días en una nada tranquilizadora entrevista a Bloomberg desde Hong Kong. El presidente de la Fed de Kansas City, Thomas Hoeing, sin embargo, las reduce al 20% en el caso de Estados Unidos. ¿En quién confiar?

"En los últimos años se ha culpado mucho a los economistas de no haber sabido predecir los acontecimientos, de no se capaces de adelantar lo que va a pasar", explica Tomás García-Purriños, analista de economía y estrategia de Cortal Consors. "Pero los economistas trabajamos con datos y, con las cifras que hay encima de la mesa, no vemos una recaída en la recesión ni en España ni en Europa ni en Estados Unidos", se defiende.

El mejor indicador que está disponible para estos casos, el PMI manufacturero, muestra una clara ralentización de la economía en Europa (y más nítida aún en España), pero no una recaída en la recesión.

La recaída en W

Eso sí, probabilidades hay, siempre las hay. La pavorosa doble recesión, la recaída cuando se acaba de salir del pozo, la temida double-dip, como dicen los anglosajones, la escalofriante W, está en boca de todos. Eso no lo niega ningún experto. Pero, "¿a qué es mejor apostar? ¿Al 20% de recaída que deja en el aire la previsión de Hoeing o al 80% de que no suceda? Si yo estuviera en un casino, lo tendría claro", añade García-Purriños.

El problema es que los datos tienen la capacidad de asustar o de tranquilizar. Los de crecimiento de las economías en el primer trimestre hicieron lo segundo. El PIB de Alemania creció a una impresionante tasa del 1,3%, el francés avanzó un 0,9% y el de Estados Unidos (medido en tasa anual) se incrementó un 1,9%. La economía española, según los datos recién revisados que han mejorado la cifra en una décima, lo hizo al 0,4%.

El susto del segundo trimestre

Pero entonces han llegado las cuentas del segundo trimestre y el frenazo no ha podido ser más radical. Alemania ha caído hasta el 0,1% de crecimiento, Francia se ha quedado en nada, Estados Unidos dio la sorpresa el viernes y ha reducido su empuje incluso más de lo previsto, y en parecida situación está Reino Unido. España, mientras, se ha quedado en el 0,2% de incremento, según confirmaron también el viernes los datos de Contabilidad Nacional del INE. En territorio nacional, este dato se ha visto aderezado con el de consumo de los hogares, que se contrajo un 0,2% en el segundo trimestre, la primera caída desde el arranque de 2010. Y en Estados Unidos, el paro da miedo.

Con estos datos han llegado la preocupación y las dudas. La clave está en determinar si se trata de un susto de un trimestre estanco o de un punto de inflexión que marca el principio de la recaída. Sobre esta última posibilidad, las reflexiones de los premios Noble Paul Krugman y Joseph Stiglitz o del ex economista jefe del FMI y profesor de Harvard, Kenneth Rogoff, ponen los pelos de punta. Todos ellos apuntan a que se ha equivocado el tiro con las medidas para aplacar a los mercados y reducir el déficit, y que los planes de austeridad van a llevar al mundo directamente a una nueva Gran Recesión o, como prefiere Rogoff, a una segunda Gran Contracción.

Los bancos centrales de primera fila no están de acuerdo con ello. Ni la Fed de Estados Unidos ni el Bundesbank alemán ven nada parecido a una recaída en la recesión (y menos por culpa de los planes de austeridad, de los que algunos de ellos son fans incondicionales y no van a cuestionar ahora, claro).

Dolor, pero no drama en España

En España, tampoco Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, cree que ése sea el futuro. "En este final de verano la situación es claramente menos optimista que a principios de año, pero eso no significa una nueva recesión". Ni España ni Europa se enfrentan a ello, según este experto, porque para el Viejo Continente es más crítico de cara al futuro el comportamiento de los países emergentes, y ahí las revisiones a la baja de sus crecimientos son modestas. Puede que haya cierta moderación, pero la expansión de estas naciones continúa con fuerza, lo que mantendrá las exportaciones alemanas y permitirá que siga en marcha el motor de Europa. Tampoco Estados Unidos tiene un panorama en W por delante, pero todos ellos tienen, eso sí, un futuro de crecimiento muy bajo al que enfrentarse.

"Lo peor es el día después de la crisis", añade, "y ahí es donde estamos ahora, en un proceso de reabsorción de la deuda que va a ser lento". España tiene por delante un crecimiento anémico, bajo, reducido "hasta que el déficit vuelva al 3% y el sector público pueda volver a tirar", añade.

En este contexto, el enfriamiento de la economía nacional en el segundo trimestre estaba descontado, y más cuando se compara con el mismo periodo del año anterior, que contó con ayudas extra. Lo que sería casi un milagro es que se cumpla la previsión de crecimiento del Gobierno para 2011, que está en el 1,3%. Los analistas más bien apuestan por algo más cercano al 0,8%.

¿Tiene la culpa la austeridad?

¿Y los culpables de esta recaída son las medidas de austeridad? Puede que sí; la necesidad de apretarse el cinturón para contener la deuda y reducir el déficit está quitando décimas (varias décimas) al crecimiento de forma indudable. La pregunta es si queda otra opción, si se puede elegir entre la austeridad o romper la ortodoxia, dar la espalda a los mercados y apostar por el crecimiento. Para Oliver, España no tiene ese margen. Si hay que elegir entre que los mercados vayan a por ti, se dispare la prima de riesgo y se llegue a la intervención, o la recaída en la recesión, "sin duda lo segundo", asegura, rotundo, García-Purriños. Otra situación tienen Estados Unidos y Alemania, aunque no parece que vayan a hacer uso de su mayor campo de movimiento por muchos llamamientos que haya en este sentido. Y eso solo deja un futuro por delante: una larga travesía por el desierto.., en el mejor de los casos.