Recursos humanos

Evitar la rotación, todo un reto para la empresa

La rotación del personal supone un verdadero problema para algunas organizaciones, que empiezan a ser conscientes de la necesidad de poner remedio a este asunto. Los expertos aseguran que los elevados costes económicos, la pérdida de motivación de los empleados así como el empeoramiento de la imagen ante los futuros trabajadores y clientes son algunas de las consecuencias principales de la entrada y salida constante de los trabajadores.

La firma especializada en la gestión del capital humano Hudson, asegura que para solucionar este problema resulta imprescindible empezar por establecer una adecuada selección de las personas para el puesto de trabajo concreto que van a desempeñar así como que éstas posean una buena sintonía con la organización.

Desde Hudson han elaborado una herramienta denominada Carrier Fit Indicator (CFI) cuyo objetivo es reducir la rotación en las compañías gracias, precisamente, a una mejor selección.

'Se trata de un cuestionario que se aplica a la persona en el momento de la selección. Nos encontramos con que, en ocasiones, cuando se aborda un proceso de esta clase muchas empresas se fijan únicamente en los conocimientos técnicos y reclutan, no seleccionan. Sin embargo, tener en cuenta la motivación del empleado y la cultura de la empresa es fundamental', declara Fernando Guijarro, director del área de consultoría de la firma de recursos humanos.

Casos únicos

Como cada empresa cuenta con sus peculiaridades, a la hora de revisar este problema es importante hacer un análisis de su situación particular y actuar teniendo en cuenta la estructura de la organización.

Entre los principales motivos que causan una elevada rotación en una compañía, Fernando Guijarro señala la incorrecta elección de la persona para unas funciones concretas, la falta de adaptación a la cultura de la compañía o a sus superiores, la retribución económica o la falta de expectativas y planes de desarrollo en la empresa.

Los expertos afirman que una compañía que tiene un índice de rotación alto se encuentra siempre en búsqueda de nuevo personal, lo que supone, además de costes directos, una serie de gastos ocultos como, por ejemplo; los de formación, tarifas de reclutamiento, curva de aprendizaje y riesgos en los contratos con el cliente.

'En sectores como la restauración, los call centers o el transporte la rotación es muy alta. En ocasiones puede llegar a superar el 40%. Las empresas empiezan a invertir en soluciones, sobre todo debido a la escasez de personal en el mercado', concluye Guijarro.

Después de seleccionar, retener

Algunos expertos insisten en la falta de profesionales que hay en el mercado laboral y en las dificultades que a veces supone cubrir un puesto de trabajo. Por tanto, la idea de que hoy en día es el talento el que elige, y no la empresa, se impone cada vez con más fuerza.

Según François Pérez Ayrault, del Instituto de Formación Avanzada (Infova), 'hoy es el tiempo en el que las organizaciones han comprendido que su verdadero valor se halla en su capital intelectual, por lo que las que dediquen recursos a las políticas de retención de talentos deberán tener muy en cuenta las necesidades de este colectivo tan exclusivo'.

Infova ofrece una serie de consejos que pueden contribuir a una mayor retención del talento. Permitir a los trabajadores el acceso a las más variadas fuentes de información sería uno de ellos. La segunda recomendación se refiere a la necesidad de que las empresas cuenten con líderes capaces de crear las mejores condiciones ambientales, que incentiven el desarrollo de sus colaboradores, escuchando y comprendiendo, haciendo hincapié en la creatividad y la innovación a través de retos y desafíos.

La adopción de una 'cultura del riesgo' que neutralice el miedo a innovar y la creación un ambiente de trabajo estimulante también son importantes. Por último, que la compañía se atreva a hacer cambios. 'Se tienden a cambiar cuando no hay más remedio, pero hoy el escenario es distinto: el mayor riesgo que asumen las empresas es el de no arriesgarse', concluye Pérez Ayrault.