Rentabilidad

Depósitos y fondos reabren la batalla por el ahorro

El aumento de los tipos de interés y el cambio en la fiscalidad del ahorro pueden provocar un vuelco importante en las preferencias de los inversores españoles.

¿Se puede tener el dinero en uno de los 600 fondos de inversión que ofrecen menos rentabilidad anual que cualquiera de los múltiples depósitos de alta rentabilidad que han salido al mercado en los últimos meses?

En principio, más de 121.000 millones de euros (el 53% del dinero que gestionan los fondos de inversión españoles en estos momentos, finales de agosto) se encuentran en condiciones de tomar nuevos derroteros para sacarle más rentabilidad al dinero.

La nueva fiscalidad puede provocar alta emigración de los fondos

Si la razón de esta emigración reside en la rentabilidad, adicionalmente, a la vuelta de unos pocos meses, habrá también motivaciones de tipo fiscal, ya que en el nuevo IRPF se implanta la neutralidad fiscal entre los diversos tipos de ahorro. Es decir, los fondos de inversión van a perder las ventajas que les adornan en la actualidad, y que les permiten tributar al 15%, cuando los demás productos de ahorro tienen que pagar el tipo de gravamen medio del contribuyente (hasta un 45%) si la inversión es a un plazo inferior a los dos años. La desaparición de esta ventaja fiscal aumentará aún más el abanico de inversores que ahora tienen su dinero en fondos de inversión y que podrán emigrar a otras alternativas de inversión con expectativas de rentabilidad financiero fiscal más ventajosas.

Los inversores tienen unos pocos meses para empezar a echar números, aunque las bajas rentabilidades de todos aquellos fondos de inversión que se refugian en la seguridad (monetarios, de renta fija a corto plazo y garantizados de renta fija) les permite desde ya mismo empezar a mirar de reojo las numerosas ofertas en forma de depósitos o cuentas de alta rentabilidad que, al calor de las subidas de tipos y de una creciente competencia entre entidades, están apareciendo cada vez con mayor asiduidad en el mercado. Algunas entidades han empezado a combinar ya fórmulas de inversión que apuestan simultáneamente por depósitos y por fondos de inversión, incluso con perfiles diferenciados según la tolerancia al riesgo. Todo ello sin olvidar los títulos de deuda, que en los últimos meses han ido poniéndose en línea de rentabilidad y que se han acercado ya al 4%.

La subida de los tipos de interés, la desaforada competencia que se ha desatado entre entidades financieras por captar dinero aprovechando los incrementos de los tipos y el cambio fiscal a la vista, en el que se suprimen las desigualdades en el tratamiento tributario de los diferentes instrumentos de ahorro, han abierto un nuevo horizonte para los inversores.

Los fondos de inversión, hasta ahora favorecidos por un trato fiscal comparativamente más interesante y en ocasiones por rentabilidades mejores, van a tener que luchar a brazo partido para mantenerse como opción preferida por los partícipes.

En teoría, el pastel en juego es de proporciones bastante elevadas. Hay 574 fondos de inversión agrupados dentro de eso que suele denominarse como inversión defensiva, es decir, dinero que procede generalmente de depósitos y que se ha ido colocando en fondos de inversión en los últimos años. Se trata de un ahorro que tiene una aversión absoluta al riesgo y que sólo pretende no perder, aunque la rentabilidad sea escasa.

Este dinero se agrupa sobre todo en tres tipos de fondos: los monetarios (Fiamm), los de renta fija a corto plazo y los garantizados de renta fija. Estos tres grupos de fondos reúnen en la actualidad 121.060 millones de euros de patrimonio, es decir, el 53% del dinero que está colocado en los fondos de inversión españoles. Son 574 los fondos que se agrupan en este tipo de inversión, en la que prima la seguridad por encima de la rentabilidad como criterio de gestión y de resultados.

Pues bien, una parte de este patrimonio podría coger las maletas y emigrar hacia los depósitos de alta rentabilidad aprovechando las numerosas ofertas existentes, o a la deuda pública, en la que las rentabilidades siguen aún por debajo de la inflación pero cada vez con menos diferencia. Las últimas subastas de Letras a 12 y a 18 meses ya se han acercado al umbral del 4%, cuando hace año y medio apenas estaban en el 2%.

