TRIBUNA

Goldman y el trabajo de Dios

La Securities Exchange Comission de EE UU (SEC) ha acusado de fraude a Goldman Sachs por ocultar cierta información relativa a una intermediación que afectó negativamente a una de las partes. El caso de Goldman Sachs plantea la cuestión sobre si la ocultación de datos o aspectos de una transacción implica o no un caso de falsedad.

Los hechos son bien conocidos: un inversor (Paulson & Co) solicitó a Goldman construir un producto (llamado Abacus) derivado de ciertas hipotecas a las que dicho inversor asignaba altas posibilidades de impago; Goldman usó un tercero (ACA) para construir este instrumento, aun sabiendo que el inversor -su cliente inicial- Paulson & Co sería parte, junto con ACA, de la elaboración del producto; en particular, Paulson & Co sugería a ACA que hipotecas concretas deberían formar parte del nuevo instrumento; una vez elaborado el producto, Goldman vendió a otros clientes una parte de dicho instrumento sin mencionar la identidad de todas las partes involucradas en su elaboración.

En este caso, la SEC está implícitamente indicando que la buena fe en una intermediación exige diligencia, honorabilidad y asesoramiento respecto a las partes involucradas en la transacción. Todo lo demás es fraude. Pero la denuncia de la SEC puede no ser fácil de probar. La investigación se apoya en argumentos sutiles. Y cuando todas las partes en la transacción tienen pericia suficiente, puede ser complicado probar que una de ellas fue engañada por ambigüedad del intermediario.

Aún así, la historia reciente de Goldman Sachs en la crisis financiera que se inició a principios de 2007 no ha estado ausente de polémica. Goldman ha necesitado dinero público para resolver parte de sus problemas de liquidez. Muchos han dudado sobre la viabilidad de Goldman sin el apoyo de la Reserva Federal a AIG. Los Gobiernos europeos se sintieron ofendidos al saber del asesoramiento de Goldman a Grecia en la estructuración de la permuta de intereses que permitió esconder parte del déficit a este país. Y parte de la opinión pública estadounidense se sintió ofendida cuando su consejero delegado señalaba que "Goldman hacía el trabajo de Dios". La reciente historia de Goldman no es por tanto un éxito de relaciones públicas y buenas maneras.

Sin embargo, la cuestión que a muchos preocupa más no es tanto el daño a la reputación de esta institución como si la investigación de la SEC y las posibles penas a Goldman pueden tener consecuencias sistémicas sobre todo el sistema financiero. La respuesta es posiblemente negativa. La investigación de la SEC puede acabar en juicio o simplemente cerrase con acuerdo entre las partes, con una multa millonaria a Goldman. El escenario peor para Goldman es que no exista acuerdo y la denuncia derive en juicio, atrayendo y estimulando otras demandas contra el banco. Posiblemente las demandas se extiendan a otros bancos implicados en la venta de productos similares, que de prosperar, debilitarán a los bancos condenados.

Pero seguramente el impacto más importante de esta investigación será sobre el estado de ánimo y el apoyo político a unas reformas regulatorias en marcha. Desde los primeros signos de la crisis financiera, se ha demandado la responsabilidad de los gestores de instituciones financieras afectadas por la crisis por su negligencia, así como el excesivo riesgo tomado por algunos agentes como consecuencia de sistemas de incentivos erróneos o sesgados. En EE UU se ha llegado a constituir una comisión delegada del Congreso para investigar las responsabilidades en esta crisis financiera y económica, comisión por la que ya han pasado Greenspan, Rubin y varios presidentes de bancos, entre otros. Pero este es el primer caso en el que un organismo regulador (SEC) plantea una investigación contra una institución específica basándose en la negociación fraudulenta de uno de los productos más relevantes en esta crisis, las obligaciones colateralizadas. La investigación abierta por la SEC ha tenido un alcance mediático y político importante. Otros Gobiernos (Reino Unido y Alemania) han solicitado a sus correspondientes organismos regulatorios que exploren la posibilidad de abrir independientemente investigaciones paralelas. Pero lo más importante es que esta investigación precede a la discusión en el Congreso estadounidense de la reforma regulatoria de su sistema financiero. No hay duda de que el caso abierto por la SEC contribuirá a consolidar el estado de opinión creado, afectando a la discusión y forma final de la reforma financiera.

Juan Toro. Socio-director de Transmarket Spain y profesor del Instituto Empresa