COLUMNA

El mercado del libro en España

España es la quinta potencia editorial del mundo. Debe su fortaleza a la vasta extensión de la región hispanoparlante, que suma 400 millones de lectores potenciales. Aunque a lo largo de la historia editorial los tres grandes focos de la edición en español fueron México, Argentina y España, en la actualidad los grandes grupos se concentran en nuestro país. El buen hacer de nuestros editores y las desgraciadas crisis que han golpeado las economías americanas han favorecido la concentración editorial que hoy conocemos.

La tendencia a la concentración en grandes grupos es una constante en las diversas áreas lingüísticas. Así, en alemán o en francés, por ejemplo, entre dos y tres grupos se reparten la mayor parte del mercado. En España, el sector está algo más atomizado, aunque dos terceras partes de nuestras ventas interiores de libros las realizan las 30 editoriales más grandes, de las que más del 90% están integradas en algunos de los grandes grupos. En España, los grupos mayores son: Planeta, Santillana, Anaya, Random House y Ediciones B. En América Latina nos encontramos casi con los mismos actores mayoritarios.

Según el estudio de la Federación de Editores, en España editamos en 2006 la sobrecogedora cantidad de 68.930 títulos, de los que algo más de la mitad fueron novedades, y el resto reimpresiones. Parece que esta cifra está estabilizada a la baja, lo que es sin duda una buena noticia para regular el sector. La tirada media se incrementó ligeramente frente al año anterior, hasta alcanzar los 4.905 ejemplares.

A pesar de lo aparatoso de estas cifras, el mercado interior del libro en España lleva estancado varios años. En 2006 las ventas totales a PVP ascendieron a 3.014 millones de euros, que supone un crecimiento del 2,8% a euros corrientes. Si lo expresamos en euros constantes, descontada la inflación, la subida es del 0,1%, prácticamente inexistente. Si hacemos la comparativa a euros constantes con 10 años atrás, nos encontramos con una disminución del 1,5%. Suben algunos géneros, como literatura o infantil, mientras que bajan diccionarios y enciclopedias, sustituidas por el uso de internet. El descuento medio cedido a los intermediarios roza el 35%. Si unimos los costos logísticos y comerciales, el descuento medio supera el 50%. Como sector maduro que es, los márgenes para el editor son realmente reducidos.

Las librerías y cadenas de librerías siguen siendo los canales más frecuentados por los compradores. Las cadenas, lentamente, van ganando cuota de mercado, mientras que, paradójicamente, las ventas a través de internet retroceden del 0,8% al 0,7%. Habrá que estar atentos a esta tendencia en los próximos ejercicios.

Los libros de bolsillo siguen incrementando su participación en el mercado, con un crecimiento interanual de importe de ventas frente a 2005 de un 25,5%. Suponen el 7,6% de los títulos editados y el 11,3% de los ejemplares. Las ventas totales del libro de bolsillo representan un 6,5% de las ventas totales de las editoriales.

El alto número de novedades disminuye su tiempo de permanencia en las mesas de librerías, ocasionando vertiginosas devoluciones y condenando a muchos libros a una vida efímera y triste. El índice de devolución para 2006 ha sido del 32,1%, con un incremento de 3,1 puntos frente al año anterior. La logística en la distribución de libros es realmente compleja. Las editoriales españolas tenían en 2006 un catálogo vivo de 346.706 títulos. Cualquier librero puede pedir alguno de ellos, y la distribución debe servírselos. Este número de títulos vivos crece año a año, por lo que la distribución se hace más compleja y onerosa. En el sector del libro siempre existe el derecho a devolución, por lo que los libros van y vienen del almacén a la librería. Los distribuidores estiman que por cada libro vendido han tenido que mover 2,3 ejemplares.

España es una importadora neta de propiedad intelectual. En efecto, de los 182 millones de euros que se pagaron como derechos de autor en 2006, 72 millones fueron para autores extranjeros, mientras que las ventas de derechos para traducción a otras lenguas tan sólo ofreció una cobertura del orden del 20%.

Si es cierto eso tan cacareado de la sociedad del conocimiento, el sector editorial es, y será, uno de sus principales cimientos. Y, en este caso, España está bien posicionada.