Pide pasar página

El consejero delegado del Barclays rechaza más disculpas por el papel de la banca en la crisis

El consejero delegado del Barclays, Bob Diamond, ha dicho que hay que pasar página y que ya no es tiempo de "remordimientos" o "disculpas" por el papel de la banca en la crisis financiera.

La declaración que hizo Diamond en ese sentido el martes ante el comité del Tesoro de la Cámara de los Comunes es comentada hoy en tono crítico por algunos periódicos británicos.

"Nada de disculpas o limitaciones. Ninguna vergüenza", titula The Independent, que señala que Diamond se embolsará este año alrededor de 8.5 millones de libras (10.2 millones de euros).

Diamond negó en su intervención que el primer ministro, David Cameron, o el titular de Hacienda, George Osborne, le hubiesen pedido moderación a la hora de fijar su propia prima. "No se me ha ofrecido aún una prima. Esa decisión no me corresponde. Y sólo discutiría (la posibilidad de renunciar a ella) con mi familia", dijo Diamond en tono combativo.

El presidente del comité, el conservador Andrew Tyrie, le espetó al jefe de Barclays que la banca estaría menos inclinada a tomar decisiones tan arriesgadas como las que provocaron la crisis si los consejeros delegados tuviesen que responder de forma ilimitada de las pérdidas.

Diamond reconoció ante los parlamentarios que los ciudadanos están enojados por el tema de las primas a los banqueros, pero señaló que es imposible dejar de pagarlas sin que ese hecho tuviera consecuencias muy negativas para el sector y el conjunto de la economía.

La renuncia del Gobierno a mostrar mayor firmeza frente a los banqueros en el tema de las primas está provocando fuertes críticas en filas del partido liberaldemócrata de Nick Clegg, minoritario en la coalición.

Dos diputados de ese partido, Andrew George y Mike Hancock, han firmado una moción parlamentaria en la que piden que el Gobierno grave con un impuesto extraordinario las primas exorbitantes de la banca.

George Osborne insistió el martes en que el Gobierno no ha desistido de sus esfuerzos para convencer a los bancos, parcialmente nacionalizados tras la crisis, de que deben mostrar moderación en el tema de las primas, afirmación que la oposición laborista dijo no tomarse en serio.