COLUMNA

Presupuesto y estabilidad

Musgrave considera que la estabilidad macroeconómica es una de las principales funciones asignadas a los Presupuestos. La economía española tiene actualmente dos desequilibrios macroeconómicos: el déficit público y el déficit exterior. Analicemos si los Presupuestos Generales del Estado para 2010 contienen las medidas adecuadas para corregir dichos desequilibrios, ya que "la política monetaria ha dejado de ser una herramienta de política económica autónoma hace una década y tiene como objetivo primordial velar por la estabilidad de precios en la zona del euro en el medio plazo" (Gobernador del Banco de España, 18 abril 2008, sobre "Situación de la economía española y del sector financiero").

En relación con el déficit público, el Fondo Monetario Internacional ha estimado recientemente que alcanzará el corriente año en España el 12,2% del PIB y que en 2010 llegará al 12,5%. En febrero de 2009 la Comisión decidió incoar procedimiento de déficit excesivo a España por haber superado el 3% del PIB de referencia del Tratado; el Consejo Europeo estableció un plazo que finaliza el 27 de octubre de 2009 para que las autoridades aprueben medidas efectivas de ajuste presupuestario y que refuercen la sostenibilidad de las finanzas públicas con la aplicación de reformas adicionales en el sistema de pensiones.

Las opciones que existen para la reducción del déficit que nos ha impuesto la Comisión Europea son: aumentar los impuestos, reducir los gastos, o un mix. La opción elegida por el Gobierno es inconsecuente: aumento impositivo en el IRPF, se elimina la deducción de 400 euros en dicho impuesto, se reduce el Impuesto sobre Sociedades para pequeñas empresas en cinco puntos, y se incrementa con efecto de 1 de julio de 2010 el tipo general del IVA en dos puntos y el reducido en uno y simultáneamente se aumenta el gasto no financiero en el Presupuesto inicial para 2010 en el 17,3% con respecto al Presupuesto inicial de 2009. Y a tal comportamiento en el gasto el Gobierno le llama medidas de austeridad, pues a su juicio el gasto no financiero del Estado para 2010 descenderá un 3,9% en términos homogéneos. De homogéneos nada, pues compara datos iniciales (Presupuesto 2010) con datos finales estimados para 2009.

La economía española tiene también otro gran problema que condiciona su futuro: la competitividad, que repercute en el déficit exterior. España tendrá que adoptar un modelo de desarrollo competitivo, no con los países emergentes, sino con los países de la Unión Europea, con Estados Unidos y con Japón. Pero el cambio de modelo productivo no se hace por Decreto, sino por la mejora en la gestión de los factores que incrementen la productividad. Los factores que pueden incidir en la productividad son: capital humano, capital físico y capital productivo, la I+D+i, mercado de trabajo, mercado de la energía, liberalización de los mercados de bienes y servicios y Administración Pública. De estos factores vamos a analizar aquéllos en los que los Presupuestos pueden tener incidencia.

El capital humano es un factor clave para el crecimiento de la productividad, pero ello no quiere decir que un mayor gasto en educación y formación profesional suponga, por este solo hecho, un crecimiento de la productividad. Es necesaria una profunda reforma en la gestión de este factor de producción. En España los estudiantes son incapaces de transformar información en conocimiento, éste en innovación y ésta en crecimiento. El principal factor causante de la ineficiencia se encuentra en la mala organización del sistema educativo. A la educación universitaria se ha traslado el principio de gratuidad; su financiación en la forma que actualmente se realiza produce falta de equidad en el sistema, así como ineficiencia en su gestión. A pesar del fuerte incremento del Presupuesto 2010 sobre 2009, la política de educación sólo aumenta en el 2,7%.

El capital riqueza incluye las infraestructuras, que tienen una gran influencia en el crecimiento del PIB, aunque menor que las tecnologías de la información y el conocimiento. En el Presupuesto de 2010, los gastos no financieros en infraestructuras disminuyen en el 3,1%.

A pesar de que existe acuerdo sobre la prioridad que debe concederse a los procesos de investigación, desarrollo e innovación, si descendemos del discurso político a la realidad de las decisiones públicas y empresariales, existe un foso que no se logra que desaparezca. Dentro del sector público, la organización del proceso de I+D+i es caótica, dispersa, carente de coordinación y sin control de resultados; la Universidad y la empresa han vivido un divorcio en el proceso tecnológico. En el Presupuesto de 2010 se produce una caída en la política que analizamos del 17,7%.

El mercado de la energía es muy dependiente del exterior: importamos todo el petróleo y el gas que consumimos, con los inconvenientes que ello conlleva con respecto a la seguridad en el suministro y competitividad de costes. Estos condicionantes se podrían ir resolviendo ampliando la capacidad de producción de energía nuclear. Los programas referentes a energía experimentan en el Presupuesto 2010 un incremento global del 11,7%. Sin embargo, todos los programas tienen baja en sus créditos excepto el de normativa y desarrollo energético, que sube en torno al 300%.

José Barea. Catedrático emérito de la UAM