IRPF

Dudas en el 'trato neutral' al ahorro

Fiscalistas avisan sobre situaciones discriminatorias en el nuevo IRPF

Nunca llueve a gusto de todos, sobre todo en asuntos tributarios. Expertos fiscalistas avisan ahora de la existencia de lagunas legales para completar la neutralidad fiscal del ahorro que el Gobierno busca con el nuevo IRPF que entrará en vigor en 2007.

La aplicación de un único tipo de gravamen, del 18%, para todos los instrumentos del ahorro (acciones, plusvalías, depósitos, dividendos, seguros, fondos de inversión, etc.) con independencia de su origen y plazo de generación, contribuirá a una mayor 'uniformidad nominal' entre estos productos pero dejará muchas cuestiones pendientes, verdaderos 'obstáculos' hacia una neutralidad real, a juicio de los expertos.

'Tengo serias dudas de que con el nuevo IRPF se vaya a conseguir la neutralidad pretendida', indicó ayer Javier Tello, director del departamento fiscal de Caja Madrid, en un seminario organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección.

Entre los principales obstáculos, Tello avisó de la existencia de una multiplicidad de regímenes transitorios que se pondrán en marcha a partir de enero para compensar a los agraviados (ahorradores que cuentan ya con un determinado producto y que se verán perjudicados con el nuevo impuesto). Estos regímenes compensatorios provocarán que parte de los contribuyentes tributen de diferente forma, al menos por los productos que ya tienen, una situación que puede durar años si estos instrumentos son a largo plazo como pueden ser los seguros de vida.

Los expertos se hacen eco también de que, a pesar de esta uniformidad nominal en el gravamen al ahorro (un 18% para todos) seguirán existiendo diferencias tributarias. Por ejemplo, el trasvase que haga un contribuyente entre fondos de inversión seguirá exento (sin peaje fiscal) mientras que este peaje existirá si se pretende destinar el dinero de un fondo a un plan de pensiones privado.

'Resulta también, cuando menos cuestionable', según Tello, el hecho de que el nuevo impuesto no considere las rentas generadas por planes de pensiones como rendimientos del ahorro (tributando al 18%) sino como rentas del trabajo, por lo que tributarán al tipo marginal de gravamen de cada contribuyente (entre 24% y 43%) cuando se rescate el plan.

Otro asunto que genera discriminación, según los expertos, es la eliminación de la doble imposición por dividendos a cambio de una exención para los primeros 1.500 euros. Ello provocará que se trate peor a los dividendos que excedan de esos 1.500 euros.

Otra discriminación se encuentra en la compensación de pérdidas y ganancias en los instrumentos del ahorro, según Ernesto Jiménez socio de Garrigues. En el nuevo IRPF se permitirá que esta compensación se haga entre productos que hayan generado ganancias o perdidas de capital por un lado, y entre los que generen rendimientos de capital mobiliario por otro. 'Son dos cestas independientes cuyos límites no se podrán traspasar', indica. De hecho, no se podrán compensar ganancias de capital con rendimientos mobiliarios, lo que podría ocurrir, por ejemplo, entre un unit linked (fondo de inversión ligado a un seguro de vida) y un fondo de inversión tradicional.

Por otro lado, la aplicación de un único límite (de 10.000 euros al año), y menor que el actual (puede llegar a 48.000 euros) para las aportaciones a planes de pensiones de todo tipo (individuales y de empresa) provocará el desvío hacia otros activos financieros. 'Habrá quien traslade parte de sus ahorros a seguros colectivos pero sus aportaciones no son deducibles como ocurre con los planes de pensiones', avisa Salvador Espinosa responsable de asesoramiento sobre planes de retribuciones de ejecutivos de Garrigues. También hay que tener en cuenta el efecto conjunto del nuevo IRPF con impuestos autonómicos. Es el caso del impuesto de sucesiones y donaciones, que en algunas comunidades está casi suprimido. Muchos inversores tratarán de invertir sus ahorros en fondos de inversión y traspasarlos a sus herederos para evitar pagar impuestos en vez de utilizar otros productos financieros, algo que sólo podrá ocurrir en ciertas comunidades.

A ello hay que sumar los efectos de la desaparición del régimen de sociedades patrimoniales. 'Su disolución provocará un trasvase hacia otros instrumentos de ahorro', afirma Miguel Cruz, director de Landwell PwC.