Entorno. Innovación

El ahorro de energía se abre a nuevos amigos

La feria Genera muestra en su galería de innovación las 25 propuestas más novedosas en eficiencia energética, desde un sustituto para las bombillas led hasta un barco de hidrógeno

La tecnología en energías renovables avanza con paso seguro hacia una economía baja en carbono, es decir, aquella en la que la quema de combustibles fósiles se verá progresivamente sustituida por el sol, el agua y el viento, entre otras fuentes de energía limpia.

La Feria Internacional de Energía y Medio Ambiente (Genera) que se abre hoy en Ifema quiere ser el escaparate de algunas de las perlas más valiosas que vestirá, si la crisis económica lo permite, esa sociedad del futuro menos derrochadora en energía y así menos dependiente de otros países. Por ello, la cita abre por cuarto año consecutivo su galería de la innovación, una vitrina donde quedará plasmada la vanguardia de la investigación tecnológica que en un segundo momento pretenderá convertirse en proyectos comerciales viables.

La selección de estas nuevas ideas deja patente los retos a los que se enfrenta la I+D para que las energías renovables se conviertan en una alternativa real y viable a gran escala, como el almacenamiento de la energía que captan las placas solares, el uso de residuos alimentarios para la generación de biodiésel, la mejora del consumo energético en los sistemas de climatización o la generación de energía eólica a pequeña y mediana escala.

La I+D es vital para alcanzar una economía menos derrochadora

Una de las ideas más espectaculares de esta edición es la construcción de un barco de investigación oceanográfica, en la que trabaja la Asociación Desafío Hipatia, un colectivo formado por expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), un grupo de ingenieros industriales y navales y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). De lograr botar este velero de 40 metros, el proyecto convertirá el barco en el primero del mundo impulsado solo por energías renovables, sin emitir ningún tipo de contaminante. El bioetanol propulsará la nave, mientras las pilas de hidrógeno nutrirán la vida a bordo.

La propia construcción del barco de investigación oceanográfica es innovadora, ya que se está realizado por piezas, como si fuera un mecano. Se trata de un sistema de ensamblaje por agua a presión, muy preciso, en el que cientos de piezas encajan para luego montarse. El mecanismo de diseño y de construcción del barco arrojará inventos como un sistema de refrigeración por absorción a base de calor residual que pueda inclinarse. Los dispositivos actuales de este tipo solo funcionan en lugares fijos.

La asociación espera tenerlo listo en septiembre de 2013, coincidiendo con la celebración del 25 aniversario del Tratado Antártico, por el que este trozo de tierra helada en el punto más al sur del planeta queda definido como "todas las tierras y barreras de hielo ubicadas al sur del paralelo 60° Sur, sin afectar derechos sobre el alta mar allí existentes", es decir, tierra de nadie.

Para esa fecha, el barco dará la vuelta al mundo también de una forma desafiante, siguiendo la línea de los meridianos, donde las inclemencias del tiempo son más fuertes que en la ruta que sigue la línea imaginaria de los paralelos. La asociación aprovechará el proyecto para recorrer la Antártida en una misión científica relacionada con los retos que plantea el cambio climático. Para ello se ha convocado un concurso mundial que seleccionará las ideas más innovadoras y coherentes con la misión. "La expedición quiere demostrar que la comunidad científica puede investigar sirviéndose de las energías renovables. Sería contradictorio trabajar sobre el cambio climático en un barco impulsado por fuel", explica José María Amo, promotor del proyecto.

El abaratamiento de costes es otro de los retos de las energías limpias, para demostrar que pueden ser tanto o más competitivas que las fuentes de energía fósil. En este sentido está trabajando el consorcio formado por universidades, centros de investigación y empresas españolas y mexicanas por iniciativa de la compañía de infraestructuras Isastur. Su invento sustituye las placas solares por un sistema de persianas de seguimiento del sol, una lente especial (fresnel, en la jerga del sector) y un tanque que es capaz de almacenar el calor.

El menor coste de estos materiales respecto a las placas solares abarata todo el sistema y lo hace más eficiente que la fotovoltaica y la termosolar. El invento "pretende ser un complemento de estas dos tecnologías", indican desde Isastur. El proyecto está aún en fase de I+D y se espera que pueda comercializarse a mediados de 2013.

Al ahorro energético también se dedica la empresa Intelliglass, que estará presente en la galería de innovación de Genera por su sistema de ventanas capaces de evitar el sobrecalentamiento que se genera en el interior de los edificios con grandes superficies acristaladas. Este tipo de ventanas bloquea la radiación infrarroja del sol, dejando pasar la luz, pero no el calor. La radiación del sol llega al cristal y el agua dentro del vidrio absorbe la luz infrarroja y evita que llegue al interior. A continuación, el calor absorbido es evacuado gracias al sistema de circulación que asegura una temperatura constante del fluido, protegiendo de los cambios bruscos de temperatura. El invento de esta compañía reduce los costes de climatización un 70%.

La iluminación es otro de los caballos de batalla de cualquier medida para ahorrar energía y costes. La empresa Tehsa se ha especializado en la fabricación de soluciones de ahorro energético en fluorescencia y se presenta como la alternativa al sistema led que fabrican Philips y Osram y que empieza a postularse como el futuro de la iluminación eficiente. Tehsa quiere contrarrestar el incipiente dominio de led con su tecnología T-Thin, capaz de ofrecer infinitas tonalidades de luz, una vida útil de sus bombillas superior a 55.000 horas y una vida media de más de 80.000 horas, según la compañía.

El impacto visual es otro de los desafíos para las energías limpias, como la eólica, envuelta en gigantes molinos blancos que no siempre son bienvenidos por los habitantes de las comarcas cercanas a donde se instalan, debido a su impacto estético. Los huertos solares también han abierto el debate sobre la necesidad de encontrar soluciones que minimicen la presencia de esta tecnología en el entorno. Thermosun Soluciones ha patentado el primer panel solar térmico de pizarra natural, que permite la producción de energía para agua caliente sanitaria y calefacción a la vez que disimula la placa. La compañía quiere promover su uso tanto en la cubierta como en la fachada de edificios singulares y de viviendas, no solo en obra nueva, sino también en rehabilitación y en la renovación de todo tipo de edificaciones.

La fotovoltaica también quiere sumarse a la batalla por la reducción de los precios. La empresa Sepsa EDP ha fabricado un inversor de alto rendimiento que permite rebajar el peso de los componentes magnéticos hasta en un 90%, disminuyendo por tanto los costes.