COLUMNA

RBS presenta las mayores pérdidas

Cuando un nuevo presidente ejecutivo anuncia pérdidas récord, normalmente es un intento de dibujar una gruesa línea bajo los enormes problemas heredados del régimen anterior. Qué más quisiera Stephen Hester.

Royal Bank of Scotland, con el predecesor de Hester, sir Fred Goodwin, se enfangó aparentemente en cada mugriento agujero de la crisis financiera. Su última ronda de pérdidas sorprende y no sorprende a la vez. Estimadas en unos 28.000 millones de libras para 2008, es la mayor registrada por una compañía en Reino Unido.

La adquisición de ABN Amro fue hace tiempo desechada por los outsiders por caótica. RBS reconoció por fin que provisionaría más de los 10.000 millones de libras que gastó en adquirir su participación en el grupo holandés -hace menos de dos años desde que el acuerdo fue anunciado-. Los inmuebles y otros activos también continúan deteriorándose. La exposición de RBS a tantos desastres es buena razón para suponer que cuando las siguientes pérdidas se incrementen, como lo harán, RBS será mancillado una vez más.

El desfase del fondo de comercio de ABN no supone una carga dineraria por lo que no afecta a la posición de capital de RBS. No puede decirse lo mismo de su préstamo a LyondellBasell, el recientemente quebrado grupo petroquímico de EE UU. Este costó 1.000 millones de libras, una cifra mágica para RBS. Sufrió pérdidas más o menos por esa cantidad en los colapsos de Lehman Brothers, el sistema bancario islandés y la firma de inversión de Bernard Madoff.

Hester lleva sólo dos meses en el cargo de presidente ejecutivo. Está resignado a más pérdidas crediticias, siguiendo a los 8.000 millones de libras del último año. La única incertidumbre es cuándo. Las autoridades tienen que esperar también más perjuicios en RBS. Han acordado intercambiar 5.000 millones de libras de acciones preferentes por ordinarias. Esto deja al banco libre para pagos de 600 millones de libras en dividendo anual. También protege a RBS frente a más pérdidas al elevarse su ratio Tier 1 en casi un punto porcentual, hasta un 7,4%.

Está lejos de aclarar si esto es suficiente para salvaguardarlo de su desastroso pasado. Y para librarse de toda su bazofia mientras asegura que no dará nuevos pasos que en realidad son trampas.

Por Jeffrey Goldfarb

UK, al rescate de nuevo

Reino Unido está preparándose para la política monetaria cuantitativa. El plan de rescate bancario anunciado ayer incluye un programa de 50.000 millones de libras del Banco de Inglaterra para comprar activos de alta calidad. Apunta que el plan 'proporciona un esquema' para el próximo paso: la política monetaria cuantitativa.

Lo aprobado ayer no es quantitative easing en su forma más pura. Esto es porque el banco central no imprimirá sencillamente dinero para comprar los activos. Más bien, los fondos serán generados por el Tesoro británico vendiendo nueva deuda, un proceso conocido como esterilización. Para la economía, el efecto debe ser muy parecido a como si el banco central usara su poder supremo: darle a la máquina. El plan aprobado es el siguiente. Los bancos venden préstamos y otros activos al banco central. El BoE consigue el dinero del Tesoro, que ha vendido nueva deuda, en gran parte a los mismos bancos. Las entidades negocian los activos que precisan capital sostenido con deuda pública. Esto aporta a las entidades más dinero para prestar. En EE UU ya han dado el paso. La Fed ha empezado, simplemente, fabricando dinero para adquirir activos bancarios sanos. El Tesoro británico y el Banco de Inglaterra parecen estar preparándose para seguir el ejemplo americano.

Aunque no será necesario a no ser que los tipos de interés, actualmente en el 2%, se acerquen a cero. Pero con el sistema financiero todavía cotizando mal y el Gobierno pidiendo préstamos como loco, una gran dosis de creación de dinero es una posibilidad nada desdeñable. Esto podría poner bastante dinero en los bolsillos de la gente para empezar a agitar la inflación. La mayoría de los economistas no están preocupados. La quantitative easing puede ser fácilmente revertida -el banco central vende activos y retira el dinero que recibe por ellos-. Pero los economistas no pueden entender del todo cómo se relacionan el dinero y la deuda. Si lo hicieran, la burbuja de la deuda podría no haber sido tan grande, y la actual angustia podría no ser tan intensa.

La política cuantitativa puede pronto ser la mejor herramienta disponible en Reino Unido, pero las autoridades deben ser cautelosas al manejar amplios déficits e imprimir grandes cantidades de dinero. La depreciación de la libra del ayer fue un signo de que los inversores están ya preocupados.

Por Edward Hadas