La frontera de la fe

En la región rumana de Transilvania, un cordón de iglesias fortificadas, siete de ellas patrimonio de la humanidad, frenaban el avance de los turcos. Hoy están siendo rescatadas del olvido

El arco de los Cárpatos fue siempre, en realidad, un parapeto. Primero contra pueblos bárbaros, eslavos o magiares. Mas tarde, contra la invasión de los tártaros (1241). Y finalmente, cuando ya el país comenzaba a cuajar en principados y voivodatos, contra el peligro de los turcos, que amenazaban a toda la cristiandad. Además de castillos y fuertes propiamente dichos, las aldeas principales contaban con iglesias que eran verdaderas fortalezas. Si el enemigo se acercaba, la gente se refugiaba en esas iglesias rurales, donde podía resistir durante meses hasta la llegada del invierno y su rigor insoportable, que hacía a los turcos levantar el sitio.

Los propios monasterios de la Bucovina moldava son en realidad robustas ciudadelas, amparadas por un círculo de murallas. Pero el fenómeno de las iglesias fortificadas de Transilvania está saliendo ahora de un olvido injustificado. Un grupo notable de esos templos rurales se esparce por los entornos de la ciudad de Medias, al norte de Sibiu. A una legua encontramos uno en Bratelu, otro más allá en Mosna, y otro del siglo XV en Bazna. Pero el más espectacular es sin duda el de Biertan, que los alemanes llamaban Bärthalam, declarada patrimonio de la humanidad.

Se trata de un burg, burgo o ciudadela levantada por los caballeros teutónicos y rehecha en el siglo XVI, en un gótico tardío que coquetea ya con el renacimiento. El conjunto se alza sobre una colina acorazada con muros y torres. Dentro se reparten las estancias y, en el centro del patio, la iglesia; los protestantes la han rescatado para el culto (un día a la semana) y han repuesto en el altar un magnífico retablo gótico del siglo XV, de escuela vienesa, que los propios luteranos tuvieron arrumbado en los sótanos desde los inicios de la Reforma.

A los pies de la ciudadela, un pueblo arquetípico de Transilvania, con casas bajas adosadas de vivos colores, en cuyos frontis llevan esgrafiadas la fecha y una cruz. Por las calles desiertas, todavía los hombres van al campo en carros tirados por caballos con bermejos atelajes.

La cuna de Vlad 'El Empalador'

En torno a la más conocida Sighisoara (cuna del conde Vlad Tepes -El empalador-, enemigo encarnizado de los turcos y transformado literariamente en Conde Drácula), encontramos algunas de estas iglesias en Saros pe Tirnave y en el valle de Archita (Archita, Birjiu, Bunesti, Agnita). Más al sur, en torno a la ciudad medieval de Brasov, están los ejemplares más genuinos. La iglesia de Prejmier fue levantada también por caballeros teutónicos, codo a codo con los monjes cistercienses, en el siglo XIII; fue sitiada medio centenar de veces, pero jamás fue conquistada por los tártaros.

Sus murallas, de hasta cinco metros de espesor y catorce de altura, alojan 300 habitáculos, comunicados por escalas de madera, como celdas de un termitero. La iglesia se halla en el centro del patio cerrado. Cerca de ésta, la de Harman es otra de las mejores, también declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad; vista desde fuera parece una plaza de toros.

Los teutones la llamaban Honigberg, y una Fundación de Munich se está ocupando de restaurarla y mantenerla; no sólo a ésta, también a otras más modestas de los alrededores (son cerca de una veintena). Es, en cierto modo, una deuda histórica, contraída por todos los cristianos.

Guía para el viajero

Cómo ir

La compañía de bajo coste Easy Jet (www.easyjet.com) tiene vuelos diarios desde Madrid a Bucarest. También Blue Air (00 40 21 2088686, ww.blue_air.ro), compañía low cost rumana, tiene tres vuelos semanales a Bucarest desde Madrid, Barcelona y Valencia. Las compañías Iberia (902 400 500, www.iberia.es) y la rumana Tarom tienen también vuelos regulares entre ambas capitales.

Alojamiento

En Sibiu (cerca de Biertan), Imparatul Romanilor (Nicolae Balcescu,4, 213 272), muy céntrico (junto a la Piata Mare); allí se alojaron personajes como Liszt, Johan Strauss o Napoleón III. El comedor sigue siendo muy agradable y elegante, y la cocina es de lo mejor de la ciudad. En Sighisoara: Hotel Sighisoara (Strada Scolii nr. 4-6, en la ciudad alta, 00 40 265 771000, hotelsghisoara@elsig.ro), forma parte del decorado evocador y fantástico de la ciudadela, con restos de pinturas murales y buena ambientación.

Comer

En Sibiu, Bufnita (Nicolae Balcescu 45 269 214 133), cocina tradicional rumana. Sibiul Vechi (Papiu Llarian 3, 45 269 431 971), acogedor, a veces con espectáculo folclórico. En Sighisoara: Cetate, restaurante y taberna en la supuesta casa natal de Drácula (Plaza Muzeului, 6, junto a la Torre del Reloj). En Brasov: restaurante cervecería Cervul Carpatin (ciervo de los Cárpatos, plaza Sfatului 12, teléfono 00 40 268 143981), uno de los más antiguos y populares alojado en un edificio renacentista, mucha animación turística.