En portada

Muchas opciones para elegir

El abanico de elecciones en manos del inversor a la hora de sacarle rentabilidad a su dinero con bajo o nulo riesgo está aumentando desde hace unos meses gracias a la subida de los tipos de interés y a la consiguiente competencia entre las entidades financieras por captar el ahorro con remuneraciones cada vez más atractivas.

Esta competencia alcanza también al Tesoro, uno de los más activos tomadores de recursos de cuantos hay en el mercado. Precisamente las recientes subidas de tipos de interés oficiales han obligado al Tesoro a elevar sus tipos de interés en las Letras del Tesoro a 12 y a 18 meses. En teoría, se trata del ahorro más seguro, ya que cuenta con la garantía del Estado.

En la reciente subasta, celebrada esta misma semana, las Letras a 12 meses se han emitido aun tipo marginal del 3,48% y las Letras a 18 meses al 3,61%, frente a tipos de interés algo más bajos anteriormente, del 3,36% en el caso de las Letras a 12 meses y del 3,51% en las de 18 meses.

Las rentabilidades de estos dos productos de ahorro tienen la ventaja adicional de su elevada liquidez, ya que son títulos de muy amplia difusión en el mercado. La tendencia alcista de los tipos de interés permite suponer que en los próximos meses veremos tipos más altos en las Letras del Tesoro. A título de ejemplo cabe recordar que las Letras del Tesoro al plazo de 12 meses tenían una rentabilidad inferior al 2% hace poco más de un año, en julio del año 2005. Las Letras a 18 meses, que ahora están en el 3,61%, estaban en el 2,04% en la misma época.

Los depósitos denominados de alta rentabilidad no llegan a tanto por lo general, a pesar de las aparatosas rentabilidades que ofrecen a los inversores, del 7% y hasta del 10%, pero sólo durante el primer mes. Luego, el inversor tiene la opción de entrar en otra cuenta de la misma entidad con rentabilidad sensiblemente más reducida.

Echando cuentas, la rentabilidad en términos TAE para este tipo de depósitos no suele superar el 2,9%, ni siquiera el 3%, es decir, ganancias sensiblemente más bajas que la tasa de inflación y que las ofrecidas por un activo tan seguro como las Letras del Tesoro, que además no tienen penalización alguna por disposición de fondos ya que cuentan con total liquidez. Las entidades que han sacado al mercado productos de este tipo, al margen de los bancos online, son numerosas: Banesto, Ibercaja, Bankinter, La Caixa... Particularmente activo ha sido el papel de las cajas de ahorros, que tratan de evitar la pérdida de importantes segmentos del mercado de depósitos, en el que tradicionalmente han tenido el mayor protagonismo.

En las últimas semanas han empezado a aparecer, sin embargo, algunos depósitos al plazo de seis meses y de un año (caso de Banco Sabadell, que ha realizado una agresiva salida al mercado) con depósitos al 3,10% TAE a seis meses y del 3,25% a un año, también TAE. Las ofertas a un mes con tipos entre el 6% y el 9% son numerosas.

La perspectiva de subidas de tipos de interés, aunque no parece que vayan a provocar una escalada espectacular de las rentabilidades, aconsejan mantenerse en las ofertas a plazos más cortos para mejor aprovechar las subidas. Y en todo caso eludir todo compromiso que implique ausencia de liquidez, ya que en una fase alcista de los tipos se pueden ir aprovechando las nuevas oportunidades siempre que el inversor tenga las manos libres.

La criba que puede llegar a producirse en los fondos de inversión si una parte de los inversores opta por los depósitos provocará una depuración de algunos segmentos del mercado de forma que los dos tipos de clientes que ahora coexisten en los fondos de inversión definan sus preferencias y opten por el riesgo o por la seguridad como premisa básica.

El elevado porcentaje que representa en España el dinero de los fondos de inversión con vocación de depósitos puede salir en busca de mejores rentabilidades aprovechando los mejores tipos de interés a corto plazo y por supuesto la supresión de la penalización fiscal, dejando en los fondos a los inversores que tengan un cierto grado de vocación de riesgo o que quieran asumir sólo riesgos a largo plazo mediante la inversión en Bolsa.

La aprobación de la nueva fiscalidad va a ser el punto de arranque para esta selectividad que las entidades ya están preparando, incluso para antes de que acabe el año.