5d. Para Invertir

Tributar al 18%, el objetivo para los altos patrimonios

Los expertos echan en falta una reforma más profunda del IRPF. No obstante, consideran que supone una oportunidad para la banca privada

La actual tramitación de la reforma del IRPF, que entrará en vigor en enero de 2007, el alcance de la misma, los bienes a los que afecta, el cambio de tributación de algunas inversiones y las repercusiones que todas estas modificaciones podrían tener en la industria financiera en general y en los inversores, en particular, fueron algunos de los temas que se trataron durante un debate organizado por Banco Madrid y Cinco Días, y que reunió a importantes expertos en fiscalidad y banca privada.

Las carencias de la reforma tampoco se obviaron. 'Se la ha calificado de reforma y lo cierto es que no cambian muchas cosas. Los cambios en el impuesto de Sociedades han sido una decepción', explica Rubén Candela, presidente de Aedaf (Asociación Española de Asesores Fiscales). 'No es conveniente que la tributación del ahorro esté sometida cada cuatro años a cambios. Al ahorrador habría que darle cierta estabilidad normativa', señalaba Ángel Martínez-Aldama, director general de Inverco.

Una opinión que compartía Juan Manuel Moral, socio de Cuatrecasas. 'La reforma centra su interés en la fiscalidad de las rentas del ahorro, y una de las demandas del sector financiero es que quieren un sistema fiscal menos intervencionista, que no implemente cambios cada cuatro años, a cada año, como a veces ha sucedido', apunta.

La nueva norma abre las opciones de la banca privada, ya que exige al cliente estar más asesorado en su inversión

El nuevo IRPF contempla, entre otras medidas, un tipo máximo del 43% y un mínimo del 24% -aunque incluirá un primer tramo a tipo cero que englobará lo que hasta ahora se conocía como mínimo personal y familiar- y el que todas las rentas del ahorro, con independencia del tiempo en el que se hayan generado, pagarán un tipo único del 18% mientras que el impuesto de sociedades se rebajará del 35% al 30%. Estas modificaciones tienen entre sus primeras consecuencias el que se primará más el ahorro a corto plazo que a largo, lo que traerá consigo una reorganización de la industria financiera, que tendrá que modificar la distribución de sus productos. 'Este impuesto carece de incentivos para el ahorro a largo plazo, y es que la tributación de los planes de pensiones podía no haberse castigado ya que al final quedará para los que tributan al marginal, es decir, las rentas más altas, que son las que menos suscriben estos productos', coincide Moral. 'Con el nuevo escenario se potenciará además la gestión directa de carteras de valores, que recuperan parte del atractivo perdido', afirma José Miguel López-Frade, director general de Banco Madrid.

No sólo eso, estos expertos coinciden en señalar que estos cambios abren nuevas posibilidades a los asesores de banca privada, que verán como su labor cobra mayor importancia. 'El cliente tendrá que estar más asesorado. A las entidades de banca privada se nos abre la oportunidad de prestar más servicios, de mayor calidad y control. Además, al suprimir el factor tiempo como uno de los que afectarán a la fiscalidad del producto se exigirá un mayor seguimiento', sostiene Alberto Trueba, director comercial y de desarrollo de negocio de Banco Madrid. El diseño de nuevos productos, principalmente enfocados a las rentas más altas, se vuelve una máxima con la nueva ley, según estos expertos.

Entre los productos más afectados están, por contra, los seguros. La reforma introduce incertidumbres importantes, según López-Frade. Martínez-Aldama asiente: 'Las modificaciones son muy importantes en la tributación de los seguros a corto y medio plazo. En algunas escalas de gravamen, los asegurados salen beneficiados, mientras que en otros salen muy perjudicados como es en las escalas más altas y los plazos más largos'.

Y es que, a juicio de Moral, el hecho de que los grandes patrimonios estén afectados, generalmente, por todos los impuestos (el de Sociedades ya que suelen ser empresarios, el de las rentas de ahorro y el impuesto de Donaciones, entre otros) obliga a buscar un tipo de solución fiscal sin moverse de su sitio. 'Además de estar al día en lo que a modificaciones de las regulaciones fiscales de todos los países', añade. 'Ahora el nivel y la volatilidad de las carteras necesitan más elementos de análisis. Por eso es importante que en las rentas altas una de las principales búsquedas sean los productos que pueden liberar del impuesto del Patrimonio, y aquí estamos en desventaja respecto a otros países de la UE', sostiene López-Frade.

