Tobias Levkovich

'Las opas dan un buen soporte a las acciones'

Es uno de los expertos más influyentes del mundo, según la revista 'Money'. Para Levkovich la situación actual no es comparable con los máximos de 2000

Es el analista estrella del banco de inversión más imperante del mundo. Tobias Levkovich estuvo esta semana en Madrid para reunirse con clientes de banca privada de Citigroup en España.

¿Aún tiene fuelle la Bolsa para seguir subiendo?

Nuestras perspectivas para la renta variable estadounidense son positivas tanto a corto como medio plazo. Nuestra previsión es que el S&P 500 cierre este año en 1.410 puntos, es decir, un 5,35% más que su nivel actual, y para finales de 2007 nuestros cálculos sitúan el índice en 1.500 enteros, un 12% más. En el caso del Dow Jones, creemos que puede subir un 1,6% hasta el final de año, hasta los 11.900 puntos, mientras que para 2007 estimamos que puede cerrar en 12.750 puntos un 8,86% por encima de su nivel actual. Durante este periodo la Bolsa puede atravesar algunos recortes provocados por factores como los precios de la energía o tensiones geopolíticas. Pero, si esto ocurre, en nuestra opinión significará una clara oportunidad de compra.

¿Teme que podamos estar viviendo una situación similar a la de los años de la burbuja tecnológica?

No, en absoluto. En 2000 se dieron una serie de circunstancias que ahora mismo no vemos. En primer lugar, toda la atención del mercado se centró en un grupo de sectores como tecnología, medios y telecomunicaciones. El Nasdaq llegó a cotizar a más de 100 veces sus beneficios. En este sentido, hay que tener en cuenta que la actual subida de la Bolsa se basa en beneficios reales, no en expectativas: siete de los 10 sectores del S&P 500 presentan crecimientos en los beneficios de doble dígito. Otro aspecto que ha cambiado bastante son los flujos de dinero. En 2000 la mayoría de entradas en los fondos de inversión iban a parar a la renta variable estadounidense. Ahora, en cambio, la mayoría del dinero que captan los fondos se invierte en el extranjero. Es decir, que si hay alguna burbuja ésta no está en Wall Street sino en otros mercados como los emergentes o en las materias primas.

En este contexto, ¿cuáles son sus sectores favoritos?

Nuestra selección es bastante ecléctica. Más que sectores en general nos interesan grupos de compañías o subsectores. Para seleccionar nuestras áreas favoritas utilizamos cinco criterios: cómo ha cotizado el valor desde 2000 y la correlación que ha tenido con el mercado desde entonces, la tendencia en la revisión de las estimaciones de beneficios, la valoración, aspectos fundamentales de la compañía y el sentimiento del mercado (movimientos de los insiders, etc.). En función de estos criterios sobreponderamos tecnología (nos gustan las empresas de hardware y servicios pero nos mantendríamos fuera de chips y semiconductores; también apostamos por empresas de salud como farmacéuticas y biotecnológicas, así como por el consumo discrecional, especialmente compañías de medios de comunicación; otro sector que nos parece atractivo es el de alimentación y bebidas.

Sin embargo, en el tema de la selección de valores quiero hacer una matización. A nosotros no nos preocupa si un valor está caro o barato, lo que nos interesa es averiguar cuál es la mejor forma de valoración para predecir el futuro comportamiento bursátil de la compañía. Es decir, no estamos en este negocio para satisfacer nuestro ego académico calculando si un valor está caro o barato, estamos aquí para ganar dinero. El PER, por lo tanto, no sirve de gran cosa si no se compara con otras variables. Por ejemplo, en las compañías cíclicas, cuando sus ratios son bajos es señal de que sus acciones van a seguir cayendo. Otro ejemplo es Google: salió a Bolsa en 2004 y su PER, teniendo en cuenta las previsiones de beneficios para 2006, era de 30 veces. Las acciones en cambio subieron mucho y al publicar los resultados de 2006 resulta que PER era de tan sólo 10 veces. ¡Las estimaciones de beneficios eran erróneas!

Uno de los motores de las Bolsas están siendo los movimientos corporativos. ¿Cree que continuarán?

Continuarán y no será sólo en un sector. La liquidez del capital riesgo y los flujos de caja de las compañías son enormes, a lo que hay que añadir los balances más saneados de los últimos 20 años. El capital riesgo tiene 1,5 billones de dólares para gastar, a lo que hay que sumar los 2,3 billones de flujo de caja de las compañías del S&P 500. No sé si las fusiones y compras llevarán al mercado a niveles más altos de los actuales, pero sí creo que le proporcionan un sostén, un suelo, muy consistente.

¿Cree que la renta variable estadounidense ofrece más atractivo que la europea o la japonesa?

No soy el estratega global de Citigroup pero él opina que EE UU y Europa son en estos momentos los mercados más atractivos. De todas formas, déjeme, ya que le he hablado de los sectores que me gustan, que le mencione aquello que no me gusta. A veces es más importante saber evitar los malos valores que acertar con las inversiones. En las economías occidentales los inversores han apostado por el crecimiento económico de los países emergentes. Pero lo han hecho de una forma indirecta, es decir, se han centrado en comprar empresas de materias primas, compañías industriales, de maquinaria... Precisamente son éstas las áreas que recomendamos evitar en estos momentos.

Muchos inversores españoles temen invertir en EE UU por la debilidad del dólar. ¿Qué les diría?

Les diría varias cosas. En primer lugar, que la dirección del dólar por sí misma no determina la marcha de los mercados. No es cierto que un dólar fuerte haga subir la Bolsa y viceversa. En segundo lugar, es cierto que para un inversor español la evolución del dólar es importante a la hora de convertir las divisas. Pero si cree que una compañía estadounidense es atractiva, le diría que no deje de invertir en ella por el miedo a los tipos de cambio. Debe cubrir la divisa con alguno de los instrumentos que tiene a su disposición, pero no dejar de invertir en acciones estadounidenses si está convencido de su potencial.

El consumo no ha caído en setenta años

El debate que centra la atención de Wall Street en estos momentos es si la economía de EE UU tendrá un aterrizaje suave o una brusca desaceleración. Tobias Levkovich no comparte el pesimismo de muchos de sus colegas y estima que hay que hacer una serie de matizaciones. 'Creo que hay que hablar de dos tipos de economía, la industrial, que sí comienza a debilitarse, y la economía de consumo. No tengo muy claro que el gasto de los estadounidenses pueda flojear'.

En opinión de Levkovich se infravalora la capacidad de las familias de EE UU para consumir. 'En términos nominales, sin contar la inflación, el consumo no ha tenido una caída interanual desde 1938'. A su juicio, no se puede predecir la evolución del gasto de los consumidores (que supone casi el 75% del PIB de EE UU) por el estudio de un simple gráfico. 'La gente intenta predecir la marcha del gasto de las familias a través de los precios de las viviendas. Para mí es un error, porque la variable que más correlación guarda con el consumo es la creación de puestos de trabajo'. Levkovich recuerda que los ricos son cada vez más ricos y que el 20% de las familias con más ingresos en EE UU representan el 40% consumo total.