Su aplicación conlleva riesgos

Los expertos creen que la bioética y la sociedad deben regular la ciencia genética

Destacados expertos han reconocido hoy que el avance de Craig Venter, uno de los padres del genoma humano, podría conllevar riesgos en su aplicación, si bien han advertido de que es la sociedad y la bioética las que deben establecer los límites.

Genetistas estadounidenses, liderados por Craig Venter, anunciaron ayer que, por primera vez, han producido una célula controlada por ADN elaborado por el ser humano, un paso que acerca la ciencia a la creación de vida artificial.

Carlos Martínez, ex secretario de Estado de Investigación, ha señalado que el estudio de Venter supone un avance tecnológico extraordinario, si bien ha aclarado que no se crea vida artificial.

Para este científico, esto "puede tener en el futuro extraordinarias utilidades para luchar contra los grandes problemas" sociales, como la crisis alimentaria o la crisis energética.

Con el método de Venter, los científicos proyectan diseñar algas que puedan atrapar el dióxido de carbono y producir otro tipo de hidrocarbonos de utilidad en refinerías, entre otras utilidades.

Sobre si este avance puede o no tener un uso perverso, Martínez, en declaraciones a Efe, ha indicado: "nuestra sociedad es una sociedad de riesgos".

En este sentido, ha afirmado que "la mala utilización del conocimiento puede tener efectos negativos", pero, ha advertido, es la sociedad la que "ha de poner el marco, la regulación y las normas para la aplicación y generación de este conocimiento".

El propio Venter, ha abogado por nuevas regulaciones para evitar abusos de esa "poderosa tecnología.

Sobre la vida artificial, ha manifestado que esto no es ahora un objetivo fundamental de la comunidad científica, "preocupada por crear el conocimiento para dar respuesta a los grandes retos sociales".

Previsiblemente será un objetivo, ha continuado, si bien "mi generación no lo verá".

Martínez ha afirmado, además, que España ha dado un "salto importante" en biología sintética, si bien "no está a la cabeza del tren", aunque sí tiene buenos grupos dedicados a ello.

El ex secretario de Estado ha recalcado que para avanzar en este terreno se necesitan recursos privados y públicos.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), Marcelo Palacios, ha valorado el trabajo de Venter porque desde el punto de vista técnico "abre campos y posibilidades enormes", aunque ha querido aclarar que no supone la creación de vida artificial.

"Quien conozca lo que es la maravillosa y complejísima fábrica que constituye una célula, verá que lo que se ha aportado es una parte de ese funcionamiento celular pero la célula es muchísimo más", ha aseverado Palacios.

Ha insistido en que "hay una diferencia abismal" entre haber incorporado al interior de una célula el material genético de otra muy similar, que es lo que ha conseguido Venter, a crear una célula viva de manera artificial.

Asimismo, Palacios ha estimado "necesario" que se aclare quién se va a beneficiar de esto, si los que lo pueden pagar o toda la población mundial, y si puede dar lugar a "actuaciones perversas" como la creación de armas químicas y bacteriológicas.

"En eso se tiene que adelantar la bioética", ha remachado este investigador.

En este sentido, Palacios se ha preguntado también cómo va a controlarse la producción de estas bacterias, y como va a protegerse a los ciudadanos, al medio ambiente y a la biodiversidad de la posible liberación no controlada de determinadas bacterias modificadas genéticamente.