La reforma tributaria

Todas las ganancias obtenidas en Bolsa tributarán al 18%

La reforma deja en cuatro el número de tramos, fija un tipo único para todo el ahorro y limita las bonificaciones por fondos de pensiones y adquisición de vivienda. Costará más de 2.000 millones

La reformas tributarias ya están en marcha. Tras más de un año y medio de estudios, el Gobierno presentó este viernes los anteproyectos de ley del nuevo IRPF y del impuesto de sociedades que entrarán en vigor en enero de 2007, una vez que sean aprobados definitivamente por el Gobierno y se inicie su tramitación parlamentaria. En el impuesto sobre la renta, el Gobierno ha diseñado una reforma de menor calado que la prevista inicialmente pero que supondrá un 'gran estímulo para las rentas del trabajo y los contribuyentes con menores salarios, al tiempo que se realizará una auténtica revolución en el tratamiento fiscal del ahorro', según el vicepresidente económico, Pedro Solbes, quien destacó también que el 99,5% de los contribuyentes pagará menos impuestos. El coste global para Hacienda de las dos reformas (IRPF y sociedades) 'se situará entre 4.000 y 5.000 millones de euros', según el vicepresidente. En el caso del IRPF, el ahorro para todos los contribuyentes (coste para el fisco) 'será superior a 2.000 millones'.

Un impuesto simplificado

El nuevo impuesto será más simple. La escala de gravamen tendrá sólo cuatro tramos (uno menos que hasta ahora). El marginal máximo se recorta del 45% actual al 43%. El tipo mínimo actual (15%) desaparece, pero se elevan considerablemente los mínimos personales y familiares. Concretamente, el mínimo personal aumenta casi el 50%, los mínimos por hijo se incrementan entre un 20% y un 30%; y los mínimos por discapacidad, entre un 13% y un 38%.

El mínimo exento por rentas de trabajo (ahora en 3.500 euros) también se eleva, en 500 euros para contribuyentes con rentas inferiores a 9.000 euros, y en 200 euros para quienes tengan salarios por encima de los 13.000 euros. En salarios entre 9.000 y 13.000 euros, se aplicará una escala progresiva, que determinará un mínimo entre 200 y 500 euros.

La amplitud de todos estos mínimos favorecerá la rebaja del impuesto entre los contribuyentes con rentas más bajas. Así, Solbes ha cifrado en el 6% la 'rebaja media' para el contribuyente que le supondrá el nuevo IRPF. El 60% de los ciudadanos con rentas más bajas 'obtendrá una rebaja media del 17%'. En cambio para el 40% restante, con rentas medias y altas, su ahorro se situará 'por debajo del 6%', según el secretario de Estado, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

Se ensanchan los tramos

El mejor tratamiento para las rentas del trabajo no sólo se producirá por la elevación de los mínimos exentos. Además, se ensancharán los tramos actuales. El Gobierno ha optado, en vez de variar los tipos de gravamen intermedios (24%, 28 y 37%), variar los tramos de renta a los que se aplican cada uno de ellos. Esto supone en la práctica un desplazamiento de tramos, que beneficia a todos los contribuyentes. Por ejemplo, el tipo marginal del 37% que ahora se aplica entre los 26.842 y los 46.818 euros, se aplicará a partir de enero de 2007 entre los 32.360 y los 52.360 euros. Lo mismo pasa con el nuevo tipo de gravamen máximo del 43%.

El primer tipo de gravamen que se aplique será el del 24% para rentas hasta los 17.360 euros, pero se deberán descontar antes los mínimos personales y familiares. El hecho de que se haya elevado tanto estos mínimos supone que, en la práctica, este tipo del 24% tenga un recorrido corto.

Además, Hacienda ha introducido una corrección técnica en la consideración de estos mínimos, que pasan a tributar a un 'tipo cero' mientras que ahora se aplican como una 'reducción lineal sobre la base del impuesto'. Esta corrección permitirá, según Solbes, que se trate de igual forma al hijo de un contribuyente con rentas altas que al de uno con rentas bajas. En la situación actual, la aplicación del mínimo vital lineal beneficia al contribuyente rico porque resta de su base una renta que, de otro modo, estaría gravada a al tipo máximo de gravamen.

Solbes destacó, en esta línea, que el juego de mínimos por trabajo y por circunstancias personales permitirá que los contribuyentes con rentas salariales inferiores a 9.000 euros al año dejen de pagar impuestos. Además, 'más de la mitad de los contribuyentes tributará a un tipo único del 24%', que es el primero a aplicar en la nueva escala. Esto es lo más cercano al tipo de gravamen único con el que algunos miembros del Gobierno (entre ellos, el jefe de la Oficina Económica de Presidencia, Miguel Sebastián) especularon a principios de Legislatura, tipo único que fue rechazado, finalmente por suponer un elevado coste de recaudación.

Todo el ahorro al 18%

Una de las principales novedades del nuevo IRPF, es sin duda, el tratamiento a los instrumentos de ahorro. Se aplicará un tipo único del 18% a todos los productos que existan en el mercado (depósitos bancarios, incrementos patrimoniales, libretas de ahorro, seguros y dividendos) y con independencia del plazo en el que se generen.

Este hecho 'provocará una auténtica revolución bancaria', según Fernández Ordóñez, para quien a partir de ahora, las entidades financieras no podrán 'agarrarse' a las ventajas fiscales para promocionar sus productos entre sus clientes, ya que todos ellos tendrán igual trato tributario. 'Sólo habrá rentabilidad financiera, por lo que la competencia entre ellas aumentará ostensiblemente', comenta.

