TRIBUNA

Un mercado laboral afectado

El deterioro de la economía internacional está teniendo un impacto directo en el mercado laboral, creando un entorno difícil al que España no es ajeno, subraya el autor, que analiza las cifras de desempleo de los últimos 12 meses

Nadie es insensible a las turbulencias financieras que conllevan las Bolsas y los bancos de todo el mundo creando incertidumbre y debilitamiento del crecimiento económico. El deterioro económico que sufre la economía internacional se hace patente en la disminución de las ventas en el sector automovilístico, con suspensiones de empleos en la mayoría de fabricantes, como así mismo en el comercio por la caída del consumo y de las ventas inmobiliarias. Todo ello tiene efectos perjudiciales sobre la economía real como es el caso particular de las cifras de desempleo.

Así, España no es ajena a este entorno difícil y la crisis sigue castigando el mercado laboral. En los últimos 12 meses el paro se ha incrementado en más de 600.000 personas, hasta situarse en 2,6 millones de desempleados. De dicho aumento, uno de cada cinco nuevos parados son extranjeros. Los desempleados extranjeros se incrementan el 75%, frente al 30% de la media estatal.

El desempleo por sectores, en los últimos 12 meses, aumenta en todos. Pero sobre todo vuelve a afectar a la construcción (85%), seguido del sector agrícola (31%) e industria (22%).

Los sectores más afectados y que más están contribuyendo al aumento del paro son servicios (48%) y construcción (33%). Entre ambos sectores aglutinan más del 80% del aumento del desempleo interanual.

A todo ello hay que añadir la caída en el número de afiliados ocupados en septiembre. En los últimos 12 meses experimenta un descenso del 1,9%, equivalente a 115.856 afiliados ocupados. Con el fin de la temporada veraniega el sector servicios disminuyó en 30.700 afiliados ocupados. El deterioro del consumo se hace evidente con una caída del comercio (-35.000), y la crisis inmobiliaria tiene efectos negativos sobre la construcción (32.000). Por contrapartida, y debido al comienzo de la actividad escolar, el subsector educación aumenta en más de 23.000 afiliados ocupados.

Respecto a la evolución de los afiliados ocupados, en los últimos 12 meses no todo es negativo. Aumenta considerablemente y, sobre todo, el número de afiliados ocupados en actividades sanitarias (90.000) y educación (30.000). Mientras experimenta su mayor pérdida en la construcción (-336.000), junto con actividades inmobiliarias (-24.000) y la industria (-82.000).

Pero sobre todo hay que destacar que el aumento del desempleo afecta a todas las autonomías. Sin distinción de color político alguno, lo que nos demuestra que nadie tiene la varita mágica para solucionar el escenario económico actual.

La crisis actual no se debe a un solo factor concreto, como sucedía en el pasado. En esta ocasión es la acción conjugada de tres factores: la crisis financiera de Estados Unidos, incremento del precio del petróleo y primeras materias, y pinchazo de la burbuja inmobiliaria, lo que se traduce en un menor consumo como consecuencia de la disminución de la renta disponible.

En este sentido, intentar culpabilizar al Gobierno del deterioro económico actual es lo más fácil. Las decisiones que toma el Banco Central Europeo respecto a los niveles de tipos de interés no se realizan por el Gobierno de España. El enfermo no es el Gobierno, sino la economía internacional. Entendemos que, hoy, la recesión económica es producto de la crisis del sistema capitalista financiero y no del Gobierno. No hay fórmula a nivel local que pueda solucionar un problema global. Es bastante improbable que un problema macro de la economía se solucione con medidas micro. Las medidas micro tiene un alcance limitado.

Así, el último Informe Económico Financiero de la Asociación Española de Banca (AEB) considera que la crisis de confianza y de liquidez que impera en los mercados se debe en parte a los fallos de los organismos reguladores y supervisores. Para lograr la recuperación, una de las condiciones necesarias es la normalización de los mercados monetarios.

Pero todo ello no nos debe hacer olvidar que todavía existen políticas económicas que permiten impulsar inversiones vinculadas a actividades emergentes, como son los servicios de sanidad, educación y atención a la dependencia (su aplicación por parte de determinadas autonomías generaría la creación de numerosos empleos) que, junto a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las energías renovables, constituyen ámbitos donde se pueden impulsar medidas activas de empleo para activar el mercado laboral con el objetivo de recolocar a los nuevos trabajadores desempleados.

Hoy es evidente que el ladrillo ya no da trabajo. En este sentido, debemos articular un cambio de modelo que conlleve a otro mucho más productivo y menos especulativo. Hay que cambiar cemento por talento. En el tema inmobiliario hemos llegado hasta aquí siguiendo un camino equivocado. Pues, como dice Warren Buffett, 'si todo el mundo sigue un camino, cuando uno decide no seguirlo por estar en desacuerdo el resto lo considera un poco tonto'.

Vicente Castelló Roselló. Profesor de la Universidad Jaume I de Castellón