En ciertas condiciones, incluso, pasarse a un depósito o a un activo público puede significar, en relación con los fondos de inversión de tipo garantizado, una cierta ventaja ya que el inversor dispondrá de mayor liquidez.

Pero sin recurrir a la deuda pública y sin tener en cuenta las consideraciones fiscales, las ofertas de depósitos y cuentas de alta remuneración pueden ofrecer atractivos interesantes para algunos inversores que puedan estar descontentos con sus actuales rendimientos en los fondos de inversión.

Enrique Borrajeros, socio director de Abante Asesores, una de las gestoras de fondos de inversión de tipo independiente que existen en el mercado, ha hecho algunos cálculos comparativos. Tomando como referencia el Depósito Naranja de ING que ofrece un 7% el primer mes, su rentabilidad anual para un inversor que luego se quede en la Cuenta Naranja al 2,45%, se sitúa en el 2,79%. Por lo tanto, un inversor que tenga un fondo de inversión con rentabilidad anual inferior al 2,79% podría optar por buscarse mejor alternativa para su ahorro apostando por una cuenta de alta rentabilidad de las que existen en el mercado.

La oferta de ING es una de las más competitivas, pero no es la única, ya que entidades de banca online y últimamente bancos y cajas con fuerte presencia en el mercado minorista y de particulares han lanzado al mercado ofertas de depósitos de alta rentabilidad que compiten ventajosamente con los fondos de inversión de perfil defensivo.

En realidad, de los 574 fondos de inversión que forman el pelotón de la inversión colectiva de perfil más defensivo, apenas una docena de fondos saldría airosa de la comparación con los depósitos de alta rentabilidad.

Y de ese selecto grupo, algunos fondos garantizados de renta fija han cambiado en los últimos meses su política de inversión y tienen una política de inversión referenciada a algún índice o cesta de valores bursátiles. Excluidos estos fondos garantizados, los fondos que pasarían el filtro de la rentabilidad comparativa con los depósitos de alta rentabilidad serían apenas media docena.

Lo que retiene a la mayoría de los inversores en el resto de los fondos garantizados o en los fondos de renta fija a corto plazo o en los monetarios puede venir explicado por la falta de información de muchos de estos inversores (a pesar de la agresiva publicidad que desarrollan las entidades que ofrecen depósitos y cuentas de alta rentabilidad) o por motivaciones fiscales.

¿Qué harán los inversores cuando desaparezcan, como parece previsible, las ventajas fiscales de los fondos de inversión? En la actualidad, el rendimiento de los fondos tributa al 15% y el de los depósitos al tipo propio de cada inversor. En muchos casos, el traslado del ahorro a otras alternativas de inversión puede ser ventajoso y por ello quizás acabe materializándose más temprano que tarde, siempre que la neutralidad fiscal modifique la actual situación de ventaja comparativa de los fondos y que la rentabilidad de cada producto lo justifique.

En efecto, a medida que aumenta el tipo medio de gravamen en el IRPF del inversor, la exigencia de rentabilidad en un fondo de inversión disminuye en la actualidad. Por ejemplo, un inversor con un tipo del 45% en IRPF no necesitaría más allá del 1,80% de rentabilidad anual en un fondo de inversión para no tener que emigrar a un depósito de alta rentabilidad que le ofrezca una TAE del 2,79%. En este supuesto, sólo los inversores de rentas altas que tengan su dinero colocado en un fondo que rinda menos del 1,80% podrían trasladarse, para mejorar su rentabilidad, a una cuenta de alta rentabilidad como las señaladas.

Huida de los fondos

Si la ventaja fiscal de los fondos desaparece y si, como parece probable, a partir de enero todos los productos de ahorro tributan al 18%, el trasvase de dinero entre fondos y depósitos o hacia otras alternativas de inversión podría ser más fluido e incluso acelerarse.

¿Qué sentido tiene estar en un fondo de inversión para más del 53% del patrimonio que en la actualidad está refugiado en los fondos de inversión defensivos, algunos de los cuales son incluso fondos cautivos, es decir, que no permiten al inversor sacar el dinero más que en determinadas circunstancias y, de forma general, pagando penalizaciones entre el 3% y el 5% del patrimonio? ¿Qué sentido tiene sobre todo si hay otras alternativas más líquidas en las que colocar el dinero y con rentabilidades más altas y seguras?

