TRIBUNA

El encanto de las pymes en tiempos difíciles

En la sociedad en que vivimos el tamaño es reconocido como algo positivo, que añade valor y ventajas. Las empresas compran otras o se fusionan para ser más grandes y, de este modo, formar parte de un club de privilegio, cuyos rasgos diferenciales son un mayor volumen de activos y/o ventas, más capitalización o un mayor número de empleados. Los rankings son otra manifestación de que el ser grande importa y que, parafraseando al profesor Ernst Schumacher, small is beautiful ya no va con los tiempos que corren.

Sin embargo, en épocas de ralentización económica el tamaño no constituye necesariamente una fortaleza. David Birch, primer galardonado con el FSF-Nutek Award -distinción equivalente al Premio Nobel en iniciativa emprendedora- y ex profesor del MIT, clasificó las empresas según su tamaño y vocación de crecimiento, utilizando términos del reino animal: elefantes, ratones y gacelas. Las grandes compañías, cotizadas en Bolsa o no, que tienen una larga tradición en el mercado y escasa flexibilidad para llevar a cabo cambios en sus procesos de negocio, se corresponden con los elefantes de la economía.

Los ratones son firmas pequeñas -generalmente familiares- que contratan personal al momento de su creación, aunque luego suelen experimentar dificultades para desarrollarse, sea por falta de capacitación de sus fundadores, sea porque éstos no desean crecer por encima de un cierto límite.

En Europa, las pequeñas empresas emplean al 70% de los trabajadores, mientras las grandes están reduciendo personal y deslocalizando

Finalmente, las gacelas se identifican con las empresas pequeñas, pero de rápido crecimiento. æpermil;stas incorporan la mejor tecnología tanto de producto como de gestión disponibles, emplean mano de obra cualificada y contratan a ejecutivos externos a la familia del fundador. Sus tasas de crecimiento se sitúan en torno al 20% anual, duplicando su tamaño en los cuatro primeros años. Crecen expandiendo su ámbito de actuación a los mercados nacionales, para abordar luego los internacionales.

Lo más llamativo de la investigación de Birch es su conclusión de que los creadores de empleo más eficaces durante los últimos 25 años en Estados Unidos han sido las gacelas y los ratones. En coyunturas económicas desfavorables, los elefantes tienden a destruir empleo como medida de adaptación a las nuevas condiciones de mercado. Por ejemplo, durante un periodo de baja actividad en Estados Unidos, como fue el de los años 1994-1998, éstos redujeron su plantilla en 2 millones de empleos. Mientras tanto, las gacelas crearon 10 millones de puestos de trabajo.

En Europa, el patrón de comportamiento de las empresas es similar al de la economía americana. Según la Comisión Europea, las pequeñas empresas (ratones) emplean al 70% de los trabajadores, mientras las grandes están reduciendo personal y deslocalizando la producción hacia Asia y países de la Europa del Este. La asociación Europe's Entrepreneurs for Growth publica un ranking anual que incluye las 500 empresas medianas europeas de mayor crecimiento en términos de creación de empleo (las gacelas europeas): entre 2003-2006 este colectivo creó 297.455 empleos, elevando el número total de empleados a tiempo completo hasta los 598.796, o sea, un aumento medio anual de 100.000 puestos de trabajo, lo que equivale a 198 empleos por empresa y año.

Según los últimos datos, las previsiones de crecimiento económico para España auguran una desaceleración, acompañada de destrucción de empleo. Este escenario plantea la cuestión de si habrá suficientes gacelas en nuestro país para dinamizar el mercado laboral. Volviendo al Europe's 500, sólo 10 empresas españolas están incluidas dentro del ranking 2007, mientras que hay 76 inglesas, 74 suecas, 71 alemanas, 44 danesas o 13 belgas. Estas cifras hablan por sí mismas. Nuestro país tiene varias asignaturas pendientes que afrontar: urge fomentar la iniciativa emprendedora, facilitar a la pyme el acceso a la financiación y estimular la formación de los empresarios y mejorar la cualificación profesional de los trabajadores.

El actual Programa InnoEmpresa 2007-2013 del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se presenta como una herramienta de mejora de la capacidad innovadora y de la competitividad de las empresas. Las iniciativas para potenciar las Agrupaciones de Empresas Innovadoras (AEI) y el Plan de Fomento Empresarial apuntan en igual sentido. A su vez, casi todas las comunidades autónomas han adoptado medidas tendientes a revitalizar y diversificar su entramado empresarial.

Todas estas acciones son loables sobre el papel, pero el logro de resultados no es automático, sino que depende de una compleja labor de ejecución. Cabría preguntarse, además, si la cuantía de los recursos invertidos en I+D+i, ajustados por nuestro PIB, son suficientes, en comparación con los que destinan otros países y regiones europeas, por ejemplo, en Francia y Alemania.

En lo concerniente a la disponibilidad de recursos financieros, las características propias de las gacelas -fuerte crecimiento y alta rentabilidad- las hace especialmente atractivas para la inversión de fondos por parte del sector de capital riesgo. En 2007, por cuarto año consecutivo, este sector alcanzó en España crecimientos récord, tanto en capitales captados (5.240 millones de euros) como invertidos (4.330 millones de euros).

Los pesimistas piensan que -en los momentos difíciles- las cosas pueden empeorar, por lo que no vale la pena hacer nada. Los optimistas, por el contrario, creen que sólo pueden mejorar, por lo que se arriesgan inútilmente. Para los emprendedores, las dificultades constituyen un desafío ya que con sensatez son capaces de transformar las amenazas en oportunidades. El momento de los emprendedores ha llegado.

Altina Sebastián / Sergio R. Torassa. Socios de Diagnóstico & Soluciones