COLUMNA

Ya es el tercer choque del petróleo

La reciente escalada de los precios del petróleo -la tercera que se produce en la historia- ha perturbado considerablemente, y en algunos casos paralizado, la actividad económica, subraya el autor, que analiza las consecuencias que tendrá para el crecimiento

A juzgar por las declaraciones de algunos responsables políticos se diría que es el primero, pero ya es el tercer choque del petróleo. Dan pie para pensar que han aprendido poco o han olvidado mucho de los otros dos. Y sin embargo, tuvieron graves consecuencias económicas, como parece estar teniendo el actual.

Lo primero a tener en cuenta al hacer frente a un aumento del precio de una materia prima importada tan vital como es el petróleo (pero lo mismo se puede decir de las demás materias primas) es que equivale a un impuesto indirecto establecido por los países productores que genera una pérdida de renta real ineludible para la economía en su conjunto que se transfiere del país importador al país productor.

Si el precio del petróleo Brent y la cotización del euro frente al dólar se mantienen al nivel actual, el aumento del precio del crudo en euros en 2008 será el 70% aproximadamente, con una pérdida de renta real superior al 2% del PIB, dado que las importaciones de crudo representan el 3,5% del PIB.

Es natural que los agentes económicos intenten eludir en la medida de sus posibilidades esta detracción de su renta. Los trabajadores reivindicando aumentos salariales y las empresas pidiendo ayuda pública y/o subiendo los precios de sus productos o servicios. En definitiva, poniendo en marcha una espiral precios/salarios de consecuencias imprevisibles pero siempre nefastas.

Por eso no se comprende cómo el jefe del Ejecutivo haya tildado de imprudente al presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, cuando éste anunció como muy probable una subida del tipo de interés en el mes de julio si se mantenían las crecientes presiones inflacionistas. Al hacer este anuncio, el presidente del BCE aconsejaba, como es de esperar de un banquero central, prudencia a los agentes económicos. Les avisaba que unas reivindicaciones salariales de los trabajadores y un aumento de precios de los empresarios para eludir la pérdida de renta que les corresponde chocaría con un endurecimiento de la política monetaria y acabarían teniendo que soportar un coste mayor por los efectos contractivos en la economía que esto iba a acarrear.

Hay sin embargo sectores en la economía española que todavía arrastran cierto intervencionismo propio de otra época -transporte por carretera y pesca, por ejemplo- que al igual que en los dos choques anteriores han conseguido o van a conseguir que la Administración compense el aumento del precio del petróleo mediante diversos tipos de ayuda, con el consiguiente deterioro de las cuentas públicas. Pero así se transfiere la pérdida de renta real de estos sectores al resto de la sociedad, particularmente a las familias, que soportarán el aumento de precios asociado a un mayor déficit público o cuando haya que reducirlo con menores gastos o mayores ingresos tributarios. Así no se elimina el efecto contractivo de la pérdida de renta, simplemente se retrasa y puede que se aumente.

Este tercer choque del petróleo, a diferencia de los anteriores, ha perturbado considerablemente y en algunos casos paralizado la actividad económica como consecuencia de las acciones coactivas en el transporte por carretera ejercida por los empresarios autónomos del sector en defensa de unas pretensiones inasumibles en una economía de mercado: las tarifas mínimas.

Se puede pensar que tras la probable variación negativa del PIB en el segundo trimestre, la del siguiente se va a ver muy afectada por la huelga de transporte y por tanto va a acentuar la misma tendencia. Además la pérdida de renta real que va a sufrir la parte de la economía no subvencionada frenará la recuperación automática que es de esperar se produzca a continuación.

La economía va a registrar pues una variación negativa en 2008, o sea entrar en recesión, prueba de que se agrava la crisis en que está sumida, lo que no augura una recuperación fuerte y sostenida en 2009.

Es muy probable que después de este tercero vendrá, no se sabe cuándo, un cuarto choque del petróleo, dada la evolución claramente divergente de los fundamentales a medio plazo del petróleo. Un consumo de 86 millones de barriles al día hoy, comparado con 67 en 1990, frente a un agotamiento de los yacimientos y unas reservas estimadas para sólo 40 años. Si el petróleo menos caro y más limpio es el que no se quema, habrá que seguir mejorando la eficiencia energética de la economía y aumentar considerablemente el empleo de energías alternativas, particularmente la nuclear.

Anselmo Calleja. Economista y estadístico