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Una plaza en los internados más elitistas del mundo

Una plaza en los internados más elitistas del mundo
Una plaza en los internados más elitistas del mundo

El despertador suena, los sentidos se despiertan. Un nuevo día ha comenzado en Aiglon College y con él la rutina de una jornada académica más. Las residencias Alpina, Belvedere, Le Cerf, Clairmont, Delaware, Exeter, La Baita y La Casa vuelven a la vida, mientras sus inquilinos revolotean de un lado a otro tomando una ducha, preparando el desayuno o repasando la tarea que dejaron lista el día anterior. Unos minutos antes de las ocho de la mañana, los chicos y chicas abandonan las residencias y se dirigen al edificio Exeter, donde da inicio la jornada con un mensaje de reflexión que, dictado en inglés, unifica la Babel reinante, producto de las 55 nacionalidades diferentes de los jóvenes internos.

Con 354 estudiantes de entre nueve y 18 años en su campus, Aiglon, ubicado en el cantón de Vaud, a 1.170 metros sobre el nivel del mar, se caracteriza por ser uno de las escuelas más reconocidas de Suiza. Y su prestigio se pesa en euros. Las cuotas oscilan entre 30.500 y 42.760 euros anuales para los alumnos internos, quienes reciben su formación académica en inglés y francés, y son instruidos en el aprendizaje del español, alemán, griego y latín.

La reputación, la calidad de la enseñanza y el acceso a una gran variedad de actividades extra curriculares juegan un papel fundamental en el atractivo que encuentran empresarios, profesionales de éxito y miembros de la aristocracia para matricular a sus hijos en internados de reconocida influencia internacional. La exclusividad también es un incentivo en la elección de estas instituciones, ya que su elevado precio garantiza que sólo un grupo selecto de estudiantes pueda tener acceso a estos colegios privados, que ofrecen privacidad, comodidad y relaciones sociales durante el proceso de preparación académica de las diferentes generaciones de alumnos.

Aunque se den clases en varios idiomas, el inglés es obligatorio para entrar

Europa alberga los colegios más caros y más exclusivos del mundo

Europa alberga los colegios más caros y exclusivos del mundo, que en algunos casos rompen con la infraestructura del internado clásico y acogen a sus alumnos en pequeños palacetes que ofrecen escenarios de ensueño y película, en el sentido más literal de la palabra.

Un claro ejemplo de ello es el internado británico masculino Harrow School, cuyas instalaciones han sido utilizadas como telón de fondo para películas y famosos anuncios de televisión. Entre los ejemplos más destacados figuran las películas de Harry Potter, en las que se utilizaron diversas localizaciones del internado. En la primera cinta de la saga, se escogió un aula de la institución como escenario para las lecciones de la clase de magia de Howarts. Harrow también sirvió de telón de fondo en la película Orgullo y Prejuicio, así como para campañas publicitarias de marcas tan conocidas como Adidas y Polaroid, y para la producción de sesiones de fotografía de revistas de prestigio.

El internado, que fue fundado en 1572, ha formado en sus aulas a siete primeros ministros británicos, al primer ministro de la India, Jawaharlal Nehru, y a miembros de la realeza de Jordania, Irak y Reino Unido, entre otros alumnos destacados. La cuota anual para los estudiantes es de 36.718 euros, más un depósito inicial de 2.200 euros. Otro de los internados británicos de renombre es Marlborough, cuya cuota media es de 36.400 euros anuales, y en donde se formó en sus inicios el Nobel de medicina de 1960, Sir Meter Medawar.

La oferta de internados en Estados Unidos no es menor que en Europa, sin embargo, los precios son más bajos que en los internados europeos. La escuela Annie Wright, ubicada en Washington, abre sus puertas a los niños desde los cuatro años por un precio de 8.500 euros, aproximadamente. Según se van haciendo mayores, los padres pueden dejarlos en manos de la institución bajo el régimen de internado por poco menos de 30.000 al año.

Debido a la variedad cultural de sus estudiantes, estos colegios unifican su forma de comunicación por medio del inglés, idioma común para alumnos nacidos en diferentes países, como Francia, España o Alemania. Debido a esta exigencia, las escuelas se ven en la necesidad de pedir a sus aspirantes un nivel de conocimiento aceptable de esta lengua.

'Algunos de los alumnos españoles no hablan inglés cuando solicitan su plaza, por eso se les hace seguir un curso ESL (Inglés como Lengua Extranjera, en sus siglas en inglés) de un año para poderse incorporar a las clases. Otros ya lo hablan, porque provienen de una institución bilingüe en su país', señala Mary Sidebottom, directora del programa de estudiantes extranjeros de Aiglon.

Una vez que estos jóvenes han concluido sus estudios, la mayoría aspira a universidades de prestigio ya sea en EE UU o Europa para continuar su formación. Sin embargo, no todos tienen los mismos planes. 'La mayoría de estudiantes españoles se quedan, pero otros vuelven a las escuelas de sus países en los últimos años de estudio porque sus padres no quieren que olviden el idioma y prefieren que vayan a universidades de su país', agrega.

El programa académico en estas instituciones se inicia en diferentes meses del año. En el caso de Aiglon, por ejemplo, ya se preparan para el inicio del nuevo periodo en el próximo mes de septiembre.

Los requisitos son casi los mismos para los alumnos extranjeros en todas las instituciones. Los aspirantes deben aprobar un examen de admisión, que al realizarse en inglés sirve para acreditar el conocimiento del idioma; también tienen que aportar un certificado académico y una carta de recomendación de la institución de la que provienen, además de otras exigencias como aportar un reconocimiento médico, copia del pasaporte, fotografías recientes y pagar las cuotas iniciales de inscripción, que son fijadas por cada internado.

Desde la astronomía al 'bridge', el remo y la vela

Actividades como el esquí, el rugby, la vela, la equitación, la astronomía o el bridge forman parte de la rutina de los jóvenes estudiantes de los internados de élite.

Además de completar el plan académico que se establece en estas instituciones prestigiosas, la gran variedad de actividades extra curriculares entretiene a los alumnos que deben pasar los siete días de la semana dentro de la institución.

El colegio mixto Cheltenham (36.358 euros anuales), en el Reino Unido, ofrece hasta 36 actividades diferentes a las que los alumnos se pueden dedicar mientras no están dentro de las aulas. Entre estas se encuentran remo, waterpolo, teatro, música y un club de astronomía.

En Canadá, el internado Shawnigan Lake (26.000 euros anuales) ofrece a sus alumnos uno de los campus de estudios más privilegiados del mundo, al menos en cuanto a paisaje se refiere. Situado en la Isla de Vancouver, además de por agua, está rodeado de montañas y praderas que albergan 11 canchas de deportes diferentes repartidas por sus más de 120 hectáreas de extensión.

En el internado Saint Columba's, ubicado al pie de una montaña, cerca de la bahía de Dublín, los alumnos aprenden artes plásticas, realizan excursiones por los alrededores y practican desde la pesca a la fotografía, pasando por la arqueología, entre otros. Esta institución irlandesa acoge a casi una decena de estudiantes españoles y su coste anual es de 5.700 euros.