Rehabilitación

Cuando la sostenibilidad llega a la universidad

La Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid transforma su sede en un edificio socialmente responsable.

La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid se ha subido al carro de la responsabilidad social, pero en este caso universitaria. Al igual que ha ocurrido en otras muchas empresas españolas, esta escuela universitaria ha comenzado un proceso de transformación y restauración, pionero en la comunidad educativa española, con el objetivo de convertir este centro en un edificio socialmente responsable, desde el punto de vista medioambiental.

La incorporación de paneles solares en el edificio, la aplicación de criterios de eficiencia energética así como el establecimiento de un programa de residuos, reciclado de aguas y líquidos de los laboratorios son algunas de las medidas que primarán en la restauración de este edificio, actualmente protegido.

Es más, el centro está trabajando en el desarrollo de una memoria de responsabilidad social universitaria, al igual que hacen las empresas, que recogerá las actuaciones medioambientales abordadas hasta el momento así como las previstas por el centro, según ha comentado el director de la escuela, Jesús Félez Mindán.

Esta memoria, que será la primera de estas características impulsada por una escuela universitaria, será presentada en breve y completada con una auditoría que recogerá los puntos más fuertes y débiles de las actuaciones, según asegura Félez.

Uno de los primeros pasos de este proceso de transformación ha sido la reciente obra de restauración de su emblemática cúpula. Un proyecto que ha costado 800.000 euros, desembolsados en su totalidad por la Universidad Politécnica de Madrid, institución de la que depende el centro.

La rehabilitación de esta monumental cúpula de influencia belga, que se ha desarrollado en dos años, se ha centrado principalmente en la regeneración de toda su estructura metálica (hierro fundido), añadiendo un pulido; en la sustitución de todas las viejas tejas de zinc (muchas de ellas desprendidas), y en el cerramiento de madera de la parte interna. Con más de 100 años, esta cúpula octogonal cuenta con 27 metros de altura más cinco metros de capulín.

La introducción de paneles solares es otra de las actuaciones más significativas. Según Félez, la idea es cubrir el abastecimiento de agua caliente con este sistema de energía verde. Asimismo, para mejorar la eficiencia energética, el centro modificará los aislamientos, además de otras actuaciones para reducir el consumo de luz y gas.

Casi un templo para los tecnólogos

Actualmente, unos 3.400 alumnos (futuros ingenieros) y 300 profesores tienen el privilegio de recibir e impartir clases bajo el techo de un antiguo palacio. Proyectado con motivo de la Exposición Nacional de la Industria, el Palacio de la Industria y de las Artes, ubicado al norte del madrileño paseo de la Castellana (Altos del Hipódromo), fue diseñado por el arquitecto Fernando de la Torriente en 1881. Su estructura (un cuerpo central transversal, con cúpula sobre tambor de ocho gajos, flanqueado por dos cuerpos de planta cuadrangular) y, sobre todo, los materiales empleados (el hierro y el vidrio a gran escala), ya en esa época lo hicieron pionero en su género. Fue en 1910 cuando el edificio se convirtió en sede de la actividad científica y docente de Madrid con el traslado de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y el Museo de Ciencias Naturales.

Las particularidades de su estructura han permanecido inalterables en los últimos 100 años, a lo que han contribuido los procesos de restauración impulsados por la escuela, en 1979 y 1992. El último ha ido destinado a remozar su gran elemento diferenciador, la cúpula, deteriorada por el paso del tiempo.