Pistas

La hora de las soluciones bizarras para las finanzas

Stephen J. Dubner presenta una secuela de su 'Freakonomics'.

Los terroristas suicidas islámicos deberían contratar un seguro de vida para que se les descarte como sospechosos -nadie haría algo así a sabiendas de que va a inmolarse-; los proxenetas aportan mayor valor añadido a las prostitutas que los agentes inmobiliarios a los vendedores de casas; es más peligroso caminar borracho que conducir borracho; la introducción de la televisión incrementó los índices de criminalidad en los Estados Unidos.

Todas estas afirmaciones, y otras muchas que contradicen de manera directa las ideas preconcebidas, son defendidas estadísticas en mano por la pareja más singular de la actual literatura financiera, la conformada por el catedrático de Economía de la Universidad de Chicago Steven D. Levitt y el periodista Stephen J. Dubner. Tras su éxito Freakonomics, firman ahora Superfreakonomics (ambos en Ed. Debate), libro que Dubner vino a presentar esta semana a España.

El método de trabajo de ambos es sencillo: recoger datos estadísticos desnudos, que en más ocasiones de las que pensamos contradicen nuestras expectativas, y buscar luego una explicación que puede resultar chocante. Dubner, por ejemplo, admite que su propia esposa no da crédito a una de sus investigaciones: "Es, también, la que a mí me sorprendió más. Concluimos que la influencia de los padres no es tan importante en el desarrollo de los hijos como quisiéramos pensar, que no importa tanto para su triunfo en la vida ese hábito actual de atiborrarles de actividades extraescolares. Y, por otra parte, certificamos que los hijos deseados por los padres consiguen mejores resultados que los adoptados. Pero, ya digo, mi propia mujer no se lo cree...".

El objetivo común de los heterodoxos datos reunidos por Levitt y Dubner en sus libros, y también compartidos por internet en el blog que ambos mantienen en la página web del New York Times, es el de demostrar que "al final, el mecanismo que mueve toda la economía es la consecución de incentivos. Los comportamientos más extraños se explican porque suponen un beneficio para quien los realiza".

Dubner, sin embargo, se niega a dar una lectura política de esa idea: "Para mí, son ciertos tanto el concepto conservador de que sólo la búsqueda de beneficios puede incentivar al individuo, como el concepto progresista de que la avaricia al buscar beneficios puede resultar dañina, tal y como vemos en la actual crisis. La política actual me genera rechazo, porque me obliga a alinearme en un bando en el que se niegue una de esas dos ideas, que me parecen complementarias y ciertas".

Algunas de sus investigaciones microeconómicas cree que podrían tener valor, extrapoladas, para sacar conclusiones respecto a la actual crisis. De hecho, Dubner admite que fueron contactados por un candidato de las recientes elecciones británicas para buscar argumentarios atractivos para su campaña. "Sin embargo, mi balance es pesimista. Cuando estudiamos la evolución de la lucha contra los incendios, por ejemplo, vemos que la prevención ha reducido la mortalidad de manera radical, un 90%. Pero no creo que existan incentivos similares para la reforma del sistema financiero que vemos tan necesaria", concluye.

Consejo

Dubner admite su desconocimiento de la coyuntura española, aunque ofrece un consejo: "Si el optimismo de Zapatero se basa en datos, debería mostrarlos. Como dijo un juez estadounidense, la luz del sol es el mejor desinfectante".