COLUMNA

Commerz se apunta a la ayuda

Commerzbank ha roto el empate entre los bancos alemanes y el Gobierno. Ha aceptado una inyección de capital de 8.200 millones de euros y garantías estatales para cubrir obligaciones por valor de 15.000 millones de euros, a cambio de fuertes restricciones en gratificaciones y dividendos. Otros deben probablemente aceptar un trato similar. Pero Deutsche Bank ha rechazado la medicina -que podría dejarle enfermizo-.

Commerz ha sufrido en el tercer trimestre una pérdida neta de 285 millones de euros, frente a unas ganancias de 339 millones en el mismo periodo del año pasado. Ha incurrido en pérdidas operativas de 357 millones de euros por Lehman Brothers y 232 millones por la moratoria de Islandia.

La principal razón para este aumento de capital extra es que los mercados se han vuelto muy temerosos al riesgo y otros bancos, por ejemplo en Reino Unido, han elevado el nivel de capital Tier 1. Commerz necesita un colchón más amplio -parcialmente para ayudar en la digestión de Dresdner Bank-. El capital adicional llevará su Tier 1 a un más alto 11,2%. En el medio plazo, esta ratio se espera que se sitúe al nivel más alto de la nueva horquilla entre el 7% y el 9%, por encima del 7%-8%.

La inyección de capital es en acciones preferentes calificadas para Tier 1. El primer tramo, de 4.100 millones, tendrá un tipo de interés del 8,5% y el segundo del 5,5%. El Gobierno ha garantizado 15.000 millones de euros en nueva deuda -pero Commerz dice que no necesita refinanciación-.

En contraprestación, no se pagarán dividendos ni en 2009 ni en 2010 y no habrá gratificaciones en 2008 ni 2009. El pago al consejo de administración, incluido Martin Blessing, el consejero delegado, tiene un tope de 500.000 euros para el mismo periodo.

El pionero es probable que tenga seguidores. Los bancos de los lander y quizá las financieras de las automovilísticas -las filiales de Daimler y Volkswagen para dar créditos a los clientes- probablemente se sientan autorizados para firmarlo.

Pero Deutsche Bank ha rechazado participar -para disgusto del Gobierno-. Con los mercados demandando cautelas, los grandes bancos alemanes pueden lamentar esta decisión. Los términos de la recapitalización alemana son menos onerosos que los británicos. Deutsche no querrá ser otro Barclays.

Por Michael Prest

Luz al final del túnel

Los accionistas de Lloyds y TSB están esperanzados. El Gobierno de Reino Unido no los ha dejado en la estacada. Los bancos fusionados aún deben pagar 4.000 millones de libras de acciones preferentes después de abonar los dividendos. Sin embargo, el listón para el reembolso se ha colocado bajo. Los accionistas de Lloyds podrían recibir el pago antes de lo que imaginan. Eso podría compensar el acecho de los diablillos de HBOS sobre el balance.

En un momento, parecía que las preferencias se decantaban por impedir al banco fusionado el pago de un dividendo por un periodo de cinco años, con un oneroso cupón del 12% para arrancar. Pero si Lloyds quiere quitarse el muerto de encima, no tiene más que pagar una prima del 1% del valor nominal. Tras seis meses, solo paga el precio del mercado. En comparación, los bancos holandeses tienen que pagar una prima del 50%.

Parece una manera razonable de salir de una situación difícil en la que ha caído el ministro de Economía de Reino Unido, Alistair Darling. Fue un pionero en obligar a los bancos a realizar recapitalizaciones, pero en términos más duros en comparación con planes de otros países. Lloyds tienen que repagar las preferencias antes de pensar en dividendos. Ese es el palo, pero la zanahoria de plazos de amortización más suaves está ayudando a restablecer el equilibrio.

Es una buena y oportuna noticia. La ratio del Tier 1 usando las cifras del primer semestre y añadiendo 17.000 millones de libras de recaudación representa el 8,8%. Pero el banco también ha anunciado que necesita 6.000 millones de libras en anotaciones para sus posiciones corporativas.

Al contemplar el reajuste de valores en HBO correspondiente a 4.000 millones de libras en reservas, el ratio se reduce al 7%.

Lloyds no puede echar mano de reservas para redimir los 4.000 millones de acciones preferentes. Aparte del desapalancamiento y las cesiones, su capacidad de aprovecharse de las ventajas que supone la oferta del Gobierno dependerá de cuánto le cuesta sustituir el capital de Nivel 1.

En este momento, se ve difícil. En el plazo de un año -si la permuta de acciones de deuda creditidicia regresa a niveles moderados- Lloyds puede ser capaz de dar a sus maltrechos accionistas alguna buena noticia.

Por George Hay