En cualquier caso y pese a las demandas de una mejora más importante, los expertos reconocen que existe una bonificación para los extremos, las rentas muy altas, como a las muy bajas. Son las rentas intermedias las que resultan más perjudicadas.

Uno de los puntos de la norma que más críticas ha recibido son los cambios implementados en el impuesto de Sociedades. 'Cómo tributan las sociedades afecta de igual modo a la tributación de la renta de las personas físicas, por ejemplo a través de los dividendos', sostiene López-Frade, para quien 'seguimos estando en desventaja respecto a otros países con una tributación más favorable en este apartado como Irlanda'. El resto de expertos coinciden e incluso van más allá, como Martínez-Aldama: 'Hubiera sido más necesario una reforma del impuesto de Sociedades que del impuesto de la Renta', sostiene. Para Candela, dejar como está este impuesto supone una pérdida de competitividad respecto a la UE.

De los objetivos que persigue esta reforma, dos son los principales, según los expertos: 'El primero, reducir el tipo máximo del 45% al 43%, y el segundo que el impuesto sobre la Renta descanse menos en las rentas del trabajo (actualmente el 80% de la recaudación descansa en las rentas del trabajo). En el primer caso, sólo las rentas muy altas encontrarán un beneficio mientras que dudo de la efectividad del segundo objetivo', señala Moral. 'Y es que las rentas empresariales quedan igual (los módulos de autónomos no se tocan y las rentas del ahorro apuestan por un tipo único del 18%), por lo que al final este impuesto seguirá recayendo sobre las rentas del trabajo', añade este experto, que considera que todo esto condicionará la fiscalidad de la banca privada. 'Las rentas altas deberán intentar no pagar impuestos sobre el Patrimonio y no pagar el 43% sino el 18% de tipo único. Esto impulsará el dinamismo de la industria financiera', añade Moral. Esto, sin embargo, también ha despertado las críticas de algunos expertos que consideran que es absurdo que una persona pague el 43% por las rentas de trabajo y el 18% por los rendimientos de capital mobiliario. 'Las rentas de trabajo siempre van a ser mayoritarias frente a las rentas de capital en un país como España', explica Martínez-Aldama. 'Salvo países como Mónaco o Luxemburgo, en el resto de países, el 80% de las rentas proviene del trabajo. España no es una excepción', sostiene. 'Intentar que las rentas de capital se equiparen a las del trabajo es una utopía', apostilla.

No es la única deficiencia que presenta la norma. A juicio de Martínez-Aldama, ésta hubiera sido una ocasión ideal para regular la fiscalidad de los inmuebles (que acapara el 80% del ahorro total de las familias, según sostiene), intentando no primarlo tanto en el impuesto de la Renta como sucede actualmente.

Algo parecido sucede con el impuesto de Donaciones y Sucesiones, cuya competencia está cedida a las comunidades y que puede provocar situaciones como la que ilustra Moral: 'Tenemos algún cliente de Cataluña que para evitar abonar este impuesto ha comprado un inmueble en Madrid y se lo ha cedido a su hijo'. Y es que desde el pasado enero, en esta comunidad, las donaciones de padres a hijos están casi exentas.

A la hora de señalar las carencias que sigue mostrando la nueva reforma y las aportaciones que cada experto haría al actual anteproyecto de ley, las opiniones difieren. Para Martínez-Aldama, en lo que a tributación del ahorro a largo plazo y planes de pensiones se refiere, los límites de aportaciones deberían incrementarse. 'Además, en la tributación del ahorro a corto plazo habría que mantener el 15%', señala. Modificar la medición de la capacidad económica es, junto a la vinculación de las actividades profesionales con las personales la principal preocupación para Rubén Candela. 'En el impuesto de Sociedades matizaría la forma de quitar las deducciones, y es que las exportaciones, la I+D y la reinversión de los beneficios extraordinarios pueden frenar los procesos de modernización empresarial', sostiene.

Trueba mantiene que habría que modificar la tributación de los planes de pensiones, incrementar las bonificaciones fiscales e intentar igualar o bonificar el largo plazo. 'Nos merecemos una reforma más global del sistema tributario', señala, por su parte, Moral, 'estamos parcheando el impuesto de Sociedades de una forma débil, tenemos un impuesto del Patrimonio que data de 1991, un sistema fiscal, en definitiva, muy limitado. Dado que el 90% de la riqueza real de los contribuyentes en España se debe al sueldo de la empresa, tenemos que avanzar hacia un sistema fiscal más justo'.