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Columna
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Españoles en instituciones internacionales

La política española, crispada y polarizada, necesita urgentemente del talento de tecnócratas como Rodrigo Rato o Javier Solana, que abandonaron sus partidos para trabajar en instituciones internacionales, afirma el autor

La dimisión de Rodrigo Rato como director gerente del Fondo Monetario Internacional y el abandono de Ana Palacio como cónsul general del Banco Mundial acabaron con dos años de presencia relevante de ex políticos españoles de primera línea en las instituciones que en tiempos de posguerra mundial se fundaron en la localidad norteamericana de Bretton Woods. Jaime Caruana es -como director del departamento de mercados financieros del Fondo Monetario Internacional- el único español que todavía ocupa un cargo de altura en las instituciones de Washington. No hay españoles en cargos de responsabilidad en Naciones Unidas o en la Organización Mundial del Comercio. La presencia en la Unión Europea sí es relevante, con los ex políticos socialistas Javier Solana, Joaquín Almunia o Felipe González entre las figuras más representativas del aparato político de la UE.

No hace mucho tuve el privilegio de reunirme con Rodrigo Rato y Federico Mayor. Los dos pesos pesados de la política española ocuparon el máximo escalafón de responsabilidad en el Fondo Monetario Internacional y en la Unesco. Rodrigo Rato, quizás el tecnócrata de origen español de mayor prestigio internacional, se decantó por la iniciativa privada al dejar Washington el pasado mes de octubre. Federico Mayor ocupa la presidencia de la Fundación Cultura DE Paz. Ninguno ha considerado volver a una política española crispada, polarizada, que desgasta a políticos de perfil menos partidista como Manuel Marín o Manuel Pimentel. Lejos de volver a integrarse en sus anteriores partidos, salieron por la puerta de atrás cesando toda actividad política, alimentados por la falta de sensatez y moderación de nuestros representantes públicos a lo largo de la legislatura anterior.

La información asimétrica impide conocer qué pensamientos recorren la mente de nuestros mejores tecnócratas. Pero la escasez de pesos pesados que fueron y no son en la actual escena política denota un escenario poco halagüeño para la práctica de la política de buenas maneras, de la gestión pública tecnocrática que basa sus análisis en un riguroso ejercicio de utilización de la teoría de las ciencias sociales. Si fuese entrenador de tecnócratas, no dudaría en incorporar a mi equipo a Rato, Palacio, Almunia, Solana, Pimentel, Marín, Caruana, De Guindos, Mayor Zaragoza, Bono y Borrell: un once ideal que podría conformar un equipo de ensueño capaz de conducir a un estado-nación por la senda del éxito en un panorama de oscuridad económica por el que no es fácil moverse, donde no es posible equivocarse, bajo el riesgo de incurrir en un periodo de estancamiento que promete dañar los bolsillos de los ciudadanos y deshacer 14 años de bonanza.

El escenario político español es actualmente poco halagüeño para la práctica de una gestión pública tecnocrática

Políticos de renombre que fuisteis y no sois, tecnócratas grandiosos que ejercisteis y no lo hacéis, abocados a una crispación y una polarización provocada y buscada por nuestros políticos actuales, que buscan la diferenciación para mantenerse aferrados a un poder que les da de comer; decidme por qué no volvéis, qué os frena, qué os impide retornar a una política nacional necesitada de vuestra gestión. ¿Qué ocurrió en vuestra pasada experiencia, por qué emigráis a otros reinos y repúblicas, por qué sois tecnócratas al otro lado del charco y al norte de los Pirineos, qué encontráis fuera que no encontráis en España?

Políticos de renombre: hablad, decid, testimoniad, si osáis, sobre la situación de crispación actual, la falta de consenso, la incapacidad de la búsqueda del acuerdo, que podría ser y no es, que debería materializarse y se resiste a ser, por la voluntad de una élite política falta de una sensibilidad e inteligencia emocional que favorece la división y la fractura social a lo largo de dos ejes artificiales que bien podrían votar una opción tecnocrática si aquellos que emigraron volvieran a una escena política en desesperada necesidad de políticos de talento y enfoque tecnócrata.

Presidentes y ex presidentes de Gobierno, ¿por qué no os habláis, por qué no participáis en acontecimientos de tradición política? Representasteis a vuestros países y adquiristeis una responsabilidad de por vida de entenderos entre vosotros para la estabilidad y preservación institucional presente y futura. Os encomiendo a un cambio de actitud que permita la paz política en torno a consensos de naturaleza interregional que beneficien al ciudadano y a su bienestar; pues es vuestra obligación actuar en una dirección que beneficie al ciudadano de a pie y le provea de un escenario de optimismo político que permita descafeinar el actual malestar latente en parte de la sociedad española.

Jaime Pozuelo-Monfort. Máster en Ingeniería Financiera por la Universidad de California-Berkeley

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