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La Hispanic Society busca sitio al lado del MOMA

La mayor pinacoteca de pintores españoles fuera de España no tiene quien la visite. Las salas de la Hispanic Society of America aparecen casi vacías a pesar de que en sus paredes cuelgan primeras obras de los pintores españoles más importantes. Goya, Velázquez, El Greco, Zurbarán, Sorolla...

Un simple paseo por las poco iluminadas y recargadas, tanto decorativamente como de lienzos en sus paredes, galerías dejan al visitante con la sensación de estar ante una colección de un valor artístico excepcional, y eso sin contar lo que se almacena fuera de la vista de los visitantes por falta de espacio.

Sin embargo, todas esas pinturas, esculturas, tapices y libros pasan desapercibidos entre la inmensa oferta cultural de Nueva York. Un guía turístico neoyorquino especializado en recibir a grupos de españoles lo confirma: 'Nadie pide venir, sin embargo, todo el mundo quiere ir al MOMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York)'.

El patronato de la Hispanic tomó recientemente la decisión de trasladarse de su actual ubicación entre las calles 155 y 156 hasta una zona más céntrica de Manhattan. 'Necesitamos más espacio para poder exponer todos nuestros fondos pero sobre todo necesitamos acercarnos a los grandes museos para poder entrar en el circuito, ya que difícilmente conseguiremos atraer visitantes a esta zona, ya que aquí hay que venir a propósito', explica el director de la Hispanic Society, Mitchell Codding.

Los planes de la institución fundada por Archer Milton Huntington en 1904 no están exentos de dificultades. La primera, la económica. La sociedad funciona con los intereses que le proporciona el legado del fundador -unos 65 millones de dólares que proporcionan unos intereses anuales de unos tres millones de dólares, el presupuesto anual de la institución- con lo que un proyecto de esta envergadura precisaría de ayuda externa, como confirma Codding.

'Sólo el edificio que tengamos que construir supondrá una inversión de 300 millones de dólares, sin contar el coste del suelo, por lo que tendríamos que buscar aportaciones económicas externas', explica el director.

El suelo es precisamente otro de los problemas. Según Codding, para poder mostrar los tesoros que guarda la Hispanic Society sería necesario contar con un edificio que triplique la actual superficie del vetusto edificio actual, es decir, pasar de los casi 9.000 metros cuadrados actuales a unos 30.000 metros cuadrados. Encontrar un solar en el Midtown neoyorquino es no sólo complejo sino, además, caro. Con todo, el director de la Hispanic se muestra optimista y asegura que ya tienen en marcha una red de buscadores de su futuro emplazamiento.

La sociedad está dispuesta a buscar los fondos necesarios -tanto de entidades públicas como mecenazgos- para conseguir su propósito de crear un nuevo museo con las características de los modernos recintos culturales. 'Queremos disponer de amplios espacios para la exposición permanente y para muestras temporales, así como biblioteca la Hispanic Society tiene unos fondos bibliográficos impresionantes, entre ellos primeras ediciones del Quijote o el Tirant lo Blanc o zonas educativas. En resumen, todo lo que lleva aparejado un museo actual', explica Codding.

Mientras culminan los estudios y sabiendo que el traslado va para largo, la entidad aprovechará para realizar reformas en los techos acrisoladas del edificio, aprovechando que los grandes murales que pintó Sorolla para la sociedad y que ocupan una gran sala, saldrán para España.

El objetivo final es que esa gran colección de arte español que acumuló Huntington logre superar los 20.000 visitantes anuales, la mitad, grupos de estudiantes, y encuentre en la gran manzana un sitio acorde con su valor artístico.

Bancaja traerá a España los murales de Sorolla

El magnate Archer M. Huntington fue amigo de Sorolla. El pintor valenciano era en los albores del siglo XX uno de los más conocidos y apreciados no sólo en España, sino también en el mundo. La pasión por la cultura española de Huntington le llevó a pedir a Sorolla que pintara una serie de murales de grandes dimensiones para decorar la sala principal del edificio de la Hispanic Society. Le pagó 150.000 dólares de entonces, lo que ilustra la popularidad del pintor.

Sorolla plasmó sobre lienzos de tres metros y medio de altura su visión sobre distintas zonas de España. El conjunto ocupa 240 metros cuadrados y nunca ha sido visto en España, ya que cuando Sorolla acabó su trabajo se trasladaron a Estados Unidos.

Ahora, Bancaja ha llegado a un acuerdo con la sociedad para restaurar los lienzos y traerlos por un año a España. El destino principal será la inauguración del macrocentro cultural que está construyendo Bancaja y que se abrirá en 2007. Después la exposición viajará a Madrid -se estudia si al Prado-, Barcelona y Sevilla. Será la mayor muestra organizada por Bancaja, que ha invertido dos millones de euros.