Guía para el inversor

La mitad del índice ha visto reducido su capital flotante

Los expertos alertan del riesgo de que los títulos se concentren cada vez en menos manos

La vorágine de movimientos corporativos que vive la Bolsa española tiene varias lecturas, unas buenas y otras no tanto. A corto plazo las opas tienen efectos positivos para los inversores porque disparan la cotización de las compañías. Sin embargo, a medio y largo plazo, las consecuencias de estos movimientos pueden ser negativas. Y es que el catálogo de valores donde elegir, así como la liquidez de muchas empresas empiezan a resentirse.

Un claro ejemplo se puede observar en el free float o capital flotante de las compañías, ratio que viene a indicar qué parte del capital cotiza realmente en Bolsa y al que, para su cálculo, hay que descontar las acciones que están en manos de los accionistas de referencia. Desde 2003 hasta el momento actual, las opas y las compras de títulos por los accionistas significativos para reforzar su participación en el accionariado ha rebajado el capital flotante de la mitad de los valores del Ibex 35. En 12 de estos caso el estrangulamiento del free float es superior al 10%.

'La elevada concentración de la propiedad en las empresas cotizadas es un rasgo estructural de nuestro mercado, en buena parte debido al pequeño tamaño medio de los emisores', sostiene Isabel Giménez, directora general de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros. 'Sin embargo, podría llegar a ser una tendencia peligrosa al haberse incrementado la concentración en los últimos años, principalmente debido a la irrupción de nuevos actores, inversores instituciones, hedge funds y el capital riesgo', añade. Esta agudización en la caída del free float ha supuesto, según Giménez, una reducción de la liquidez del mercado, así como un calentamiento de los precios, 'y por ende, una reducción de las posibilidades de acceso y salida de los pequeños accionistas'.

En términos absolutos el impacto de la reducción del capital flotante no es tan llamativo, aunque en este caso la cifra está maquillada porque la liquidez de los grandes valores se mantiene muy alta. En concreto, en los últimos tres años el freet float medio del Ibex 35 ha caído un 5,03%, pasando del 57,63% al 52,59%. 'Muchas pequeñas compañías sí se están viendo afectadas por la reducción de su capital flotante, sin embargo, en términos agregados la liquidez del mercado español está viviendo un momento dulce gracias a que los blue chips siguen teniendo la mayor parte de sus acciones cotizando libremente en Bolsa', sostiene Domingo García Coto, director del servicios de estudios de la Bolsa de Madrid.

A juicio de este experto, se está viendo que hay papel suficiente siempre que se pague un buen precio. 'No veo grandes problemas de liquidez aunque sí puede haber problemas de precios. Estamos viendo fuertes subidas en determinadas acciones pero las valoraciones no son infinitas. La historia nos enseña que subidas rápidas suelen venir acompañadas de correcciones posteriores', alerta García Coto.

Volatilidad extrema en Metrovacesa

El valor del Ibex 35 que más ha visto como caía su capital flotante en los últimos tres años es Metrovacesa. Ha pasado de tener el 56,45% de sus acciones cotizando libremente en el mercado al 13% actual. Precisamente en la inmobiliaria se aprecia uno de los riesgos que trae consigo la reducción del free float: el aumento de la volatilidad al producirse cuellos de botella en el cruce de oferta y demanda. El pasado 20 de septiembre acabó el plazo de aceptación de las dos opas que había sobre el valor y que se hicieron con cerca del 40% del capital. De las 12 sesiones que han transcurrido desde entonces, en ocho el precio ha variado más de un 5%.

Tras Metrovacesa, la mayor reducción en el capital flotante se da en NH. Las sucesivas entradas en su capital de Hesperia y de varias cajas de ahorro han recortado en un 25% el número de acciones disponibles en el mercado hasta dejarlo en el 43% del total. Algo parecido ocurre en Fenosa. ACS compró al Santander su paquete pero luego lo ha ido ampliando al igual que han hecho algunos accionistas históricos de la compañía como Caixa Galicia. Además nuevos accionistas han entrado en su capital como Manuel Jove. El resultado es una reducción del free float hasta el 37%, por debajo de la media del Ibex.

En el caso de Endesa, una de las consecuencias de la guerra de opas que se ha desatado en torno al valor es también la caída de su free float. Las sucesivas entradas en el capital de Axa, Deutsche Bank y Acciona han recortado el número de acciones que cotiza en Bolsa en casi un 25%. Aún así, el capital flotante de la eléctrica, un 63%, sigue siento lo suficientemente elevado como para garantizar la liquidez del valor.

