Los Lunes de los Fondos

Marcando el paso

Las Bolsas emergentes han batido en rentabilidad a las desarrolladas en la última década

El gráfico central ilustra a la perfección el modelo de comportamiento de la Bolsa emergente con respecto a los mercados desarrollados, como Estados Unidos y Europa. Representa los índices Lipper, que proporcionan una media del comportamiento de todos los fondos de renta variable en cada una de las categorías. En realidad, estos índices son una buena referencia, ya que la mayoría de los inversores usan fondos como el vehículo principal para acceder a los mercados bursátiles emergentes. En este caso el periodo mostrado son 10 años y la divisa el euro.

El gráfico muestra un abultado exceso de rentabilidad de la Bolsa emergente, ya que mientras el índice Lipper de esta categoría obtiene una rentabilidad del 145%, los de las Bolsas europeas y estadounidenses registran minusvalías del 4% y del 22% respectivamente. La primera conclusión es que la llamada década perdida para la Bolsa lo ha sido en realidad solo para la desarrollada. Por el contrario, la segunda conclusión es que la volatilidad y calibre de los movimientos tanto al alza como a la baja son mucho más violentos en el caso de los emergentes, seguidos por los europeos y norteamericanos en este orden.

Especialmente relevante es la brutal caída que sufrió durante la pasada crisis, que llevó al índice emergente a perder en poco más de un año (fundamentalmente en 2008) más de dos terceras partes de su valor. Mientras tanto, los mercados desarrollados sufrieron una minusvalía de alrededor del 55%, algo peor que lo que es habitual desde un punto de vista histórico durante periodos recesivos. Verdaderamente llamativo es que la sensiblemente mayor caída de los mercados emergentes se produjo en un escenario donde sus economías solo sufrieron una fuerte desaceleración, pero evitaron la entrada en recesión. Por el contrario, las caídas de las Bolsas de los países desarrollados fueron anticipadas por la peor recesión experimentada en estos países desde la gran depresión del siglo pasado.

Por ello es justo preguntarse qué hubiera sucedido si las economías emergentes, como había venido siendo la norma hasta entonces, hubieran acompañado a las desarrolladas en una fuerte contracción de sus economías. Se puede conjeturar que la caída desde el pico hasta el sueldo de dicho mercado bajista para las Bolsas emergentes hubiera superado ampliamente el 80%. Este nivel de caída es realmente difícil de recuperar y puede llevar bastantes años incluso para esos mercados que disfrutan también de subidas casi verticales durante los periodos alcistas. Es por ello que a pesar del atractivo que puedan seguir teniendo los mercados emergentes con una perspectiva de medio o largo plazo, los riesgos son elevados; no es un tipo de activo apto para cualquier inversor y debe ser administrado en su caso en las dosis adecuadas.

En este sentido es interesante destacar cómo a pesar de la fuerte subida de las Bolsas emergentes desde el principio de 2009 todavía no han sido capaces de recuperar (como es el caso también en los mercados desarrollados) los niveles marcados en 2007 antes de la crisis global. No obstante, hay que constatar que se encuentran más cerca de ello, a pesar de la reciente corrección que han sufrido aquellos mercados.

Efectivamente, y moviéndonos a la actualidad, desde finales de 2010, se produjo una corrección en los mercados emergentes que ha sido la de mayor calibre desde el comienzo del ciclo alcista actual hace más de dos años. Se ha constatado en estos últimos meses unos fuertes cambios en los flujos de dinero, pasando desde los fondos de Bolsa de mercados emergentes hacia los de los países desarrollados. Los datos de la consultora Lipper FMI así lo atestiguan y tras ser los fondos de Bolsa y deuda emergente las estrellas del 2010, en términos de entradas netas de dinero, un hecho sin precedentes, dado el bajo peso relativo que estos activos tienen todavía en las carteras de los inversores europeos, en los primeros meses de este año han sufrido reembolsos al calor de las caídas.

Los inversores se preguntan si esta corrección puede ser el comienzo de algo más serio, o por el contrario una oportunidad de entrada a mejores precios. En mi opinión, puede ser más bien los segundo, y esto tiene su base tanto en el aspecto macroeconómico como en el de valoraciones. En lo económico los problemas de sobrecalentamiento e inflación que están llevando a políticas monetarias restrictivas en estos países no son más que la constatación que se encuentran por delante de nosotros dentro del ciclo.

Los últimos indicadores y decisiones de política económica son reconfortantes en el sentido de que parecen ir en la dirección adecuada, y descartarían un escenario de fuerte desaceleración. En lo que respecta a valoraciones (beneficios, valor contable, etc.,), como apuntan desde Fidelity, tanto en términos históricos con respecto a sus propias medias como en términos relativos con respecto a los mercados desarrollados, se encuentran en niveles suficientemente atractivos.

Juan Manuel Vicente Casadevall, EAFI Kessler & Casadevall Asesoramiento Financiero.

La relación de las economías

- El término decoupling (desligamiento en inglés) ha sido uno de los términos más utilizados por muchos inversores y economistas para describir esta nueva situación en que las economías emergentes parecen desligarse del ciclo económico en los países desarrollados.

-Un ejemplo concreto y llamativo de ilustrar este comportamiento propio, alejado del ciclo de los países desarrollados, puede ser el hecho de que el intercambio comercial de Brasil con China supera ya el que aquel país tiene establecido con Estados Unidos.

- No obstante, si bien es indudable el mejor desempeño de las economías emergentes, no se puede afirmar que haya un desligamiento.