A fondo

La inequívoca señal del mercado interbancario

No hacía falta un fat finger -dedo gordo, que es como se llama en EE UU a las operaciones bursátiles erróneas- o una rebelión de inversores robóticos para llevar a los mercados a la situación más extrema desde principios de 2009. Antes de las 20.40 horas del jueves eran numerosos los expertos que alertaban que la crisis de deuda soberana amenaza con provocar un crac de liquidez como los vividos entre 2007 y 2009.

El viernes el tipo de interés líbor en dólares a tres meses, el que aplican los bancos para prestarse entre ellos, subió 5,5 puntos básicos, hasta el 0,428%. La mayor subida desde enero de 2009. El TED spread, o diferencial entre este líbor a tres meses y el tipo de las letras del Tesoro de EE UU a este plazo, subió el viernes seis puntos básicos. No crecía tanto desde noviembre de 2008, en los peores tiempos de la crisis. "Las condiciones de liquidez en el interbancario se siguen tensando. ... Las presiones se originan en el sistema bancario europeo. La escasez de financiación en dólares es evidente en los swap spreads contratos de compraventa de divisas a plazo", explicaba ayer Société Générale. Este mismo banco alertó el jueves de que la demanda de liquidez no satisfecha en la subasta semanal del BCE ascendió esta semana a 360.000 millones de euros, cerca del récord histórico de octubre de 2008, 384.000 millones. "Las tensiones se han trasladado a los mercados de financiación más seguros, donde se está secando la liquidez", añade Barclays, que prevé una intervención de la Fed este fin de semana.

En otras palabras, la crisis de solvencia de la deuda pública se está transmitiendo a los mercados monetarios, provocando un drenaje de liquidez similar al registrado entre 2007 y 2008. "Los bancos no se fían unos de otros, tal y como pasó después de Lehman Brothers", comentaba ayer a la agencia Bloomberg un operador. También en el mercado de divisas las señales son negativas. El tipo de cambio del yen respecto al euro se disparó el 5% poco antes del desplome de Wall Street, y ayer sucedió algo parecido, con un alza del 3% acaecida mientras las Bolsas entraban en barrena. El tipo de cambio del dólar y el yen también sufrió variaciones sospechosas durante la noche del jueves y toda la sesión del viernes. La volatilidad implícita, el precio que los inversores pagan por protegerse de caídas de la Bolsa cuando compran en el mercado de opciones, está en máximos de 14 meses.

La reunión del BCE del jueves ha sido la puntilla. La comparecencia de Trichet descartando de plano cualquier tipo de apoyo a la deuda periférica o medidas de liquidez extraordinarias recordó demasiado a aquella subida de tipos practicada en julio de 2008. Esconder la cabeza bajo la arena no suele servir más que para retrasar y agravar lo inevitable. Si el mercado sigue así, probablemente se vuelvan a activar medidas de liquidez extraordinarias.