El tipo único del 18% afecta también a todas las plusvalías generadas con independencia de su plazo. Esto supone un cambio importante sobre la situación actual en el que se gravan entre el 15% y el 45% (según el tipo marginal del contribuyente) si se generan en menos de un año, y al 15% si se generan a más de un año. De esta forma, el tipo único del 18% supone una elevación de la tributación para los incrementos generados a más de un ejercicio.

La modificación de la tributación del ahorro, junto a los cambios operados en los planes de pensiones (se limitan las aportaciones máximas a ellos) no ha sido bien recibida por la patronal del sector. En una nota remitida este viernes, Unespa considera que la reforma fiscal presentada por el Gobierno 'va en la línea contraria a lo que la sociedad necesita en estos momentos' y no resuelve el tradicional problema de falta de ahorro de los españoles. La patronal estima que el nuevo IRPF elimina el incentivo fiscal que hasta ahora se mantenía para el ahorro a medio y largo plazo, primando sólo el de corto plazo, generalmente muy vinculado a los vaivenes de los mercados.

El Gobierno someterá el borrador del IRPF a información pública durante semanas, antes de que sea aprobado en febrero. El Ejecutivo discutirá con las comunidades la rebaja del tramo autonómico del impuesto (un 33% del total) , en un próximo Consejo de Política Fiscal. Podrían verse obligadas, así, a pagar un tercio del coste total de la reforma.

Ahorro previsión Recorte de las aportaciones a planes de pensión y fomento del rescate periódico

El Ministerio de Hacienda establecerá, a partir del 1 de enero de 2007, un límite de 8.000 euros en las aportaciones a fondos y planes de pensiones deducibles en el impuesto sobre la renta, independientemente de la edad del contribuyente (este límite no podrá ser superado si se suman planes de pensiones y de dependencia). El límite únicamente podrá ser superado por los discapacitados hasta un máximo anual de 24.250 euros. Hacienda establece además un segundo límite de seguridad en el 30% de las rentas activas (aquellas generadas por el trabajo o actividades empresariales) del contribuyente, porcentaje que podrá elevarse hasta el 50% en el caso de los mayores de 52 años.

En el rescate del patrimonio del fondo existirá beneficio fiscal exclusivamente cuando se realice en forma de renta vitalicia.

De forma transitoria, se mantendrá el beneficio fiscal en los casos de rescate como capital (de una sola vez) durante cuatro años para facilitar al sector financiero la adaptación al nuevo sistema. (Ahora sólo tiene una prima el rescate como capital, con una exención del 40% del valor del fondo). Los derechos fiscales adquiridos por los partícipes hasta ahora se respetarán.

otras novedades Adiós a las sociedades patrimoniales

Con la reforma fiscal Hacienda elimina en el impuesto sobre beneficios de las sociedades el régimen de sociedades patrimoniales, ya que Hacienda considera que se había convertido en un instrumento de opacidad de la renta.

Por lo que se refiere al impuesto sobre la renta de los no residentes, la reforma incluirá una serie de modificaciones para cumplir con los requerimientos de la Unión Europea a la Hacienda española.

Las dos novedades más importantes son la tributación de las ganancias patrimoniales desde el 35% actual hasta un tipo del 18% (como tributarán los residentes), mientras que las rentas del trabajo tributarán a un tipo único del 24%, en lugar del 25% actual.

Dependencia La venta de la casa, exenta para mayores de 65 años

Todos los planes de ahorro para la dependencia tendrán el mismo tratamiento fiscal que los planes de pensiones. Además, Hacienda dejará exentos de tributación los rendimientos patrimoniales generados por la venta de la vivienda a los mayores de 65 años, siempre que el patrimonio se destine a la dependencia. También estará exento el establecimiento de hipotecas inversas. Hacienda crea un plan individual de ahorro sistemático, que consistirá en aportaciones máximas 8.000 euros al año, con un límite global de 240.000 euros, y cuya renta acumulada (incluidos sus rendimientos) hasta la jubilación o invalidez estará exenta si se recupera en forma de renta vitalicia. Eso sí: las aportaciones no tendrán deducción.

Vivienda Desaparece la deducción incrementada para la mitad de la inversión

La reforma fiscal mantendrá la deducción en el IRPF de hasta 9.015 euros invertidos en la adquisición de vivienda por contribuyente y año, pero establece un único porcentaje de deducción del 15% para siempre. Eliminará, por tanto, los porcentajes incrementados de deducción para la mitad de la inversión (4.508 euros por contribuyente) del 25% para los dos primeros años y del 20% para el resto de la vida del crédito hipotecario siempre que se financiase con recursos ajenos más del 40% del valor de adquisición de la casa. Hacienda establece un corte temporal en la fecha del viernes pasado (20 de enero de 2006) para aplicar este nuevo tratamiento fiscal a la adquisición de vivienda. Por tanto, quien haya adquirido la vivienda habitual hasta el viernes último incluido, mantendrá las deducciones incrementadas; pero si compra la casa a partir de hoy, sólo podrá deducirse un 15% cada año sobre una inversión máxima de 9.015 euros. La deducción neta anual estará, pues, limitada a 1.352 euros.

En materia de alquiler, la reforma anunciada ayer por el Gobierno no establece novedad alguna, pese a que se anunciaban desde hace meses incentivos a los inquilinos.