Conflicto en el espacio aéreo

El fracaso de la huelga quiebra la unión del colectivo de controladores

El fracaso de la huelga del fin de semana ha resquebrajado la unidad del colectivo de controladores. Profesionales de la periferia critican la actitud del centro de Madrid y de la dirección de USCA durante el conflicto. Además, ha trascendido que, en la última propuesta de convenio, hecha por el sindicato, los intereses de los controladores de las torres pequeñas salían muy mal parados.

El fracaso de la huelga quiebra la unión del colectivo de controladores
El fracaso de la huelga quiebra la unión del colectivo de controladores

La unidad del colectivo de los controladores se está poniendo a prueba tras el fracaso de la huelga que protagonizaron el pasado fin de semana y que terminó en el plazo de 18 horas tras el decreto del estado de alarma y la militarización del colectivo.

Un número significativo de controladores de los centros periféricos y de las torres más pequeñas de la red de AENA ha trasladado a este diario su malestar por la forma en que se llevó a efecto el plante del viernes por la tarde, señalando que fueron los grandes centros de control, especialmente el de Madrid, quienes tomaron la iniciativa "sin consultar con el resto".

Una prueba de la "unilateralidad de la iniciativa", según las fuentes citadas, es la actuación de los controladores de Canarias que durante los meses precedentes fueron de "los más combativos", pero durante el fin de semana pasado se reincorporaron "de los primeros".

Las críticas contra la dirección del sindicato del colectivo, USCA, se centran en los reiterados llamamientos que tanto el presidente Camilo Cela, como los portavoces, realizaron a la "profesionalidad y a la calma" incluso desde el momento, a las 17.00 horas del viernes, en el que se desencadenaba el plante. Los controladores críticos se preguntan si realmente se apelaba a la tranquilidad, o era una manera "eludir las posibles consecuencias".

Tampoco ha gustado la explicación final del USCA que aseguró que la vuelta al trabajo del colectivo se produjo porque "finalmente se impuso el llamamiento a la responsabilidad de Cela".

Personas vinculadas a la dirección del sindicato señalaron que los llamamientos de Cela fueron sinceros. Como prueba, recuerdan que el presidente del de la organización "se desplazó al centro de Torrejón en la noche del sábado para conseguir que los compañeros se reincorporaran al trabajo".

Un segundo hecho que enturbia la cohesión del colectivo se ha provocado por la propuesta final que USCA presentó el mismo viernes a AENA. Las fuentes críticas citadas aseguran que en esta propuesta la asignación salarial que se pedía para los profesionales de las torres de control menores era "discriminatoria" en relación a propuesta de remuneración de los controladores de las torres y centros principales de la red.

Las personas vinculadas a la dirección del sindicato negaron que USCA "haya vendido a los controladores de la periferia ni de las torres pequeñas". Señalan, por el contrario, que ante el proceso de privatización del servicio que ha planteado AENA "exigimos que se incluyan en el convenio mecanismos que les permitan trabajar con los nuevos proveedores de servicio o permanecer vinculados a AENA".

Todos los profesionales del control aéreo consultados han expresado su agradecimiento a los militares que supervisan su asistencia en los centros de control por "el trato cordial y el respecto" que les dispensan, "muy diferente del de nuestros jefes en AENA".

Cronología

Navidad 2009. Los aeropuertos sufren retrasos por la supuesta huelga de celo de los controladores.

Febrero 2010. Fomento modifica por decreto las condiciones de trabajo.

Agosto 2010. Preacuerdo de Fomento y USCA.

Noviembre 2010. USCA advierte que se quedan sin horas para trabajar.

Diciembre 2010. La presentación de bajas médicas masivas en el arranque del 'puente' de la Constitución obliga a cerrar el espacio aéreo.

Dudas jurídicas tras la militarización

La decisión del Gobierno de que el Ministerio de Defensa se encargue de la "organización, planificación, supervisión y control" de los trabajadores de AENA encargados de controlar el espacio aéreo está generando toda clase de dudas de tipo legal entre los afectados.

La primera de ellas, si se puede mantener la actividad sindical cuando los trabajadores se encuentran militarizados.

"Estamos bajo jurisdicción militar y hay que medir lo que decimos, al no saber exactamente qué implica esta anómala situación", admitía ayer en su perfil de Facebook César Cabo, secretario de comunicación del sindicato USCA, mayoritario entre los controladores.

Una fuente jurídica experta en derecho aeronáutico, explicó que los controladores militares llevan años intentando sindicarse sin éxito. "Mientras se mantenga la actual militarización, los controladores civiles no tienen derecho a realizar actividades sindicales ni a reunirse ni a manifestarse", señaló la fuente consultada. La única posibilidad que queda abierta es la de las asociaciones profesionales.

Sin embargo, esta opinión no es compartida por algunos representantes de USCA que, consultados por este diario, han apuntado ("a título personal", apostillan una y otra vez) que sus abogados entienden que la actividad sindical puede mantenerse.

A juicio de sus asesores legales, la situación actual de los controladores puede ser equiparable a la del personal civil del Ministerio de Defensa, trabajadores que mantienen el derecho a estar sindicados.