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Baker & Mckenzie refuerza el área de 'corporate compliance'

El bufete forma un equipo multidisciplinar con 11 abogados expertos

Baker & Mckenzie refuerza el área de 'corporate compliance'
Baker & Mckenzie refuerza el área de 'corporate compliance'

El escándalo de los sobornos de Siemens ha servido de detonante para que cada vez más empresas soliciten a sus bufetes de abogados servicios de corporate compliance (C&C). Baker & McKenzie, al menos, lo tiene claro. En la firma saben que gracias a que la compañía alemana se comprometió a investigar la corrupción, la sanción fue sólo de 1.180 millones de euros. "Una cantidad enorme, pero que habría sido mayor sin colaboración", asegura Antonia Azpeitia, especialista en Derecho fiscal del bufete.

Ante esta fuerte demanda, el despacho en Madrid ha decidido fortalecer el área de corporate compliance con la formación de un equipo multidisciplinar compuesto por 11 abogados especialistas en diferentes ramas del Derecho. La práctica de corporate compliance, que surgió en EE UU con el caso Watergate, llegó a Madrid en 2007 de una forma menos integrada. Ahora, sin embargo, con la reforma en marcha del Código Penal ha cobrado nuevo impulso.

"El proyecto de reforma del Código Penal, que se está tramitando en estos momentos en el Congreso, supone un gran cambio: no sólo los administradores tendrán responsabilidad penal, sino también las propias empresas", explica Mar Pedraza, experta en penal de la firma, "pero éstas podrán presentar un atenuante, que no es otro que haber ejercido el debido control".

Desde su punto de vista, esto no es otra cosa que "tener un adecuado programa de corporate compliance". Si una compañía no cuenta con un extenso plan preventivo que cubra todas las áreas (laboral, fiscal, concursal), el riesgo en el que incurre es peligroso. "Eso va a implicar que dentro de unos meses las empresas tengan que enfrentarse a pruebas que son muy duras y que incluso supondrán la disolución de la compañía, o medidas más suaves, como el cierre del establecimiento temporal, la prohibición para contratar o de acceder a subvenciones, además de las multas pertinentes" apunta Pedraza.

Sin embargo, el nuevo Código Penal también establece una vía de escape, como son los planes de prevención de riesgos laborales, fiscales o medioambientales, por citar sólo algunos, "para lo que el cliente necesita un asesoramiento potente, interdisciplinar e internacional, especialmente si está sometido a leyes foráneas" concluye Pedraza, integrante de este equipo.

Expertos integrados

Además, de penal y fiscal, el grupo se encuentra formado por expertos en distintas materias. Cecilia Pastor, es una de las abogadas más experimentadas en corporate compliance en el mercado porque lleva años realizando esta práctica, antes incluso de que se impusiera en España. Añade que el aumento de la demanda de estos servicios se debe "a que hay una mayor percepción del riesgo y más necesidad de mitigar estas mismas conductas de riesgo". En el área laboral, David Díaz afirma que "las zonas de riesgos en esta materia están vinculadas con la discriminación, el derecho a la intimidad o extranjería, entre otros". El tipo de cliente que demanda este tipo de servicio no sólo es extranjero, ni grandes compañías. La ética en los negocios es una práctica que cada día asumen más los empresarios españoles, los directivos y los trabajadores. Por sectores, desde Baker reconocen que entre los más sensibles se encuentra el sector inmobiliario por la dependencia de las licitaciones públicas.

El resto del equipo lo forman Ernesto Garcia-Trevijano, especialista en sector público; Enrique Carretero, de gobierno corporativo; José Ramón Casado, en procesal civil y concursal; Norman Heckh, protección de datos; José Antonio de la Calle, en competencia; José María Méndez, propiedad intelectual e industrial, y Fernando Álvarez-Ude, en regulación financiera. Todos hablan de que el cliente ha dejado de ser reactivo para prevenir y reaccionar con normas y reglas escritas. El que avisa...

"El C&C llega a cambiar el modelo de negocio"

"El Corporate Compliance puede llegar incluso a cambiar el modelo de negocio de una empresa", sostiene Cecilia Pastor, experta en Mercantil. Cita como ejemplo el caso de una firma que se dirigió a Baker & Mckenzie tras detectar un problema en su red comercial, lo que la obligó a volver a centralizar sus ventas. Otros casos de supuestos de Corporate Compliance en los que el equipo ha participado son:

-Consejeros. Muchos directivos han solicitado información sobre las responsabilidades y obligaciones que asumen si se les nombra miembro del consejo o consejero delegado.

-Producto. Compañías con actividad fabril y problemas de producto que han requerido información sobre si han cometido delitos de consumo.

-Concursos públicos. Sociedades cuyo mayor cliente es la Administración pública y que necesitan saber antes de presentarse a un concurso si tendrán todo en orden para licitar (presentación de cuentas al registro, fiscalidad al día).

-Reputación. Directivo de una empresa española filial estadounidense que había vendido productos a Cuba, transgrediendo la ley Helms Burton, lo que le supuso un riesgo reputacional y la posibilidad de sanciones importantes en EE UU.

-Deslealtad. Trabajador que se había bajado de forma ilegal un software. Los auditores internos lo vieron desde EE UU y llegaron en 48 horas a Madrid, donde el trabajador fue entrevistado.

-Desfalco. Entidad financiera que envió por error una carta a su matriz en el extranjero. Era la primera vez en 10 años que se dirigía a la compañía. La carta era extraña y a través de ella se descubrió que habían desaparecido 2.000 euros.

-Responsabilidad de los suministradores. El caso de un autónomo que había subcontratado el servicio de un amigo, el cual a su vez contrató a un sin papeles que murió trabajando.

"Lo recomendable en todos estos casos es dotar de reglas escritas a la empresa e informar a directivos, consejeros, trabajadores, suministradores y proveedores para saber a qué se atienen", añade Azpeitia.