Análisis

PIB en España: las fuerzas negativas son aún más poderosas que las positivas

En el tercer trimestre del año la economía española suavizó su contracción, con un descenso intertrimestral del 0,4%, frente al 1,1% del segundo o del 1,6% del primero, y acumula ya seis trimestres consecutivos en recesión, estabilizado en un descenso interanual del 4,1%. Tal moderación se produjo como consecuencia de cierta recomposición de los indicadores de consumo de los hogares, estimulado casi de forma exclusiva por las transferencias públicas, en concreto las ayudas a la adquisición de coches, y un freno a la caída vertical de la actividad en la construcción. Pero la debilidad estructural del consumo de los hogares no ha sido superada, sobre todo por el avance fuerte del desempleo. Pero la inversión en equipamiento no da muestras de mejora, con una caída más pronunciada que en meses anteriores en la adquisición de vehículos de carga. Además, la restricción crediticia por parte de la banca ha frenado la puesta en marcha de proyectos de inversión por parte de las empresas, según las conclusiones del Banco de España.

En definitiva, que las fuerzas pesimistas están condicionando aún más el estado de ánimo de los hogares que las optimistas. En concreto, la destrucción de empleo, que supera el 7% anual con más de 1,5 millones de personas, ha debilitado tanto la renta disponible como la expectativa de seguridad de mantenerla. Además, la restricción del crédito y el endurecimiento de las condiciones de acceso al mismo por parte de la banca está paralizando decisiones de gasto de largo plazo, a las que tampoco ayuda el efecto pobreza generado por la tendencia bajista del precio de las casas, aun no del todo concluido. Todos estos elementos de pesimismo han prevalecido sobre el positivismo inyectado por las caídas de precios, las bajadas de tipos de interés de las hipotecas, el riego de las administraciones públicas y el efecto riqueza generado por la efervescencia bursátil. Hasta que los factores positivos no se impongan en el ánimo de la gente, el consumo de los hogares no se recuperará con consistencia.

Mientras tanto será el ahorro en que absorba todos los recursos liberados por los hogares, tal como ha ocurrido en el tercer trimestre, con avances desconocidos. Y esta es una cuestión imprescindible para el futuro de la inversión. No obstante, no basta generar ahorro, sino crear las condiciones para que la ciudadanía disponga de la percepción de que su renta, grande o pequeña, es permanente.

La ayuda del sector exterior sigue siendo elevada, pero más modesta que en el segundo trimestre, y hay que destacar que tanto importaciones como exportaciones registran descensos acusados de sus volúmenes en tasas interanuales, lo que significa que la recuperación del comercio mundial iniciada ya en Asia y algunas zonas europeas, no se ha producido en España.