Algunos analistas creen que los fondos garantizados e incluso los de renta fija pueden usar también sus propias armas para mejorar sus rentabilidades y el atractivo que ofrecen a los inversores. La propia dinámica alcista de los tipos de interés puede favorecer esta tendencia en los próximos meses, lo que reduciría el impacto negativo que podría producirse en el sector de fondos.

La pregunta de si merece la pena emigrar en busca de mejores rentabilidades posiblemente se la tengan que hacer muchos inversores en los próximos meses. Ya en la actualidad, con comparativas de rentabilidad bastante desfavorables, a la mayoría de los inversores de fondos de inversión les resultaría favorable emigrar a un depósito de los denominados de alta rentabilidad.

Con la nueva fiscalidad, de neutralidad casi absoluta, esta emigración puede ser mucho más interesante. Sobre todo para los inversores que tengan su dinero en fondos que históricamente le hayan proporcionado rentabilidades bajas y, en todo caso, para aquellos que no tienen posibilidades de disponer de su ahorro con liquidez absoluta. Una ventaja que los inversores aprecian en ocasiones por encima de otros argumentos.

La liquidez ha sido siempre uno de los grandes inconvenientes de los fondos de inversión garantizados, ya que por su propia estructura de inversiones estos fondos convierten al ahorro de los partícipes en cautivo durante un plazo fijo, sólo susceptible de ser desbloqueado mediante el pago de una comisión de reembolso bastante elevada que, por sí sola, puede justificar la emigración en busca de otro tipo de inversión.

Según estimaciones de Enrique Borrajeros, un 71,63% de los fondos de inversión garantizados de renta fija tienen comisión de reembolso, porcentaje que se sitúa en el 86,07% en el caso de los fondos de inversión garantizados de renta variable.

En los últimos tiempos, las condiciones de liquidez han mejorado en los fondos de inversión garantizados gracias a las denominadas ventanas de liquidez, pero son recursos de validez limitada ya que prevén reembolsos una vez cada seis meses. Demasiado poco para muchos.

Nuevas oportunidades fiscales

La nueva fiscalidad puede tener un impacto notable sobre el ahorro, ya que se inspira en un modelo de pretendida neutralidad entre las diferentes modalidades de inversión, lo que en principio puede dejar en peor situación comparativa a los fondos de inversión.

Un inversor que tenga, por ejemplo, un tipo de IRPF del 28% se podría dar por satisfecho con un 2,36% de rentabilidad en un fondo si quiere igualar la rentabilidad del 2,79% en un depósito de alta rentabilidad, ya que por este último pagaría un 28% y por el fondo un 15%.

Para los inversores con tipo de gravamen más elevado, del 45%, la diferencia de trato fiscal, en la actualidad, cuando se comparan con el fondo de inversión, que tributa al 15%, llega a ser de un punto de rendimiento. Es decir, con un fondo al 1,80% de rentabilidad, por el que pagaría un 15% de impuestos, podría tener un depósito al 2,79% que le exigiría un 45% de pago de impuestos sobre la renta. Por lo tanto, cuando su fondo le dé menos del 1,80% puede pasar a un depósito de las características señaladas, que le resultará más rentable.

'Nosotros aconsejamos al inversor que vaya realizando el cambio de forma gradual, en parte hacia los depósitos, ya que tendrán mejor tratamiento tributario en relación con su situación actual', explica Albert Figueras, director de Canales de Venta Directa de Banco Sabadell.

Una buena parte de los nuevos formatos de inversión y de ahorro que ofrece el Sabadell consiste ya en una mezcla de depósito y fondos de inversión, con una gama de rentabilidades que empieza en el 3,10% TAE para el depósito a seis meses.

'Una de las fórmulas consiste en una gama de depósitos combinados con una selección de fondos que se presenta en cinco tipologías diferenciales, según el perfil de riesgo que quiera asumir cada inversor', señala Figueras.

La combinación de fondos y depósitos está cada vez más extendida entre las entidades y ha dejado de ser un producto exclusivo de los bancos que venden por internet.

Rentabilidad

¦bull; Las cuentas y depósitos de alta rentabilidad más agresivos ya superan en rentabilidad a la casi totalidad de los fondos de inversión de perfil defensivo, Fiamm y renta fija. Con la nueva fiscalidad, la comparación será aún más favorable.