Para invertir

La crisis se prolongará, pero empiezan a aflorar gangas

Riesgos y volatilidad siguen, pero los expertos creen que los inversores pueden ganar en este trimestre tras las fuertes caídas bursátiles.

Ninguna crisis financiera, de la economía real o de los mercados bursátiles es igual a otras precedentes o posteriores. La que vivimos en la actualidad tiene factores comunes con otras superadas, pero cuenta con una personalidad propia. Con todo algunas enseñanzas se pueden sacar del pasado, si el objetivo es detectar cuáles son los síntomas que pronostican que los mercados pueden, sin dar un giro radical, tomarse un respiro. Ahora, pese al fuerte repunte del viernes -el Ibex subió un 3,78%-, los expertos creen que la cautela sigue siendo muy necesaria, aunque se abren opciones a largo plazo ya que hay valores a buen precio. Y añaden que es posible ganar en un eventual rally de este último trimestre, pero admitiendo riesgo y mucha volatilidad.

'La Bolsa no cae por caer, lo hace por que hay problemas detrás. Esta es una crisis marcada por la escasez de liquidez, y los mercados no volverán a la normalidad hasta que no se corrija ese desequilibrio', señala Juan Laborda, economista de Abante Asesores. En este sentido, afirma que, si se quieren detectar posibles cambios de rumbo del mercado, tendría sentido estar atentos, entre otros, a un dato que muestra los profundos desajustes existentes: el elevado diferencial -que está en máximos- entre las letras a tres meses del Tesoro estadounidense y los tipos de interés oficiales.

Si la relajación del euríbor -ahora está por encima del 5,1% a un mes- es un factor citado por analistas y gestores como una pista a seguir, la atención a los índices que miden la volatilidad de los mercados se decanta como otra referencia relevante.

Luis Sánchez de Lamadrid, consejero delegado de BSI, añade otro dato significativo: la actividad inmobiliaria de EE UU. Si remite la purga que la afecta podría significar que una parte de la crisis se empieza a superar. Cree que se puede hacer extensivo a la producción industrial de ese país, aunque agrega que es posible que cuando éste repunte se haya producido el rally bursátil.

Ese es un dilema no fácil de resolver: adelantarse con las decisiones de inversión al cambio de ciclo -porque ni los más nefastos son eternos-, o esperar a que el mercado ya se haya dado la vuelta, aunque entonces las posibilidades de ganancias se reduzcan.

También Ignacio Dolz, director de estrategia de A&G, estima que la recuperación del mercado inmobiliario estadounidense es un tema básico. No sólo porque allí se desencadenó la gran tormenta, sino también porque en la medida que esos activos ganen valor, los bancos que cuenten con productos tóxicos unidos al sector inmobiliario tendrán que hacer menos provisiones, estarán más saneados y contarán con más liquidez para dar créditos.

Con una combinación de datos y proyecciones sobre la mesa, Luis Regalado, director de banca privada de Banco Madrid, indica que su entidad trabaja actualmente con la hipótesis de que los índices bursátiles -incluido el Ibex- están tocando suelo este año. No obstante, dadas las incertidumbres, esta previsión sólo sería válida para un plazo de unos tres meses, ya que no se trataría realmente de un cambio de comportamiento con la fuerza suficiente para resistir a lo largo de 2009.

Sentimiento y fundamentales

¿A qué se debería este repunte? El director de Banco Madrid subraya que los mercados bursátiles han sido castigados básicamente desde dos frentes: el de la desconfianza sobre la solvencia del sistema económico-financiero y el que se nutre de la idea de que los resultados de las empresas se van a deteriorar.

Argumenta que, si el plan de rescate de la banca del Tesoro de Estados Unidos se implementa con éxito y también las medidas que se preparan en Europa, el mercado podría asumir que se está extendiendo una red que impedirá que caiga el sistema financiero. 'El factor de la desconfianza perdería peso y creo que se podría producir un rebote, en el que el Ibex recuperaría en el entorno de la mitad de lo perdido desde las caídas iniciadas en mayo', concluye.

