Hacia un nuevo sistema de financiación

La fuerte actividad hasta 2007 no cierra la brecha de renta

La brecha entre comunidades ricas y pobres sigue sin cerrarse. Entre la región más rica y la más pobre había en 2006 una diferencia de renta disponible por hogar de 7.237 euros, casi 1.900 euros más que en 2000, según el INE.

La mayor etapa de expansión de la economía española, con un crecimiento continuado del PIB entre 1993 y 2007, no ha servido para corregir de forma sustancial las diferencias entre las regiones más desarrolladas y las que menos recursos tienen. A pesar de que las comunidades que han experimentado un mayor crecimiento del PIB entre 2000 y 2007 han sido Murcia, Andalucía y Extremadura, tres de las autonomías situadas en el furgón de cola, la diferencia en renta disponible entre territorios no se ha acortado en el citado periodo, sino que se ha ampliado.

En 2000, la brecha entre la renta disponible por hogar de la región más rica (País Vasco) y la más pobre (Extremadura) era de 5.352 euros. Siete años después, ambas comunidades siguen situadas en idéntica posición, con el agravante de que la disparidad entre sus rentas incluso se ha ampliado, al elevarse a 7.237 euros por hogar. En 2006, último dato disponible en la estadística elaborada por el INE, las familias del País Vasco son las que disfrutaron de mayores recursos, con 18.335 euros por habitante, mientras las extremeñas fueron las que menos renta dispusieron, con 11.098 euros.

Dónde sí se han producido avances es en la media nacional, que se situó en 14.192 euros en 2006, lo que supone un incremento del 38,6% respecto a la registrada en 2000. En esa fecha, seis comunidades se situaban por encima de la media y once por debajo. En siete años, ese esquema se ha invertido, ya que en 2006 figuran diez por encima de la media.

Convergencia europea

En este sentido, destaca el caso de Asturias, cuya renta disponible por habitante aumentó un 50%, al pasar de 9.616 a 14.645 euros en dicho periodo. Eso le ha permitido situarse por encima de la media nacional en 2006, hito que no había conseguido hasta esa fecha.

Este proceso de convergencia en renta también se ha producido en comparación con los socios de la Unión Europea. El PIB per cápita de España, medido en términos de paridad de poder adquisitivo (donde se eliminan las distorsiones producidas por los tipos de cambio entre monedas), se situó en 2007 seis puntos por encima de la media de los veintisiete países de la Unión Europea, según Eurostat. Sin embargo, en este punto vuelven a aflorar las divergencias entre regiones.

Nueve comunidades autónomas presentan un PIB por habitante superior a la media europea, mientras que otras ocho se sitúan por debajo. Las que ostentan mayor poder adquisitivo son el País Vasco y Madrid, situadas 37 puntos por encima de la media comunitaria, seguidas de Navarra, con 33 puntos más. En la parte final de la clasificación aparecen Extremadura y Andalucía, alejadas 27 y 18 puntos respectivamente de la media comunitaria.

Estas dos autonomías, junto a Castilla La Mancha y Galicia, forman parte de las denominadas regiones de convergencia (aquéllas cuyo PIB es inferior al 75% de la media de la Unión Europea), por lo que seguirán percibiendo el dinero procedente de Bruselas. Estas cuatro regiones podrán optar al 82% de los fondos comunitarios destinados a política regional presupuestados para el periodo 2007-2013.

La Expo disparó el avance del PIB de Aragón

El conjunto de inversiones realizadas en la Expo 2008 de Zaragoza, cuantificadas en 632 millones de euros, según los últimos cálculos del Comité Organizador de la muestra, tuvo un efecto multiplicador sobre la economía aragonesa, que fue la que más creció en España en 2007.

Según la Contabilidad Regional de España, elaborada por el INE, el PIB de Aragón creció un 4,5% en tasa interanual, situándose por encima de Castilla-La Mancha, que registró un avance del 4,2%, y Galicia y La Rioja, ambas con un incremento del 4%.

También avanzaron por encima de la media nacional Extremadura y Murcia, con un 3,9% en ambos casos, y Navarra, con un 3,8%. Por su parte, Madrid, Cantabria y País Vasco igualaron el promedio español (3,7%), mientras que la actividad de otras siete comunidades aumentó por debajo de esa media (Baleares, Castilla y León, Canarias, Andalucía, Cataluña, Asturias y Comunidad Valenciana). Esta última presentó el menor incremento del PIB, con un avance del 3,4%. Aún así, todas las comunidades autónomas registraron mayor actividad que la media europea, que se situó en el 2,9%.

La clasificación por regiones, sin embargo, varía en cuanto a la aportación regional al PIB y la variación de su peso entre 2000 y 2007. La que más participación obtuvo fue Cataluña, con un 18,7% del PIB en 2007, lo que supone tan sólo una décima menos de lo que representaba en 2000. En segundo lugar se situó Madrid, con un 17,7% del total, un punto más de aportación que en 2000, seguida por Andalucía, con un 13,8% del total y un incremento de tres décimas en el citado periodo. En nueve de las diecisiete comunidades autónomas se produjeron descensos en la aportación del PIB, destacando especialmente la caída experimentada por Castilla y León (siete décimas en siete años) y Galicia (cinco décimas en idéntico plazo).

La despoblación de ambos territorios explica en gran parte el frenazo experimentado por sus economías. Entre 2000 y 2007, Castilla y León perdió 20.000 habitantes, mientras que el recorte en Galicia se elevó a 14.000 personas.