Fondos

Entendiendo los ETF

Estos productos suelen replicar índices con éxito pero algunos pueden tener más riesgos

Uno de los principios fundamentales en el mundo de la inversión es no invertir en aquello que se entiende. Este principio ha adquirido una relevancia máxima durante la crisis de los dos últimos años. Sin embargo, en los últimos trimestres los fondos cotizados o ETF (Exchange Traded Funds) como se les conoce en inglés son de los productos que más éxito han tenido a pesar de que muchos inversores -y no sólo minoristas sino también profesionales- no tienen un conocimiento pleno de su funcionamiento.

Centrándonos primero en su éxito, el crecimiento de los activos bajo gestión y volumen negociado ha sido en general positivo, incluso en algunos de los trimestres más duros de la crisis durante el pasado año 2008. Los informes de Lipper sobre el mercado europeo de los ETF así lo han venido poniendo de manifiesto y aunque en el primer trimestre de este año se produjo un retroceso, tanto en activos como volúmenes, en el segundo trimestre el crecimiento del patrimonio gestionado fue cercano al 14%, superando los 120.000 millones de euros. El crecimiento del volumen negociado en el segundo trimestre en términos interanuales fue de casi un 35%, poco sorprendente si tenemos en cuenta el aumento de patrimonio y el positivo entorno bursátil.

Queda claro por tanto el éxito de este producto en Europa, no sólo entre los inversores profesionales (su comprador más importante) sino crecientemente entre los minoristas. Precisamente, estos últimos como pudiera esperarse suelen ser los menos informados de las características y riesgos de este producto financiero.

La definición básica dice que son un fondo (porque invierten en un conjunto de valores) con la particularidad de que cotizan en Bolsa como una acción, luego pueden ser adquiridos y vendidos durante cualquier sesión bursátil. La otra característica principal es que su objetivo es replicar el comportamiento de un índice -como pueda ser el Ibex por ejemplo- a un coste (comisiones de gestión) muy bajo. La extraordinaria expansión disfrutada por este producto ha llevado al lanzamiento de fondos cotizados que no sólo replican índices bursátiles sino índices de renta fija, materias primas o la posibilidad de doblar la rentabilidad de un índice (apalancados) o de proporcionar la rentabilidad inversa al índice.

La pregunta principal que se debiera plantear es cómo lo hacen y seguidamente si siempre lo consiguen. Pues bien, existen dos maneras fundamentales de intentar replicar el comportamiento de los índices. La primera y más sencilla es comprar las acciones que componen el índice en la misma proporción. Una variante de se produce compran una muestra o selección de acciones del índice que permita obtener básicamente el mismo comportamiento. Esto puede ser útil cuando el índice esta compuesto por un muy elevado número de valores, lo que complica su gestión. La segunda manera consiste en usar derivados, fundamentalmente uno que se denomina swap y que básicamente se trata de un acuerdo de intercambio de un activo determinado a un precio determinado entre dos partes.

En el caso de los fondos cotizados básicamente el intercambio se produce entre el gestor del mismo y una contrapartida. Habitualmente se intercambia una cesta de valores que suele no tener nada que ver con los valores que componen el índice y donde la contrapartida se compromete a proporcionar el retorno del índice que el fondo cotizado busca replicar. El fondo cotizado entrega a cambio a la contrapartida la cesta de valores mencionada. La ventaja teórica de este tipo de ETF es que mediante el swap obtiene el comportamiento exacto del índice.

Sin embargo, se ha cuestionado si los ETF que usan swaps no se están exponiendo a riesgos adicionales. La crisis ha supuesto una verdadera prueba ya que efectivamente existe un riesgo derivado que es la posibilidad de que la contrapartida quiebre. La pérdida para el ETF en principio sería el porcentaje que el swap represente en la cartera menos en valor del colateral (la cesta de valores que se intercambia). La calidad del colateral es por tanto un punto importante que como mínimo los profesionales deberían de analizar así como la propia solvencia de las contrapartidas usadas. La regulación europea de fondos UCIT limita la exposición a una sola contrapartida a un máximo del 10% del patrimonio del ETF luego el riesgo queda diluido. Grandes gestoras de ETF como Lyxor o DWS incluso limitan esta exposición al 5%.

El inversor debe de saber que los ETF son productos seguros y que en general consiguen replicar los índices con fidelidad. La recomendación más allá de la estrategia es comprar un ETF con el pasaporte UCIT, con un elevado volumen de negociación y donde a ser posible el índice que repliquen este compuesto de valores líquidos, en la misma moneda de fondo y donde no haya grandes diferencias horarias de negociación.

Juan Manuel Vicente. Director de análisis de Lipper

Para apostar por caídas

En la situación y actual de mercado es difícil, tanto por análisis histórico como por valoraciones relativas, defender que los índices bursátiles puedan seguir tirando sin tomarse un respiro.

Dicho respiro puede concretarse en una corrección menor (alrededor del 15%) o mayor aunque esto último parece menos probable.

El inversor de perfil de riesgo alto y activo puede plantearse la compra de un ETF inverso para aprovecharse de dicha posible corrección.

Los índices más desbocados desde marzo como los de la banca o el propio Ibex pudieran ser el objetivo más rentable.