Hay otro tema que, pese a ser negativo, da un cierto potencial a las Bolsas. 'El índice de volatilidad implícita del mercado de Chicago está en el 45% -cifra que sólo se ha alcanzado en cuatro ocasiones en 15 años-. Este porcentaje muestra que hay pánico en los mercados, por lo que se producen ventas masivas. Como consecuencia, la rentabilidad de los dividendos se dispara hasta el 10% y crea un soporte a los valores. A partir de ahí, pueden subir', concluye Luis Regalado.

También Sánchez de Lamadrid considera posible un rally bursátil si avanzan las medidas de saneamiento, aunque sin que se reduzca significativamente la volatilidad. 'Para un inversor experimentado que no tema los vaivenes de la Bolsa puede ser un buen momento para buscar oportunidades. En etapas como la actual, en las que el domina pánico, es posible ganar dinero', añade.

Sin descartar la posibilidad de un rebote, David Ardura, de Gesconsult, agrega que los problemas no se van a resolver a corto plazo. Como transmitir tranquilidad es imprescindible en opinión de Rubén García Páez, director general de Threadneedle. Pero señala que algunos mensajes lanzados por varios ministros europeos respecto a que los depósitos de los ahorradores no corren peligro pueden crear más inseguridad que infundir tranquilidad. Y estima que, a partir de ahora, las reglas de juego pueden quedar más claras, ya que las autoridades están dispuestas a salvar el sistema financiero. A su juicio, otros aspectos positivos para la Bolsa son el retroceso de los precios de las materias primas y la intención del BCE de recortar los tipos de interés.

En este contexto, otros mensajes de sosiego pueden venir de la agenda de las autoridades comunitarias. El lunes se reúne el Eurogrupo y el Ecofin para tratar medidas contra la crisis.

La incertidumbre se mantiene en 2009

Incluso una eventual mejora del comportamiento de los mercados en el último trimestre no significa que las Bolsas afronten el próximo año sin obstáculos. Esta es una opinión compartida por todos los expertos, que se apoyan en varios argumentos. El primero apunta a que, aunque las operaciones de saneamiento de la banca sean positivas y mejoren la confianza a corto plazo, el dinero llegará racionado a las empresas y pasarán muchos años hasta que la liquidez recupere una alegría similar a la de años anteriores. Además se cita el coste macroeconómico. 'Las diferentes medidas que se han tomado en otras crisis de estas características han llevado a fuertes gastos fiscales y reducciones del crecimiento del PIB', expone Alberto Morillo, de Consulnor. E indica que los mercados de renta variable quedarán impactados por la ralentización económica.

Y García Páez añade que existen dudas sobre cómo evolucionarán las economías de Europa y Estados Unidos.

'La etapa dura va a extenderse previsiblemente durante 2009, aunque depende de las medidas que se tomen y de su eficacia que la luz comience a verse a finales del próximo año', apunta Luis Regalado.

Resultados, dividendos y PER, bajo lupa

¿Qué va a pasar con los resultados empresariales en estos dos últimos trimestres y en 2009? La conclusión más asumida es que serán más bajos. Las compañías se resentirán por la ralentización económica y por la falta de liquidez, señala García Páez. Y David Ardura estima que 'la caída de la actividad a la que asistimos acabará trasladándose a los márgenes empresariales'.

Con esas perspectivas, los analistas destacan que el PER (número de veces que el beneficio está contenido en la acción), bajo por los descensos bursátiles, pierde peso como referencia para sopesar si un valor está caro o barato.

Con cierto recelo hacia todos los ratios, los expertos sí creen que existen pautas para elegir valores. 'Confiaríamos más en compañías con cierta visibilidad en su cuenta de resultados -cartera de pedidos, ingresos regulados- antes que en empresas con ratios muy bajos, pero que presenten incertidumbres', concluye el experto de Gesconsult.

Y Alberto Morillo dice que su firma recomienda empresas que combinen una atractiva valoración con un perfil defensivo -telecomunicaciones y eléctricas- y que cuenten con un equipo gestor de confianza. Sánchez de Lamadrid opta por las utilities y los dos grandes bancos españoles. Añade que los grandes índices bursátiles, pese a la grave crisis, caen entre el 20% y el 30% en el año -menos que en el crac de las tecnológicas- porque las valoraciones estaban más ajustadas. Por su parte, Citi apuesta por valores con estructura sólida y buen dividendo.