A fondo

El liderazgo de Lactalis vía talonario

Los movimientos corporativos entre los grandes nombres del sector alimentario no son excesivamente frecuentes, pero casi siempre despiertan suspicacias. La mayoría de veces por su estrecha vinculación con el sector agrícola. Y la compra de Puleva por parte de la francesa Lactalis no ha sido menos.

Aunque parecía cantado que el negocio lácteo de Ebro iba a traspasar fronteras, todavía hay quien alza la voz por el traspaso del negocio a una multinacional gala. Por ejemplo, los ganaderos, que temen que Lactalis prefiera adquirir leche en su excedentario país natal ya que en España los costes de producción son menos rentables. Una posibilidad que Lactalis no contempla.

A golpe de talonario, el grupo francés Lactalis se ha convertido en sólo dos meses en una de las principales empresas lácteas de España (al margen de Danone, que no vuelca su actividad en el negocio de la leche líquida), superando en cuota de mercado en valor a Central Lechera y a Pascual.

EBRO FOODS 18,70 1,08%

Lactalis destinó 200 millones en la compra de Forlasa y ahora ha añadido otros 630 millones en la adquisición de Puleva. Una suma que, al menos a corto plazo, no parece fácil de rentabilizar. No hay que olvidar que el segmento lácteo está en un 50% en manos de la marca blanca (de la que Lactalis es productor) por lo que vender a márgenes superiores a los de la competencia y hacerse con una imagen de marca que justifique precios superiores no es tarea fácil.

Hasta esta operación, Lactalis había centrado su actividad en España en marcas fundamentalmente regionales como Central Lechera Vallisoletana (Lauki) y si quería dar el salto a escala nacional debía tirar de chequera.

La memoria de 2008 del grupo francés apunta que su beneficio de ese año se situó en torno a los 20,6 millones de euros, mientras que las ventas superaron los 532 millones. Entonces ya apuntaba que estaba atenta a todas las oportunidades de negocio que se le presentaran. A 31 de diciembre de 2009, la deuda de la filial española de Lactalis con entidades de crédito era de 104,3 millones.

Jugada redonda

Quien está plenamente satisfecho con la operación es el grupo Ebro Puleva. No sólo porque ha conseguido vender por 630 millones de euros una división que en 2009 ingresó 444 millones, sino porque el negocio lácteo había dejado de ser, desde hace tiempo, una de sus prioridades. Aunque el presidente del grupo de alimentación, Antonio Hernández Callejas, repetía insistentemente en los últimos años que Ebro estaba muy cómodo con Puleva, lo cierto es que la facturación de esta división habían ido reduciéndose progresivamente. Por ejemplo, a finales de 2007 su volumen de ventas superaba los 527 millones. Pero a pesar de esta caída de ingresos, el resultado bruto de explotación mejoró en dos años desde 53 hasta 67 millones.

Un repunte que se debe a la estrategia de Puleva, que ha tratado de permanecer -en la medida de lo posible- al margen de la guerra de precios y posicionarse dentro de un segmento de productos con valor añadido. Es decir, fortalecer su presencia dentro de la gama de productos lácteos con Omega 3 o con calcio. Detrás de estas innovaciones está el I+D de Puleva Biotech. Una filial que seguirá bajo control de Ebro. Por ello, la estrategia de crecimiento de Lactalis podría dejar a un lado la venta de lácteos con... para centrarse en la explotación de la marca Puleva como una de las más tradicionales de la industria española.

Y mientras, Ebro hace caja. A la espera de saber cuál será su nueva denominación tras la venta de una de sus señas de identidad, el grupo de alimentación debe decidir qué hacer con los 630 millones que darán aire a su balance. Por un lado tiene previsto retribuir a sus accionistas, pero por otro ya ha dejado claro que tiene apetito comprador después de dos desinversiones como la láctea y la azucarera, que vendió en 2008. Su deuda neta actual ronda los 557 millones de euros.

Aunque tenga a tiro el negocio de Sos, éste supondría una inversión de algo más de 200 millones, por lo que todavía tendrá margen de maniobra. Más aún cuando en Estados Unidos y España la compra de Sos le permitiría sinergias, ya que en ambos países tiene presencia en el negocio arrocero. En España con marcas como Brillante y en EE UU con Riviana.