Coyuntura

El FMI calcula que la banca de EE UU y Europa necesita 675.000 millones de capital

El FMI estima que las pérdidas ligadas a préstamos y titulizaciones podrían sumar, a nivel mundial, 4,1 billones de dólares (3,16 billones de euros) en 2010. Según el Fondo, la banca europea y de EE UU necesitarán unos 875.000 millones de dólares (675.000 millones de euros) en nuevas inyecciones de capital.

El FMI calcula que la banca de EE UU y Europa necesita 675.000 millones de capital
El FMI calcula que la banca de EE UU y Europa necesita 675.000 millones de capital

Las noticias positivas que han querido leer los políticos y los mercados en las últimas semanas no abundan en el informe de estabilidad financiera que ayer publicó el Fondo Monetario Internacional (FMI). El departamento de política monetaria y mercados de capitales, dirigido por el español José Viñals, detalló ayer que las pérdidas globales en las que pueden incurrir las instituciones financieras mundiales por la depreciación de activos ligadas a préstamos y titulaciones pueden alcanzar los 4,1 billones de dólares (3,16 billones de dólares) al cierre de 2010. Es la primera vez que esta institución incluye activos no originados en el mercado estadounidense y en esa suma se incluyen pérdidas ya conocidas. De esta cantidad, 2,7 billones de dólares tienen su origen en EE UU, frente a los 2,2 billones estimados en enero.

El 60% de estas pérdidas impactarán los balances de la banca y el resto en aseguradoras, fondos de pensiones y otras instituciones.

Según Viñals, hasta ahora, los bancos sólo han reconocido entre 2007 y 2008 una tercera parte de las depreciaciones y, con toda la cautela posible, explicó que el resto 'son potencialmente posibles en 2009 y 2010'. En su primera comparecencia ante la prensa tras ser nombrado para sustituir a Jaime Caruana, Viñals apuntó que el FMI ha basado estas estimaciones bajo un marco de evolución económica negativa. 'Si la economía se comporta mejor, las amortizaciones serán menores', explicó.

A la hora de reconocer las depreciaciones, la banca de EE UU tiene una ligera ventaja sobre las entidades europeas, porque la crisis empezó en ese país.

El FMI entiende que la merma acelerada del capital de los bancos por estas depreciaciones es fuente de preocupación para los inversores, que se mantienen apartados de la banca justo cuando se necesita capital. El FMI ha estimado dos escenarios de necesidades de capital del sector para operar normalmente en este momento. En el primero, y más benigno, se necesitaría un total de 875.000 millones de dólares en nuevas inyecciones de capital. De ellos, y antes de 2010, la banca de EE UU precisaría unos 275.000 millones; la de la zona euro, 375.000; 125.000 millones serían para las entidades del Reino Unido y 100.000 millones más para las situados en economías avanzadas de Europa sin la moneda común. En el segundo escenario las necesidades de EE UU se dispararían a medio billón y las de la zona euro a 725.000 millones.

En su informe, el FMI, anima a que se tomen medidas drásticas para estabilizar la situación de las entidades de crédito y a que haya intervenciones y fuertes condiciones en los grupos que reciban dinero público. Viñals no desestimó las nacionalizaciones en casos puntuales, algo que demandan con vigor economistas que en el pasado trabajaron para el FMI.

Geithner dice que las firmas de EE UU están capitalizadas

El secretario del Tesoro, Tim Geithner dijo ayer en Washington, a poca distancia de donde se celebraba la rueda de prensa del FMI, que 'la gran mayoría' de los bancos de EE UU tienen más capital del que necesitan. Ante un panel de seguimiento del TARP (el plan de ayuda y capitalización de la banca), el responsable del Tesoro enfatizó que el mercado de crédito empieza a descongelarse.

Geithner afirmó que el Gobierno tiene suficiente capital para seguir atendiendo las necesidades de la banca y, en una entrevista con The Wall Street Journal, señaló que la devolución de los fondos del TARP concedidos en octubre por parte de algunos bancos se hará no sólo teniendo en cuenta la salud de esas entidades sino la del sistema crediticio en general.

El lunes, el supervisor especial del TARP, Neil Barofsky, dijo que el plan de Geithner para usar este dinero público (con participación de inversores privados) es vulnerable al fraude y abusos. Según Barofsky, necesita afinarse para evitar conflictos de intereses.