Empleo y Directivos

Todo por el empleo

Aumenta la propensión a la movilidad y a aceptar un sueldo más bajo con tal de salir del paro.

Cuanto más tiempo en el paro parece más difícil regresar al mercado de trabajo en las mismas condiciones que antes de perder el empleo". Esta es una de las máximas con las que Dolors Poblet, directora de Manpower Professional, se encuentra a diario en sus entrevistas con profesionales y directivos sin trabajo. La tasa de desempleo se sitúa en el 20,3%, según la encuesta de población activa. Así que ante la enorme competencia por los puestos de trabajo y el interés por volver al mercado laboral, los desempleados están dispuestos a rebajar sus expectativas salariales, ocupar un puesto de menor responsabilidad y a trasladarse de lugar de residencia.

Hace unos días, Randstad publicaba un estudio en el que aseguraba que el 68% de los desempleados españoles estaban dispuestos a cambiar su ciudad de residencia para conseguir un empleo. Algo que contradice la sentencia histórica sobre la escasa movilidad del mercado laboral. "Mi experiencia me dice que la tendencia no es tan clara a cambiar de residencia. Solo en el perfil directivo hay una voluntad más decidida a salir fuera, a Latinoamérica y Europa", asegura Eduardo Quero, consultor de Randstad Professionals. "En los últimos años ha aumentado la búsqueda de empleo a nivel internacional aunque sigue siendo minoritaria", confirma Natalia March, de Creade-Lee Hecht Harrison, la consultora de recolocación de Adecco.

"Los ejecutivos están dispuestos a cambiar de residencia. Brasil está de moda. Todo el mundo quiere ir allí. Pero es cierto que las empresas prefieren a alguien que ya esté en la compañía o a una persona local", explica Puri Paniagua, socia de Neumann International, consultora de búsqueda de directivos.

Además de cambiar de domicilio, lo más habitual es rebajar sus expectativas profesionales. "Los entrevistados te dicen claramente que están dispuestos a bajar el nivel de retribución", señala Paniagua, quien explica que los más reticentes son los mayores de 50 años. "Los más jóvenes pueden rebajar entre un 15% o un 20% de lo que anteriormente estaban cobrando".

El consultor de Randstad opina que debido a este efecto se está produciendo una juniorización del mercado laboral, de gente con experiencia pero con salario júnior. "Yo aconsejo que en la medida de lo posible mantengan sus expectativas. Pero al final existen unas necesidades. Y una persona con trabajo parece que está más valorada, aunque gane menos", cree Poblet. Los expertos señalan que la urgencia en la rebaja en la retribución depende de cada caso: si han recibido una buena indemnización por despido, su sector, la edad, la familia o su propio perfil profesional.

Pero, además, encontrar una oportunidad para el que está sobrecualificado supone otros problemas: "Es un autoengaño. Va a suponer un vacío personal. Hay que buscar algo similar al desempeño que se haya ejercido en los últimos cuatro años", cree Quero. Aunque la estabilidad puede compensar ese problema, sobre todo si la empresa ofrece un plan de promoción interna.

March señala también que los parados buscan otras vías para ser más competitivos: "Hay una tendencia a formarse, por ejemplo, con un máster que incremente su empleabilidad". También a aprender idiomas, sobre todo en el perfil directivo, aclara. Incluso a lanzar su propio negocio. "2009 fue el boom del autoempleo. Una tendencia que se ha mantenido en 2010".

La cifra

6% de los candidatos a un empleo ponen el sueldo en el primer lugar de sus preferencias, frente al 48% que apuestan por el desarrollo profesional, según un estudio de Manpower.