Por el contrario, donde más ha aumentado el free float durante los últimos tres años ha sido en Enagás. æpermil;ste ha subido un 26% gracias sobre todo a la desinversión (estaba obligado por ley) que ha efectuado Gas Natural.

Otra de las consecuencias de la reducción del free float en muchas compañías es que pueden desincentivar a los inversores institucionales (fondos, planes de pensiones) a la hora de entrar en su capital. 'Para un pequeño inversor, que mueve pocas acciones, no debe suponer un problema determinante, pero sí para un gran fondo porque puede encarecer la compra de su paquete o retrasar en exceso su salida en el caso de que quiera deshacer su participación', reconoce Domingo García Coto.

Pero los expertos no ven sólo aspectos negativos en la formación de un núcleo duro de accionista en torno a una compañía. 'Es una característica beneficiosa en tanto en cuanto hay más estabilidad de los accionistas y se depende menos del denominado capital transeúnte (inversores institucionales), más volátil', indica Isabel Giménez.

¿Continuará el estrechamiento del capital flotante? Los expertos creen que pueden seguir dándose operaciones corporativas pero señalan que la armonización española con respecto a la normativa europea de opas reducirá este tipo de operaciones, al eliminar las ofertas parciales, encareciendo considerablemente la toma de posiciones de nuevos accionistas, así como movimientos en los ya existentes.

La Bolsa piered tamaño

Desde 2003 las empresas que han sido excluidas del parqué alcanza las 31. Durante este mismo periodo las empresas que han salido a Bolsa son sólo 13. Desde enero han dicho adiós al parqué Azkar, Cortefiel, Terra, Telefónica Móviles y Cementos Lemona.

Más exclusiones que caras nuevas

La sensible reducción del capital flotante no es la única consecuencia de la oleada de opas que vive la Bolsa española. Otro factor que contribuye a la progresiva descapitalización del parqué son las numerosas exclusiones de cotización que se están anunciado de un tiempo a esta parte.

El mercado primario español vive este año su mejor ejercicio desde 1999. Hasta el momento han salido a Bolsa ocho compañías (Renta Corporación, Parquesol, Grifols, Astroc, GAM, Técnicas Reunidas, BME y Riofisa), otra (Lanetro) dio marcha atrás en el último momento y al menos una compañía más (Vocento) está en la recta final de su estreno en Bolsa. Sin embargo, esta abundancia de caras nuevas apenas sirve para suplir el rosario de exclusiones de cotización que se vienen dando desde 2003. En lo que va de año cinco empresas más han dicho adiós al parqué (Azkar, Cortefiel, Terra, Telefónica Móviles y Cementos Lemona) y hay al menos otras seis cuya continuidad en Bolsa aún no está clara (Colonial, Fadesa, Tele Pizza, Sotogrande, Parquesol y Urbis) al haber sido objeto de opa.

'Para un mercado financiero es mejor la aparición de nuevos emisores y las ampliaciones de capital que las exclusiones de cotización', explica Isabel Giménez, directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros. 'æpermil;stas últimas', continúa Giménez, 'aunque a través de opas eleven los precios, pueden devenir en valores menos líquidos o exclusiones de Bolsa, pudiendo afectar, incluso, a la representatividad sectorial del mercado financiero y a la competitividad de sus índices de cara a la toma de posición por parte de los inversores institucionales'.

Uno de los motores en las exclusiones de cotización ha sido la irrupción en el mercado español de las operaciones de capital riesgo. El peligro que puede conllevar esta dinámica ha llevado a la CNMV a publicar una monografía al respecto. Nuria Baena, técnica del servicio de estudios del organismo supervisor, alerta en ellas sobre el progresivo descenso del número de empresas cotizadas.

'Estas actuaciones del capital riesgo podrían traducirse en una reducción del tamaño de la Bolsa española. La exclusión de empresas con un cierto peso en el mercado se une a la estructural escasez de desinversiones del capital riesgo a través de OPV', avisa Baena. Por tanto, argumenta esta experta, de continuar esta tendencia el private equity podría actuar 'más como competidor de la Bolsa que como medio de financiación de empresa o proyectos nuevos en fase de crecimiento'.

En este contexto, sugiere Baena, 'quizás las autoridades financieras podrían replantearse la viabilidad de volver a crear un mercado con requisitos y obligaciones flexibles y relajadas que las del mercado oficial'. El objetivo de este mercado sería atraer más empresas al parqué.